Guerra y Paz

autor

Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

  • August 2020
    M T W T F S S
     12
    3456789
    10111213141516
    17181920212223
    24252627282930
    31  
  • Buscar

  • CATEGORÍAS


  • ARCHIVO





  • ADMINISTRACIÓN

  • Instagram
  • Twitter

Archive for the ‘Guerras Asimétricas’ Categora

El álbum de fotos del número dos de las FARC

Tuesday, March 4th, 2008

El ordenador del que fuera número dos de las FARC, Raúl Reyes – muerto en una operación del Ejército colombiano el pasado sábado – está dando mucho juego, incluyendo documentos que supuestamente vinculan al grupo armado con Venezuela y Ecuador.

El Tiempo de Colombia publicó ayer parte de estos documentos. Hoy se desmarca con las fotos personales del líder de las FARC, en las que sale celebrando una fiesta, con una guerrillera bien parecida, y una prueba más de las estrechas relaciones entre Venezuela y las FARC: los guerrilleros – considerados grupo terrorista por la UE y EE UU – veían pasar el tiempo en un calendario con la cara de Chávez.

Fotografías publicadas hoy en eltiempo.com

Este ordenador seguirá dando juego, y que nadie se sorprende si aparecen unos vídeos. Lejos de congelarse el asunto, los tres países implicados – Ecuador, Venezuela y Colombia – siguen a la greña. Hoy es el presidente colombiano, Álvaro Uribe, quien da un paso más: “Colombia se propone, en la Corte Penal Internacional, denunciar a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, por patrocinio y financiación de genocidas”. A esto añadir la acusación de Colombia de que las FARC querían obtener material radiactivo para fabricar una bomba sucia.

Murió el perro de guerra Bob

Monday, October 15th, 2007

Robert DenardRobert Denard murió el pasado sábado a los 78 años en su cama . El Alhzeimer que le fue diagnosticado hace unos años, borró parte de sus memorias de guerra. Porque el comandante Bob, el Viejo Bob o Said Mustapha Mahdjoub (todos ellos apodos de guerra, sin contar con los numerosos nombre falsos que usó) vivió de la guerra y para la guerra: Denard era un dog of war, un perro de guerra, un mercenario, que sirvió como inspiración para el personaje de Forsyth, Cat Shannon.

En su ficha de combate cuenta con numerosos golpes de Estado en el continente africano y la península Arábiga, con intervenciones en Zimbabwe (la antigua Rodhesia), Nigeria, Benin, Yemen, Angola, Gabon, el antiguo Zaire, un largo etcétera y sobre todo Comoras.

El viejo Bob nació en Francia en 1929. Su padre era un militar que desarrolló su carrera en las colonias. Con 16 años, se unió a la resistencia durante la II Guerra Mundial; luego Denard se fue como voluntario a Indochina, a luchar contra el comunismo, su primera batalla, porque él se declaraba ante todo anticomunista.

Hasta 1952 estuvo enrolado en el ejército francés; luego se trasladó a Marruecos, formando parte de la Policía del protectarado hasta la independecia del país. Denard dejaba los uniformes y se convertía en un perro de guerra.

El comandante Bob vivió en los procesos de descolonización, en plena Guerra Fría. Había que parar al comunismo en África, y mantener los intereses de Francia, pero respetando siempre las apariencias de no ingerencia. Para eso les services de renseignement tenía a tipos como Denard.

Si hubo un destino y un objetivo predilecto para el viejo Bob ese era Comoras. Hasta cinco golpes de Estado protagonizó Denard y sus chicos en el pequeño país desde 1975.

En 1995, el comandante Bob, salió de su retiro, y al frente de un grupo de treinta combatientes (todos ellos europeos), derrocó al presidente Said Mohamed Yoharr. Bob y sus chicos (sobre todo Dominique Malacrino) saltaron a las páginas de todos los periódicos.

