Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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La muerte en Malí

Wednesday, January 23rd, 2013

Hemos visto la primera imagen de la muerte en Malí:

El soldado francés, cubierto con un pañuelo con forma de calavera. / ISSOUF SANOGO (AFP)

El soldado francés, cubierto con un pañuelo con forma de calavera. / ISSOUF SANOGO (AFP)

La polémica sobre esta foto saltó en origen porque se hizo eco de ella el periódico Metro, y empezó a crecer conforme otros medios se hicieron eco de ella. Tanto que el Ejército francés tuvo que salir al paso, tirarle de las orejas al militar en cuestión y decir que eso de matar con una máscara de la muerte es muy feo.

El fotógrafo explica en el blog de AFP:

“A helicopter was coming in to land and churning up tremendous dust clouds. Instinctively, all the soldiers grabbed their scarfs to avoid getting a mouthful of sand. It was evening, and rays of sunlight were pushing through the trees and into the dust clouds. It was a lovely light. I spotted this soldier wearing a strange scarf and took the photo. At the time, nothing about the scene seemed especially unusual or shocking. The soldier wasn’t posing and there was nothing staged about the image. He was just standing there, protecting his face from the dust, waiting for the chopper to land. No one tried to stop me shooting the picture.”

A los soldados no les pareció raro que le fotografiara de esta guisa, porque no es nada raro. Aquí, por ejemplo, un soldado iraquí con un pañuelo-calavera muy parecido, además de unos guantes a juego:

Como editor gráfico a mi la imagen no me llamó especialmente la atención. De hecho la incluí para cerrar la fotogalería sobre las imágenes del avance francés, un día antes de esta polémica. Tal vez no me llamó la atención porque desde siempre los soldados y guerreros se disfrazan para, entre otras cosas, atemorizar aún más a quien tienen delante. Eso hacían, por ejemplo, los aztecas, que creyeron que sus ropajes guerreros eran invencibles hasta que aparecieron los conquistadores a lomos de sus caballos y la cosa acabó como acabó. Lo de afeitarse e ir impoluto es un cosa muy moderna.

Es la primera imagen que hace referencia directa a la muerte en Malí. Es una guerra sin cadáveres. Los fotógrafos como Sanogo viajan empotrados con los soldados franceses. Cuando llegan a las poblaciones recuperadas, ya no queda ningún fiambre. Todos son escenas de la población civil recibiendo con alegría (presumimos que nada fingida) a los soldados franceses y hasta ahora los ineptos soldados malienenses, los mismos que no fueron capaces de hacer frente a las milicias islamistas y/o tuareg del norte.

No hay fotos de muertos con los que polemizar. Pero sí montamos una polémica con una máscara, cuando lo preocupante que en esta, como en todas las guerras, la censura gana aupada por la propaganda. No vemos la prueba de los abusos, de la suciedad, de la miseria humana que es una guerra. Vemos una guerra limpia, casi sin destrozos y menos sin muertos con las tripas fuera.

La comunicación por parte del Ejército francés está siendo de manual: paso restringido a la prensa, que solo puede acceder a las zonas de combate una vez ya no lo son. “Es por vuestra seguridad”, les soltarán a los reporteros. Por eso las primeras imágenes de muerte que veamos en Malí, si las llegamos a ver, causarán estupor y nos alejaremos de la trivialidad de ver a un soldados disfrazado como el personaje de un videojuego (aquí te explican cómo hacertela en casa). Tal vez no queremos ver que los referentes heroicos que tienen hoy los soldados vienen precisamente de ese universo en el que la guerra es un juego en bytes.  

PS: Recomiendo la lectura de ‘Las más de la guerra’, post de Hernán Zin:

Presentar a la violencia armada solo como algo noble, quirúrgico, profesional, es un intento de enmascarar la verdad. Y, lo que resulta peor aún, es dar argumentos para que las guerras se perpetúen y multipliquen. Sigan existiendo.