Denard detenido por tropas francesas en 1995Yohar, a quien Bob había llevado al poder tras asesinar en 1989 al anterior presidente (también ayudado por Denard, con guardia pretoriana incluída), fue hecho prisionero. Era el aparante seguro del comandante, ya que, pese a que todo señalaba que detrás del golpe estaban los servicios secretos galos, Francia se lavó las manos y decidió intervenir, enviando a 1.000 efectivos a los que Denard y sus chicos se rindieron. “No comprendo lo que ha pasado. Seguramente me neutralizarán para que no hable. Tengo enfrente, como enemigos, a compañeros de armas. Estoy descorazonado. Los servicios secretos no están envueltos en esto. Por eso se ha formado este lío”, decía Denard en declaraciones recogidas por El País el 5 de octubre de 1995.

Francia mandó al presidente Yohar al exterior para que se recuperara del susto, pero luego no le dejó volver. Denard había cumplido su misión, en el siempre teatro de falsedades y apariencias.

En febrero del 2006, el teatro de las apariencias llegaba a los tribunales: Denard, ya enfermo, era juzgado en Absentia por este último golpe de Estado. La sentencia se conoció el pasado mes de julio: cuatro años de prisión que nunca iba a cumplir. En proceso, con documentos, entrevistas y demás, en Comores95.

Mercenarios, el segundo ejército en Irak

Tuesday, July 17th, 2007

Faluya, 31 de marzo 2004: dos vehículos en los que viajan varios agentes de seguridad privada son atacados por la insurgencia; escoltaban un convoy con alimentos para el ejército de EE.UU. Mueren cuatro de ellos (todos vinculados anteriormente con el ejército estadounidense), y sus cuerpos quemados son arrastrados y colgados de un puente por una multitud enfurecida.

Cinco días más tarde, el 4 de abril Najaf, los medios de comunicación se hacen eco de que el cuartel general de los EE.UU en Nayaf fue defendido no por soldados sino por otros agentes de seguridad privada.

Tanto los que murieron en Faluya, como los que hicieron frente a los ataques de la milicas chiíes en Nayaf pertenecían a la misma compañía de seguridad privada: Blackwater.

La mayoría de los medios se refirió (y se refiere) a ellos como “contratistas”. En este término genérico se engloba a todo aquel civil contratado por EE.UU o la Coalición para llevar acabo alguna función, principalmente en Irak o Afganistán; una gran parte de estos contratistas son agentes de seguridad privada, considerados por muchos como simples mercenarios.

El Departamento de Estado reconoce que tiene contratos con al menos 28 compañías de seguridad privada; por su parte, el Departamento de Defensa, no ha hecho pública ninguna relación de empresas con las que tiene contratos en vigor.

Blackwater en la Zona Verde de Bagdad

La privatización de la guerra no es un fenómeno nuevo, pero, tal y cómo relata un informe de junio de 2007 realizado por el CRS para el Congreso de los EE UU (informe en pdf) , es la primera vez que EE.UU tiene que recurrir a contratistas para labores de seguridad.

Se calcula que sólo en Iraq hay entre 20.000 y 30.000 contratistas encargados de tareas de seguridad, pertrechados con las más modernas armas, vehículos blindados, helicópteros y la más alta tecnología en comunicación. Sea cual sea la cifra verdadera, el número supera a los 9.000 efectivos que tiene desplegados en el Reino Unido en Irak.

Hacen funciones que van desde la escolta a personalidades, pasando por distribución de logistica para el ejército, la vigilancia de recintos oficiales, hasta llegar a la vigilancia de los campos de petróleo. Dos ejemplos son esclarecedores: la seguridad del recinto de la embajada de los EE UU, situada en la Zona Verde, corre a cargo de la compañía de seguridad privada Triple Canopi, mientras que el embajador es escoltado por la ya citada Blackwater.

Esta última empresa es el paradigma de la empresa de seguridad privada que opera en Irak. Con un campus de entrenamiento de 970 hectáreas en Carolina del Norte, la empresa cuyo emblema es una huella de oso, no solo proporciona seguridad, sino que también es una especie universidad, con cursos sobre manejo de armas, conducción de vehículos, primeros auxilios, y hasta iniciación al árabe iraquí y urdú.

Las ofertas para trabajar en estas empresas son sustanciosas: un empleado estadounidense o británico de estas compañías puede llegar ganar entre unos 1.000 y 1.500 dólares al día (los mejores pagados son antiguos miembros de cuerpos de élite de los EE UU o el Reino Unido), frente a los entre 140 y 190 dólares que gana un soldado bajo pabellón estadounidense. No es de extrañar que las ofertas de trabajo por Internet, con intermediarios, proliferen por la Red; tampoco debe extrañar que los soldados estadounidenses y británicos prefieran licenciarse y ser contratados por estas empresas de seguridad.

Paul Bremer escoltado por guardaespaldas de Blackwater

Pero ni los estadounidenses ni los británicos son mayoría entre las filas de este segundo ejército en Irak. Muchos de los empleados son iraquíes, o proceden de terceros países que ni tan siquiera tienen tropas desplegadas ni en su día apoyaron la guerra.

Ya en enero de 2004, el periódico La Tercera de Chile recogía un oferta de trabajo de la empresa RedTáctica para ex miembros de las fuerzas armadas (“preferentemente de fuerzas especiales, con salud compatible, y con dominio del inglés”); su destino iba a ser Irak, y la empresa iba a ser acusada de mantener campos de entrenamiento clandestinos en territorio chileno, por no hablar de la fuga de dos hermanos que lograron escapar de Irak y denunciaron los impagos además de las pésimas condiciones de trabajo. El sueldo iba a ser entorno a los 3.000 dólares, cantindad notablemente inferior al que cobraban los soldados de fortuna ingleses, estadounidenses, gurkas nepalíes, filipinos, colombianos o españoles, como daba cuenta el periódico ABC en septiembre de 2004. De nuevo, la empresa que estaba detrás de la contratación era Blackwater, a través de un intermediario chileno.

Mercenario_irak

Pero el negocio no es solo personal: quienes se lucran con la prestación de estos “servicios de seguridad”, son la empresas: el informe del CRS para el Congreso señala que solo la empresa británica Aegis Defence Services Limited ha acumulado contratos por valor de 292 millones de dólares, y espera otros por valor de 400 millones de dólares.

Otro informe, este de la Cámara de Representantes, calcula que solo las actividades que realiza la empresa Blackwater cuesta entre tres y diez veces más si esas mismas actividades de seguridad fueran realizadas por tropas regulares estadounidenses. Es, por tanto, un negocio más que ha proliferado alrededor de la invasión de Irak.

No se sabe cuántos de estos soldados de fortuna han fallecido en Irak. Iraq Coalition casualities tiene recogidas 411 muertes recogidas por medios de comunicación. El propio Congreso de los EE.UU eleva esa cifra a 917 fallecidos (146 en los primero meses de 2007), y unos 12.000 heridos.

La impunidad es otro punto controvertido junto al mero negocio: estos mercenarios o agentes de seguridad no pueden ser juzgados por los tribunales iraquíes; el propio Congreso de los EE.UU duda si los tribunales internacionales pueden considerarlos como mercenarios, y esacapan de la definición de la Convención de Ginebra de 1977, de la que, además EE UU no es firmante; así, los ciudadanos estadounidenses dedicados a estas labores de seguridad solo podrían ser juzgados por tribunales federales estadounidenses o tribunales militares.

De la impunidad con la que algunos de estos agentes operan (ni tan siquiera tienen el freno de una cadena de mando oficializada), da cuenta un vídeo que muestra a supuestos empleados de Aegis disparando contra vehículos de civiles iraquíes sin mediar ni amenazas ni palabras, cómo si de un deporte se tratara.

Un caso similar es el de Washbourne (el que aparece en la fotografía con el brazo tatuado apuntando a un objetivo), un ex marine que trabaja para una de estas empresas: “Quiero matar a alguien hoy“, dijo a su unidad un día por ser el último antes de sus vacaciones. Y terminó disparando contra dos vehículos de iraquíes.

Otra dos firmas de seguridad, Titan y Caci International, estuvieron implicados en los abominables casos de tortura y abusos de la prisión de Abu Ghraib. Pese a que tres de sus empleados fueron acusados formalmente de tener “una conducta abusiva hacia los prisionerios” (es decir, torturas), el Pentágono siguió firmando contratos con las dos empresas.

Estos mercenarios no solo operan en Irak: Afganistán también ha sido su destino. En junio de 2004 las autoridades afganas detuvieron a Jonathon Keith Idema, un ciudadano estadounidesne acusado de mantener una carcel ilegal y de someter a los prisioneros a torturas; EE UU, a través de un comunicado, se disviculó del detenido. Condenado a 10 años por un tribunal afganos, fue amnistiado por el presidente Karzai, y ya está de vuelta en EE.UU.