 

 

Apuntes sobre Mali (I)

Thursday, January 17th, 2013

Una guerra asimétrica. La estrategia y la táctica de los grupos rebeldes de Malí responden a la configuración de una guerra asimétrica: frente a un ejército regular, estos se mueven con la ventaja y la adaptación del terreno. No puede faltar un clásico en gran parte de las guerras africanas: los vehículos pickup donde los rebeldes tienen instaladas armas que pueden trasladar con gran facilidad.

Francia se enfrenta a un enemigo que no entiende de filas ni de ‘teatro de operaciones’. El asalto a una planta de gas en Argelia es la mejor prueba: golpeará donde puede y con la mayor resonancia, no siempre buscando el mayor número de bajas. Es una de las características más claras de un conflicto asimétrico. Frente a este enemigo, la guerra convencional que parece haber iniciado Francia, no sirve de mucho si no hay estrategias de respuesta también asimétricas.

¿Todo es Al Qaeda? Bajo la ‘marca’ Al Qaeda se circunscribe distintos grupos terroristas que responden a una estrategia global muy genérica, que mantienen su propia estrategia particular. En el norte de Malí actúan distintos grupos que comparten una ideología islamista radical; gran parte de estos grupos han contado con el apoyo de Al Qaeda para el Magreb Islámico (AMI), que ha encontrado en el norte del país su mejor refugio. ¿Todos son Al Qaeda? No parece: por ejemplo, el grupo que realizó el ataque y secuestro en una planta de gas en el sur de Argelia se escindió de AMI porque su lider, Mokhtar Bel Mokhtar (alias El Tuerto), prefería actuar por libre y seguir moviéndose con demasiada frecuencia en el mundo del contrabando. El ataque sería un golpe encima de la mesa del resentido exlíder de AMI, pero siempre enmarcado en la causa: una venganza porque Argelia ha permitido el uso de su espacio aéreo a Francia.

Los intereses. No parece que, a priori, esta guerra tenga algún interés económico. Malí es un país pobre, y los datos de comercio entre la excolonia y Francia no parece que sea el factor determinante. Las minas de oro suponen un porcentaje importante para la economía malinense, pero irrisorio para París¿Una guerra sin interés económico alguno? No hay guerra en la historia donde no haya siempre un factor económico: nadie manda ‘a morir y matar a sus hijos’ por nada, ni siquiera por el honor.
Malí es importante para Francia por su localización: es frontera con Níger, donde se extrae más de un tercio de todo el uranio usado en las plantas nucleares galas, que proporcionan más del 75 % de toda la energía del país vecino. Tener un ‘Afganistán africano’, con grupos afines al Al Qaeda, amenaza todos esos recursos fundamentales para la seguridad energética de Francia.

Las armas. La caída de Gadafi supuso que todo el arsenal que le habían proporcionado los países occidentales desde su rehabilitación como país ‘amigo’ y no patrocinador del terrorismo quedaba sin control. Partes de esas armas han pasado a estar en el mercado negro, así como bajo el posible control por parte de grupos afines a los rebeldes malinenses y/o de Al Qaeda. Entre ese armamento podrían estar los misiles antitanque Milan, vendidos por Francia al régimen de Gadafi, y que ahora habrían llegado a los grupos afines a Al Qaeda en Malí, aunque no está claro que sepan usarlos.

El fracaso. Malí ha formado parte de la estrategia que lanzó EE UU después del 11-S. Washington patrocinó y entrenó a las tropas de países africanos como Malí para hacer frente a la presencia cada vez más importante de grupos afines a Al Qaeda. Parte del nacionalismo tuareg (población nómada, distinta a la árabe) ha encontrado apoyo en AMI, que se ha ido desplazando hasta el norte de Malí y del Sahel, ante el empuje de las fuerzas argelinas (no siempre eficiente, como demuestra el asalto perpetrado en Argelia a 2.000 km de la frontera de Malí). La retórica de los distintos grupos rebeldes a Bomako coincide en defender un estado islámico muy parecido al impuesto por los talibanes en Afganistán.