La privatización de la guerra es tan antigua como la misma guerra; siempre hubo soldados dispuestos a ofrecerse por una buena soldada que por los fines propios de la guerra; pero la privatización de la guerra es un fenómeno en auge desde el final de la Guerra Fría, con la reducción de los efectivos en los ejércitos, el cambio de la naturaleza misma de las guerras, donde las línea entre población civil y ejércitos se ha diluído y de un proceso de privatización generalizada de todo lo estatal, como señala el profesor Peter W. Singer en Outsourcing War.

Irak ya es el paradigma de la privatización de la guerra: el segundo ejército en efectivos desplegado no pertenece a una nación, sino a empresas privadas.

La primera fotografía es cortesía de El Tirador Solitario.

Post publicado simultáneamente en Blog de Bloggers de El País.

Desastre en Somalia, éxodo en Mogadiscio

Sunday, March 25th, 2007

Mogadisico, la capital de Somalia, se va vaciando día a día con el resurgimiento – tal vez nunca cesaron – de los combates entre las milicias y el gobierno provisional.

Los combates se intensificaron el pasado miércoles, con escenas que recordaban a 1993: un grupo de insurgentes arrastraba por las calles sin pavimentar los cuerpos de soldados.

Las tropas etíopes, aquellas que lanzaron el ataque en la madrugada de la Nochebuena pasada, siguen en Somalia. Y seguirán porque ya dijeron que hasta que no lleguen los 8.000 efectivos prometidos por la Unión Africana (UA) no se piensan mover. De momento la UA solo ha enviado a 1.500 y se ha comprometido a que la cifra alcance los 4.000. Como desde otras latitudes no se está dispuesto a enviar tropas a Somalia – por extensión a África, de forma reconocida y pública , aunque de medio tapadillo presencia hay para aburrir – alguien le tendrá que sufragar a estos países el envío de tropas.

El viernes, un avión bielorruso se hacía añicos, falleciendo los 11 tripulantes de la nave, que asistían a las tropas la UA. El gobierno provisional somalí, se apresuró a decir que había sido un accidente, mientras que desde Bielorrusia se aseguraba que había sido derribado por un misil. Al gobierno somalí no le interesa que sea un misil, ya que se quedaría sin éste tipo de ayuda.

La falta de seguridad no afecta solo a la capital. Las costas somalis siguen estando repletas de piratas que campan a sus anchas. Prueba de ello es que desde hace un mes un barco fletado por la ONU permanece secuestrado frente a las costas del país africano. La tripulación la componen seis ciudadanos de Sri Lanka y seis keniatas, tal vez por eso el secuestro se dilate tanto.

El gobierno somalí suspende ordena las actividades de Al Jazeera en el páis, sin explicación alguna. Es fácil remitirse a lo que dijeron la vez anterior: “la televisión Al Jazeera es proclive a los insurgentes”. En verdad era una de los pocas cadenas internacionales con presencia en el país, así que mejor no vaya nadie a contar lo mal que van las cosas por esas latitudes

Diamantes de sangre

Sunday, February 11th, 2007

DiCaprio lleva dos películas seguidas sorprendiéndome. Aquí borda el papel ,salvo por el guión y el director que alargan demasiado ciertas escenas lacrimógenas, tal vez para compensar por el metraje salpicado de sangre y alguna que otra amputación. Su compañero de reparto, Djimon Hounsou, le va a la par. Por si fuera poco nos ponen a unos imponentes ojos azules – Jennifer Connelly – haciendo de periodista.
La película está ambientada en la guerra de Sierra Leona, año 1999, donde el donante fue precisamente el control de las minas diamantes, con protagonismo de mercenarios extranjeros y combatientes sin escrúpulos que dejaron un país con miles de amputados a golpe de machetes.