Paralelismo afgano. En un conflicto solemos cometer el error y el acierto de acudir a paralelismo con conflictos parecidos. En este caso, Afganistán ha sonado desde el principio en el imaginario de todos los analistas. Quizá no se  hayan aprendido las lecciones que se deberían haber extraído de Afganistán.

Los rebeldes del norte se adaptan muy bien a un terreno hostil: solo el norte de Malí es 1,5 veces mayor que toda Francia y en desierto. Los expertos militares hablan que cuanto más suba la temperatura en la zona, más difícil, por ejemplo, será usar los helicópteros, arma clave para responder a un enemigo difuso.

Pero también se puede parecer a un Afganistán bien remoto, el de los grupos mujahidines, que actuaba casi cada uno por si cuenta frente al enemigo soviético ¿AMI controla a todos los grupos?¿Responden a todos los grupos a una estrategia más común? Una respuesta que se irá definiendo con el tiempo, porque en la actualidad hay que reconocer que el desconocimiento gana a cualquier certeza.

La salida. Francia sostiene que estará el tiempo necesario y que piensa contar con el apoyo de otros países africanos. No parece que de momento eso se vaya a cumplir en un espacio de tiempo relativamente corto, y el Ejército de Malí no ofrece desde luego las mejores garantías para los intereses de Francia

La semántica. No oirán al gobierno galo hablar de islamistas. Para París son terroristas. La semántica está siendo clave dentro de esta guerra, para atenuar una frente interno: Hollande quiere evitar a todo costa que esta guerra sea vista como una guerra contra el Islam que pueda levantar a la población musulmana francesa.

ISSOUF SANOGO (AFP)

Ciegos.  De cara a la comunicación, París tiene ganado, de momento, todo el espacio informativo: controla la zona de guerra y no hay presencia significativa de periodistas en las zonas de combate. No vamos a ver imágenes desagradables, y  solo podemos ver como esperan los soldados franceses a entrar en combate desde Bamako. Los rebeldes y grupos terroristas implicados solo tienen una estrategia posible: mostrar todo el aspecto descarnado de la intervención así como su propio ensañamiento con el enemigo.

Irak, se van los militares, volverán los mercenarios

Thursday, December 15th, 2011

EE UU se retira hoy de Irak ocho años después sin haber alcanzado una clara victoria. Es posible que hayamos asistido a la última gran invasión por parte de un ejército regular en mucho tiempo.

La guerra de Irak ha dejado patente que la victoria en las guerras es fácil de declarar, pero difícil de demostrar. Es paradójico que 8 años después, Obama, que se opuso a esta guerra, acudiera ayer al mismo argumento que Bush: los iraquíes están ahora mejor que en tiempos del execrable dictador Sadam Hussein. Solo un dato: en el año 2000 la esperanza de vida era de 70,74 años; en 2009, de 68,09, según datos del Banco Mundial. Irak sin Sadam es desde luego un mejor Irak, pero no es una disyuntiva ante los ocho años de invasión.

También Obama le copió a Bush en el discurso de ayer otra laguna: Hizo referencia a los soldados heridos — más de 30.000 — y sobre todo a los cerca de 4.500 muertos que ha dejado esta guerra entre sus filas, y ninguna referencia a los más de 100.000 muertos iraquíes.

La invasión de Irak y posterior ocupación ha sido un buen paradigma de las nuevas guerras (acudir siempre en estos casos al libro de referencia de Herfried Münlker): un ejército regular es incapaz de cubrir todos los frentes de una guerra y acude a la contratación de empresas privadas, para dar abastecimiento a sus tropas y sobre todo hacer funciones de seguridad. El ejemplo más mediatico ha sido Blackwater, pero fueron muchas las protagonistas de esta privatización de la guerra, de este negocio ya intrínseco de los nuevos conflictos, cuya presencia se incrementó aún más bajo la administración del premio Nobel de la Paz Barak Obama.

EE UU retira hoy a sus soldados de Irak, pero en enero siguiente habrá una fuerza similar a una brigada (entre 3.000 y 5.000 efectivos) compuesta por empleados de empresas privadas para proveer de seguridad a todo el cuerpo diplomático estadounidense acreditado en Bagdad.

Los protagonistas, ocho años después, siguen siendo los mismos. Blackwater, tras cambiarse el nombre por Xe Service (todo por el tiroteo de la plaza Nisour) y ahora pasar a llamarse Academi, pretende volver a Irak, para dar entrenamiento a las fuerzas de seguridad iraquí, y quizá de nuevo arrancar algún tipo de contrato de seguridad, pese a que el Gobierno iraquí vetó a todos estos mercenarios de su territorio. Sin las fuerzas de EE UU, veremos cuanto tiempo tarda Irak en echar mano de estas compañías — ¿quizá con empleados iraquíes? — para dar seguridad.

La guerra, nunca ha dejado de ser un gran negocio.

Y dejamos a su suerte a los que pudieron acabar con Gadafi

Monday, March 14th, 2011

El Ejército de Gadafi avanza sin pausa hacia la capital rebelde Bengasi. Ha seguido el guión de la superiodad. Una superioridad aérea, frente a un ejército rebelde que tenía cada vez poco menos de ejército.

Batería antiaérea rebelde, desplegada cerca de una rifinería de Ras Lanuf./ JOHN MOORE (GETTY

Batería antiaérea rebelde, desplegada cerca de una rifinería de Ras Lanuf./ JOHN MOORE (GETTY

Contaban los rebeldes con poca fuerza, con pocas armas. Se había ya encargado Gadafi de quitarle todo el peso militar posible a la zona, empezando por la academia donde el mismo se formó en la ahora casi sitiada Bengasi. Los carros de combate bajo control rebelde, los T-55, son obsoletos y poco tienen que hacer frente a los 2-S21 y menos frente a los modernos T-62 y T-72 que Gadafi bien se guardó de tener bajo control en Tripoli. En los primeros días del alzamiento, Gadafi neutralizó a los cuarteles en Tripoli que podían ponerse de lado de los rebeldes, con un bombardeo atroz sobre las instalaciones militares. La base aérea Gamal Abdul el-Nasser, en el este a 16 km de Tubruk, y bajo control rebelde, tenía aviones o helicópteros operativos cuando llegaron los insurrectos. A los rebeldes alzados solo les quedaba además de los viejos tanques, arsenales con armas ligeras (Ak-47), RPG, alguna batería de Katiusha, los misiles antiaéreos SA-7 Grail de la clase “dispara y olvida” así como antiaéreas ZSU 23mm. Los rebeldes han intentado seguir la táctica de la Guerra de los Toyota, desarrollada por Chad en 1986 contra la propia Libia, usando las pickup Toyota  para trasladar a la tropa o para montar en ellas armas pesadas y armas antieaéreas, manejadas no por duchos y formados soldados, que poco tenían que hacer frente a los cazas MIG-23 y los helicópteros MI-24. Los rebeldes solo han conseguido en estos días de guerra derribar a un único aparato.

Batería de Katiusha rebelde en las cercanías de Ras Lanuf./ GORAN TOMASEVIC (REUTERS)

Batería de Katiusha rebelde en las cercanías de Ras Lanuf./ GORAN TOMASEVIC (REUTERS)

Con esta aplastante superioridad, Gadafi ha rehusado cualquier batalla cara a cara, ordenando un inteligente repliegue de sus tropas leales en los primeros días de avance de los rebeldes, y usando simplemente la fuerza aérea. De allí que desde el primer momento se pidiera una zona de exclusión aérea (que implica bombardear a la fuerza aérea de Gadafi así como sus defensas antiaéreas) que la comunidad internacional se ha visto incapaz de llegar a un consenso para lograrla. Puede que, a las puertas de Bengasi, ya sea demasiado tarde.