Diamantes de sangre es una película en la línea de Syriana o el Señor de la Guerra, ese cine que pretende mover algo conciencias, mostrando lo más podrido de lo que consumios y en parte somos. Sin embargo, Diamantes de sangre quiere dejar claro quienes son los malos desde el principio, dos personajes que se mueven en la City londinense, que solo desfilan al principio y al final de la cinta. Es curioso, pero tras ver tanta muerte y destrucción, el castigo que se llevan los malos malísimos es un escarnio público – reportaje periodístico mediante – y consabidas protestas de grupos con estética antiglobalización a las puertas de sus empresas. El espectador tiene que quedarse conforme con esta justicia tan asimétrica, y sale del cine pensando que los malos malísimos se han llevado la peor pena para ellos: el descrédito público. Nos autoabsolvemos, porque resulta que al final nadie compra diamantes, ni su coche usa gasolina ni su PC necesita un mineral que solo se encuentra en determinadas regiones de África que da la casualidad que es donde más guerras hay. Lo mismo harán las actrices que luzcan preciosos diamantes en sus cuellos, la noche de los Oscar, donde Di Caprio ha sido nominado por su interpretación de traficante de diamantes y soldado de fortuna.
Toca la película muy de lleno el tema de los niños soldados, esos pífanos del siglo XXI al que aquí me refería tan solo hace unas horas. El proceso de captación y adiestramiento es simplemente estremecedor.
Hay escena que no me resisto a contar: los dos protagonistas entran a un poblado que acaba de ser arrasado por los rebeldes y entablan conversación con un anciano desquiciado que se ha salvado de la jauría. El anciano, en medio de un país asolado y destruido, suelta una frase brillante: “si encuentran petróleo aquí, entonces si que estaremos perdidos.”

Enlaces de interés:
Entrevista a DiCaprio en La Vanguardia
Documental sobre la posguerra en Sierra Leona, siguiendo al fotógrafo Pep Bonet

Los pífanos del siglo XXI

Saturday, February 10th, 2007

El pífano es tanto el nombre de un tipo de flauta, como de quien la toca. Ha sido un instrumento esencialmente militar, que, junto al tambor, marcaba el ritmo a la tropa durante la batalla, al tiempo que servían de elemento de comunicación. Estos músicos-soldados se solían colocar en la avanzadilla, y por tanto era los que probablemente caían primero en combate.
Si bien es cierto que obtenían una mayor soldada que el resto de sus compañero, también era usual que el pífano fuera un niño proveniente de una baja clase social o un huerfano cuya única salida era alistarse con las tropas. Nada tenía que perder más que la vida.
Quien mejor ha reflejado esa mirada de niño acobardado antes de entrar en la batalla ha sido Édouard Manet en el cuadro titulado precisamente Pífano. La mirada del niño lo dice todo.

El Pífano fue exibido en el Salón de París en 1860; otro genio, como un joven Zola, fascinado por el cuadro, lo defendió en un artículo periodístico.

Concebimos – y bien está hecho por nuestra parte – que la infancia debe de ser ajena a la guerra. Sin embargo, son las victimas más vulnerables de los conflictos armados. En muchos lugares, la infancia, además de ser víctimas se convierten en actores de esas guerras, y combaten en los ejércitos regulares e irregulares de distintos bandos: son los niños de la guerra.
En esta semana que dejamos atrás se han reunido en Paris 60 representantes de distintos países, comprometiéndose a poner no usar a los soldados niños en la guerra. Un avance reciente ha sido el juicio del Tribunal Penal Internacional contra el líder de la milicia Unión de Congoleses Patriotas, acusado de reclutar a niños soldados.


Herfried Münkler, quizá una de las mayores autoridades sobre conflictos armados actuales, escribe en su libro Viejas y nuevas guerras:

El hecho de que los niños, muchos de los cuales tienen menos de catorce años, pueden ser empleados en combates, tiene que ver con el desarrollo técnico de las armas de fuego ligeras que cada vez pesan menos, al tiempo que aumenta claramente su frecuencia de disparos; algunas tienen el aspecto de haber sido fabricadas más para niños que para adultos. Por tanto, es posible utilizar como combatientes a niños sin una formación militar ni entrenamientos prolongados. Su conciencia del riesgo, comparativamente poco desarrollado, y su relativa falta de exigencias, los convierten a la vez en el más eficaz instrumento del uso de la violencia. Los jemeres rojos de Camboya se sirvieron de estos niños no menos que los distintos grupos de combatientes afganos y las bandas de casi todas los señores de la guerra del África negra. Para los adolescentes, la posesión de un arma es a menudo la única posibilidad de conseguir comida y ropa, o apoderarse por la vía más sencilla de los ansiados bienes de consumo y los símbolos de condición social.