Batería antiaérea montada en un pickup desplegada en las afueras de Brega./ Nasser Nasser (AFP)

Los rebeldes no han contado con ningún apoyo significativo del exterior. Puede que el fantasma de Al Qaeda azuzado por Gadafi en sus delirantes discursos haya surtido algún tipo de efecto, sobre todo cuando EE UU veía con recelo al este, al ser una suerte de cantera para combatientes de Bin  Laden mandados a Irak. Sobre el terreno, cierto es, que no se ha significado de momento ningún movimiento de radicalidad. Ahora bien, el abandono a su suerte, sin ningún tipo de apoyo por parte de la UE o de EE UU, y a la espera de una resolución del Consejo de Seguridad más que tardía, puede hacer que estos grupos ganen más protagonismo, en una guerra de escaramuzas y más irregular y asimétrica todavía de la que estamos viendo estos días.

Puede que esta haya sido la lectura que haya hecho Sarkozy y con la que ha convencido a Gordon. De momento el eje París Londres — ¡junto a la Liga Árabe!, sorpresas te da la vida — son los únicos que han abogado abiertamente por una acción militar encaminada hacia la zona de exclusión aérea. Con Gadafi a las puertas de Bengasi — la prueba es que la mayoría de la prensa extranjera se ha replegado, como no podía ser de otra manera, a Tubruk — esta medida puede que llegue demasiado tarde. En un tiempo, la UE y EE UU, se tirarán de los pelos por no haber hecho algo antes, como podían haber hecho con Sadam en 1991. Dejaron a un dictador en su sitio, cuando tenían la posibilidad de ser vistos como libertadores; en la siguiente, puede que sean vistos, de nuevo, como invasores.

Drones, Derechos Humanos y una conferencia en Nueva York

Monday, May 10th, 2010

Foro de Seguridad Global sobre Terrorismo Internacional, organizado por la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York . Asisten jueces europeos antiterroristas como “Jean Louis Bruguière, de Francia, Baltasar Garzón y Fernando Andreu, de España, y la fiscal Dolores Delgado”. Los estadounidenses hablan sin rasgarse las vestiduras de la inutilidad de la tortura, “porque la información que proporciona ya no es fiable”. Y se quedan tan anchos. José Yoldi lo cuenta en su columna de hoy. Extraigo lo referente a los aviones no tripulados o predator :

Otro de los participantes destaca que Obama mantiene prácticamente las mismas medidas contra el terrorismo que Bush. El manual es el mismo, insiste, pero el triunfo de Obama ha permitido que podamos desprendernos de las “cosas tontas” de la política de Bush por las que la gente nos odia. Se supone que esas cosas tontas son las torturas de Abu Ghraib, los vuelos y las cárceles secretas de la CIA o el limbo jurídico de Guantánamo.

Pero en lo fundamental, el guión se mantiene. Así, el seminario analiza el Predator Drone, el avión teledirigido utilizado en varios países como instrumento de vigilancia, pero también para cometer asesinatos selectivos contra dirigentes y grupos terroristas. Garzón no pone reparos a que esos aviones no tripulados se usen como los satélites para obtener información e incluso como armamento convencional en casos de guerra, pero es tajante al rechazar que sea legal emplearlos para asesinar a objetivos terroristas fuera de los conflictos bélicos.

Sin embargo, los participantes estadounidenses se muestran entusiasmados por disponer de una herramienta tan eficaz contra los terroristas. Lo único que afea tan brillante dispositivo es que el 20 % de las bajas que causa (una de cada cinco) son civiles inocentes, mujeres y niños. Por lo que se propone que se trate de reducir tan dramático porcentaje. Garzón advierte de que actuaciones de ese tipo pueden constituir crímenes contra la humanidad y ser perseguidos por la comunidad internacional para evitar la impunidad.

¿Saben cuál fue la reacción a la advertencia de que podrían estar causando crímenes contra la humanidad? Que el Predator Drone tiene un problema: tras su uso no hay posibilidad de obtener datos de inteligencia, ya que los sospechosos a los que habría que interrogar están muertos. Impresionante.

Más en El napalm no se inventó por casualidad

El coste de la guerra en Afganistán

Friday, January 29th, 2010

 

Una viñeta de KAL para The Economist

EE UU no tiene manos

Monday, March 16th, 2009

La llegada de Obama a la Casa Blanca puede hacer cambiar una doctrina militar implantada desde hace dos décadas: EE UU, según estas líneas de actuación no escritas, podía conducir dos guerras a la vez sin problema. La doctrina bebía de la euforia del final de la Guerra Fría, y no contaba con que las guerras se iban a diluir en combates asimétricos, y que determinadas potencias, como China o Rusia, iba a discutir su poderío; ellos tenían el papel de gendarme del mundo, y nadie les podía hacer frente.

Paradójicamente, la guerra de Afganistán y la posterior invasión de Irak (con 170.000 soldados desplegados actualmente) pone en evidencia que EE UU no puede estar en dos guerras abiertas a la vez ; guerras, que son, además, de condición asimétrica, con un enemigo diluido y una imposibilidad de formular una victoria clara y permamente.  Leemos en éste artículo de NYT como la doctrina de la administración Bush impuso hace cuatro años que el Ejéricito, el Pentágono, tenía que responder a guerras de invasión, a la defensa del territorio, al combate del extremismo, etc. La llegada de Obama puede ser un punto de inflexión, pero el debate hacia donde va la doctrina militar de la hiperpotencia no está claro, máxime con desafíos que pueden plantear potencias como China o Irán, que responden a un paradigma bien distinto al de las guerras asimétricas, así como la presencia militar [no tan] soterrada de EE UU en África.

La materialización de éste cambio — sin saber aún hacia donde — empieza con el traslado de las fuerzas y esfuerzos militares de Irak a Afganistán. El Pentágono se enfrenta ahora a un desafío logístico: es dificil hacer llegar fuerzas militares a un país, pero más dificil va a resultar la retirada. La mayor parte del material militar que EE UU tiene en Irak no volverá a casa. Se distribuirá en parte por el Golfo Pérsico (EE UU quiere que Irán siga notando su aliento en la región), y sobre todo hacia Afganistán, donde no tiene aún resuelto del todo la ruta para hacer llegar todo ese material, sobre todo con los ataques en Pashwar (Pakistán) contra los convoyes con material militar. Y esos ataques, con la salida del invierno, se verán intensificados.

Ya en Afganistán, el Pentágono tiene que hacer frente a una realidad indiscutible: al invasor ni agua, y menos información. Es lo que trasluce este artículo de  Rajiv Chandrasekaran sobre en Washington Post.  El escenario es bien distinto a Irak, y la tan cacareada the surge (aumento de tropas) puede que no funcione por la falta de un pilar fundamental en esta estrategia: las milicias paramilitares que se crearon en Irak entre la población suní (a golpe de dólares) para luchar contra Al Qaeda y satélites no puede ser trasladada con tanta facilidad en Afganistán; se puede dar la circunstancia de que para combatir a los talibanes se haga fuerte a determinados señores de la guerra, tal y como hizo la URSS, cuya lealtad no está ni mucho menos garantizada.

La doctrina Bush — que el Pentágono se encargue de todo — impera con fuerza en la mente de muchos en Washington. El ejemplo es México, donde la guerra estatal lanzada contra los cárteles de la guerra se plantea en sus mismas puertas. Ya hay quien habla de que EE UU tiene ofrecer más ayuda militar a su vecino del sur.