Los pífanos del siglo XXI no están para tocar la flauta, sino para disparar un arma ligera adapatada a su peso y medida, fabricadas y diseñadas lejos de esos campos de batalla.

Somalia: encuentra las diferencias entre las dos imágenes

Friday, December 29th, 2006

Las tropas etíopes y las tropas del gobierno reconocido internacionalmente han entrado en Mogadiscio; los combatientes de la UCI se han retirado. Para los primeros ha sido una victoria aplastante; para los segundos ha sido una retirada táctica.
Al Jazeera informa que miembros de la UCI se ha cambiado sus uniformes militares por ropa civil. En Le Monde leemos que el gobierno transitorio ha declarado el estado de urgencia: En virtud de este urgencia, el gobierno se asegurará de que la paz será restablecida en el país, en particular en Mogadiscio, y que todo el mundo será desarmado.”
Dos fotos de los combatientes. Encontrar las diferencias y saber quien combate en cada bando es, por un lado fácil; pero las diferencias no son tantas.

No hubo guerra hasta que no fueron los medios, y no fueron los medios hasta que no hubo guerra.

Somalia: imagenes que confirman palabras

Wednesday, December 27th, 2006

“Las nuevas guerras son verdaderamente baratas, al menos en lo que se refiere a su preparación y conducción. Se utilizan en ellas, por lo general, únicamente armas armas ligeras – fusiles automáticos, minas y lanzamisiles múltiples – y para el transporte se recurre a la infraestructura civil; las furgonetas hacen las veces de jeeps, camiones ligeros y carros armados (…) estos vehículos son, al mismo tiempo, coches de reconocimiento, transporte de tropas y vehículos de combate.” Herfied Münkler, en un imprescindible libro Viejas y Nuevas Guerras, asimetría y privatización de la violencia.

Las dos fotos han sido extraídas de la edición de ayer y de hoy de The New York Times. Los combatientes de la UCI usan vehículos civiles y armamento ligero. Además, como elemento identificativo llevan una kefia, elemento propio de otras latitudes. Expertos consultados por Reuters el pasado noviembre señalan a Siria, Yemen, Irán, Egipto, Eritrea, Djibuti, Sudán, Uganda y Libia como violadores el embargo de armas que pesa sobre Somalia -habría que preguntarse quién lo ha respetado y donde se fabrican esas armas ligeras.

Los piratas de Somalia, una clave más

Tuesday, December 26th, 2006

Quien controla el Océano Índico domina Asia. Éste océano es la llave para los siete mares en el siglo veintiuno, el destino del mundo será decidido en estas aguas.” Almirante Alfred Thayer Mahan (1840 –1914). (*)

De nuevo las guerras saltan a golpe de titulares de la actualidad internacional. Hace una semana, The New York Times publicaba un reportaje sobre la situación en Somalia. Ese mismo día lo hacía el Washington Post. La noticia saltaba el domingo, cuando el primer ministro etiope reconocía en un discurso a la nación que sus tropas habían lanzado una ofensiva contra los combatientes de la UCI. La guerra enquistada en la que vive Somalia saltaba a las primeras páginas, y los creadores de opinión comienzan a dedicarle espacio, con lugares comunes y sobre todo con un magisterio lleno de medias verdades fruto del desconocimiento, y de simplificaciones de una realidad que es muy compleja y difícil de destripar.
Las tropas etíopes, con apoyo aéreo, avanzan camino de Mogadiscio, la capital controlada por la UCI. Sus combatientes se retiran de las líneas de combate en lo que es, sin duda, el inicio de una guerra aún más asimétrica, donde pronto comenzaran los ataques en forma de guerrilla, dejando aparcada cualquier apariencia de ejército tradicional, si es que aún queda alguna.
Una de las claves para entender la importancia de Somalia es su posición geoestratégica. Por un lado puede estar la codicia que tiene Etiopía por recuperar una salida al mar, que perdió desde que Eritrea se independizara en 1993; las fronteras entre los dos países fue establecida en 2002 por resolución del Tribunal Internacional de Justicia, aunque el fallo no ha sido aceptado por Etiopía. Ahora Etiopía acusa a Eritrea de ser el sostén de la UCI, convirtiendo Somalia en su particular escenario para saldar sus desavenencias.