La doctrina militar de EE UU choca como nunca con la realidad. No puede responder de igual manera al desafío que le pueda plantear una potencia como China (véase los últimos incidentes de las dos armadas) o Rusia, a los ataques de una guerra de guerrillas de los talibanes o la lucha contra el narcotráfico, que en la mayoría de los casos es solo una cabeza de puente para mantener su influencia en los países del sur. Por eso suena desde el Pentágono y/o expertos militares fórmulas que incluye sobre todo la versatibilidad y la adaptación a las circunstancias, cuestiónandose la propia hiperpotencia su propia condición.

 No tan al margen: 

El mulá Omar, líder de los talibanes derrocados en 2001, está dispuesto a negociar, según un antiguo amigo de Bin Laden, ex combatiente contra la URSS en Afganistán, y hoy mediador de la propuesta saudí de paz.  Obama lanzó hace unos días la propuesta de manetener un diálogo con elementos moderados de los talibanes, en un “claro divide y vencerás”. Por eso parece que, en el trato con Omar, será el presidente Karzai quien juegue la baza.

Liberados con ropa militar

Thursday, July 3rd, 2008

Una chaqueta militar con las mangas cortadas y un pantalón negro recién estrenado: es parte de la vestimenta que ha lucido Ingrid Betancourt, liberada por el Ejército colombiano, en “una operación de película”, en palabras del ministro de Defensa colombiano, sin pegar un solo tiro y con una infiltración en la cúpula de las FARC, a la que le han pegado un duro golpe rotundo. Junto a Betancourt han sido liberados tres estadounidenses secuestrados, considerados “joyas” para las FARC.

 

 

“Se acabó el juego internacional de las FARC, porque perdieron las cartas más importantes: Ingrid y los tres norteamericanos. Ahora se debe buscar la liberación de los otros 25 secuestrados canjeables,” en palabras del ex presidente colombiano Ernesto Samper.

 

Betancourt se ha mostrado hoy a favor de la negociación con las FARC para liberar a los rehenes, y si no “confiar en las fuerzas de seguridad” colombianas para un rescate. La candidata presidencial secuestrada en el año 2002 ya se mostró partidaria de una acción militar para su propia liberación. Hay quien señala hoy que este golpe precisamente puede ser un buen momento para entablar una negociación con el grupo guerrillero – mafioso.

 

Nada más ver a Betancourt liberada con esos ropas — no sé si proporcionadas por sus liberadores, o era el atuendo dado por sus captores — me ha venido a la cabeza la imagen de otro liberado, Fernando Araújo Perdomo, que compareció ante los medios con una gorra de la Armada de Colombia, tras escaparse de las garras de las FARC. Araújo fue nombrado luego ministro de Asuntos Exteriores.

 

 

Más allá de la buena noticia que supone la liberación de una persona que ha estado secuestrada seis años, Uribe sacará ventaja política de esta acción. Hoy recibe la noticia de que el Tribunal Constitucional no estudiará si su reelección violaba la carta magna porqué ya el caso ya fue tratado. Además ha sido su postura la que ha vencido, incluso a las mediaciones buenistas de un Chávez que, sin ser las FARC, se ha quedado sin un asunto con el que pretendía influir al menos en Colombia. Betancourt — lúcida, con entereza envidiable y convertida en un símbolo de los cuativos por las FARC– ya ha resaltado su papel importante en la negociación con la guerrilla, pero desde el respeto a la democracia colombiana.

Las acusaciones de Simon Mann

Thursday, June 19th, 2008

Simon Mann podría pasar perfectamente por un ingeniero, un cooperante o un intelectual que viaja buscando respuestas por Áfica. Nadie diría por su aspecto que nos encontramos ante uno de los mayores merecenarios de la década de los 90. Mann no era solo un antiguo oficial británico de los cuerpos de élite; Mann, junto a su socio Tony Bunckingham, se metieron en negocios en Ángola: el Block 4 fue una de las primeras concesiones, en un lugar que terminó controlando el grupo guerrillero y criminal UNITA, metido en el tráfico de diamantes. Bunckingham tenía que pagar 20.000 dólares al día para seguir sus actividades a este grupúsculo, al que el Ejército angoleño no podía ni toser.

 

Así que Mann contactó con la empresa de mercenarios, Executive Outcomes, y allí empezó el otro negocio : manejar las guerras en el continente africano, para así poder controlar recursos como el petroleo, el diamente, el coltán… La historia la cuenta Robert Young Pleton en su imprescindible libro sobre mercenarios, Licensed to Kill.

Tras varias aventuras empresariales, siempre relacionadas con el mundo mercenario, Mann es detenido en Zimbabue junto a otros 69 mercenarios que iban a bordo de un Boing 727. Además de ser acusados de violar las leyes de inmigración de Zimbabue, se acusa a todos esos hombres de estar preparando un golpe de estado en Guinea Ecuatorial. Allí, otros 18 mercenarios, señalados como avanzadilla, son detenidos.

En Zimbabue, Mann es condenado a siete años .Extraditado a Guinea Ecuatorial, ahora el jefe de los mercenarios se enfrenta a 30 años de prisión. Ayer, en su primera comparecencia ante el tribunal, Mann aseguró que España y Sudáfrica conocían y estaban detrás del intento de golpe de estado. Nada nuevo: es la misma versión que va circulando desde el principio, en la que se asegura que el Gobierno de Aznar estaba involucrado en esta operación para derrocar a Obiang y poner de presidente a Severo Moto, hoy detenido en España acusado de tráfico de armas. El jefe de toda esta maraña, según el propio Mann, el “jefe” de esta operación era un empresario libanés afincado en Londres, que contó con el hijo de Tatcher para montar la operación (en la versión de la BBC de ayer contaban estos dos aspectos. En la actualización de las 8 de la mañana, las alusiones al hijo de Tatcher y a este misterioso libanés, han desapercido).

Sudáfrica ha negado cualquier implicación en el complot, urdido en gran parte en su territorio, que ha sido fuente de mercenarios y base de la retaguardia de estas llamadas empresas de seguridad privada. Algunos señalan que su cooperación se debe a que así consigue el petroleo de la ex colonia española. Van más lejos y aseguran que el país africano desveló toda la trama para ganarse esa confianza.

Con otro gobierno, España niega cualquier vinculación con este plan. Ahora, el acceso a los 2.000 millones de barriles de petroleo que tiene la ex colonia española se intentan conseguir no molestando en exceso a la dictadura guieno ecuatoriana. Mientras Mann seguirá acusando a España, a Sudáfrica y al hijo de Tatcher, pero nunca a su país, el Reino Unido. Todo es posible. Y en este episodio retumba una frase con la que Ramón Lobo terminaba una crónica sobre este asunto: “Simon Mann sólo trabaja para los grandes.”

Vender posters, el nuevo negocio de Blackwater

Tuesday, April 22nd, 2008

La empresa de seguridad privada Blackwater continúa sorprendiendo con su diversificación de mercado. Ya dijimos aquí que había abierto una división de seguridad marítima. Incluso que había cambiado el logo para parecer menos agresiva, después del asesinato de 17 civiles en un tiroteo en Bagdad, tras haber contratado a una empresa de relaciones públicas para mejorar su imagen, que coló en la prensa en rescate de una chicas rubias.

A través del blog Danger Room -- que hizo en su día un concurso para crear un logo alternativo  — me entero de que Blackwater acaba de poner a la venta unos poster “motivacionales”, entre ellos:

 

Todos ellos con una reminiscencia a Irak… eso sí, se ha olvidado de poner a los civiles… Cada uno de estos poster está al módico precio de 15 $, unos 10 €.

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