Embarcación de piratas que atacó un crucero de lujo. La guerra asimétrica se traslada al mar: embarcaciones civiles convertidas en embarcaciones para la guerra, con los piratas armadas con armas ligeras y RPG. Foto tomada por un pasajero. BBC

Por otro lado, la importancia geoestratégica y de seguridad va más allá de quien gobierne Somalia y de la codicia etíope: se trata de garantizar la seguridad en una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Por el canal de Suez circula entre el 7 % y el 14 % de todo el tráfico marítimo mundial. Una vez superado el canal, los buques que van camino de Asia, flanquean las costas somalíes para adentrarse en el océano Índico. Esas aguas están atestadas de piratas, pese al control ejercido por la marina de los Estados Unidos, y alguna patrulla italiana. Los somalíes señalan que la piratería disminuye cuanto más presencia extranjera hay, ya que ellos no tienen recursos para patrullar la zona. Por eso el gobierno reconocido internacionalmente, estableció un contrato por 50 millones de dólares con la empresa privada estadounidense Top Cat para que estableciera patrullas por esas aguas. Hasta julio de 2004, la armada española participaba en el control del Índico dentro de la Operación Libertad Duradera.
La piratería marítima ha pasado a denominarse terrorismo marítimo. Las alarmas saltaron cuando un petrolero francés estalló en octubre de 2002, frente a las costas de Yemen tras impactar contra él una barcaza cargada de explosivos.
Pero la piratería de origen somalí es más modesta, pero no por ella más dañina. Los afectados son cargueros –incluidos o sobre todo los que transportan ayuda humanitaria – y algún crucero de lujo que se adentra por esas aguas. Los piratas, con armas ligeras y RPG, abordan los barcos a bordo de embarcaciones rápidas; una vez conseguido su objetivo, vuelven a su base situada en la costa somalí. Ello ha convertido la piratería somalí en la más peligrosa del mundo.
Paradójicamente, la toma del control por parte de la UCI de las poblaciones de Xarardheere y Eldher – bases para la piratería – era señalada como un posible final de la piratería.

(*) Extraído de un interesante informe sobre los desafíos de la seguridad marítima en el Océano Índico.

Estalló la guerra en el cuerno de África

Monday, December 25th, 2006

La guerra ha sido declarada. Hace unas semanas, el primer ministro etíope Meles Zenawi le aseguró al general estadounidense John P. Abuzaid – Centcom – que en poco tiempo su ejército podía poner fin a la UCI. Hoy, por primera vez, Etiopía reconoce que su ejercito ha participado en ataques contra las fuerzas de la Unión de Cortes Islámicas.
“Las fuerzas de defensa etíopes se han visto forzadas a entrar en guerra para proteger la soberanía de nuestra nación y para responder a los ataques repetidos por parte de los terroristas de las Cortes Islámicas y de los elementos antietíopes que los soportan”, decía el primer ministro Meles en un mensaje televisado. “Nuestras fuerzas de defensa se irán tan pronto como concluyan su misión”, añadía el mandatario etíope.
El gobierno reconocido internacionalmente, que controlan Baidoa, vive gracias al apoyo de Etiopía, con presencia de tropas en territorio somalí. El embajador del gobierno somalí en Etiopía, declaraba que en los combates habían matado a unos 500 combatientes de las UCI, asegurando que la mayoría eran afganos, sudaneses, paquistaníes y eritreos. Funcionarios de la ONU aseguran que entre los combatientes de la UCI se encuentran soldados eritreos y mercenarios llegados de Egipto, Yemen, Siria y Líbia. Según TNY, estos combatientes buscarían un tercer frente tras Irak y Afganistán.
El ejercito etíope ha bombardeado posiciones de la UCI, en el sexto día de combates abiertos entre las fuerzas del gobierno y las fueras de las UCI. “Los etíopes están haciendo volar todo por los aires” declaraba Mohammed Hussein Galgal, comandante de las CI en Beledweyne, cerca de Etiopía, asegurando que la mayoría de las victimas eran civiles.

Entradas relacionadas en Guerra y Paz:
Guerra (s) en el Cuerno de África