Guerra y Paz

autor

Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

  • December 2014
    M T W T F S S
    « Oct    
    1234567
    891011121314
    15161718192021
    22232425262728
    293031  
  • Buscar

  • CATEGORÍAS


  • ARCHIVO





  • ADMINISTRACIÓN

  • Twitter

Una vida sin Google News

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 11 de December de 2014

Hoy Google News ha anunciado que el próximo 16 de diciembre echará el cierre a su servicio de Google News en España. Lo hace porque es cuando se sancionará la ley que obliga a los agregadores (no solo Google, sino también Menéame) a tener que pagar un canon por reproducir parte de las noticias. La clave de la ley es que establece que es canon es irrenunciable. Aunque un medio digital quiera estar de forma gratuita en Google News o en cualquier agregador, la ley obliga al agregador a tener que pagar a todos los editores.

Cualquier medio podía haber optar porque Google no indexe sus contenidos. ¿Por qué no lo hacen? No suelen responder a esto. Además de no querer renunciar a las visitas que les trae el agregador, ningún editor quiere jugársela y dar ese paso solo él, porque el resto seguiría en Google. Tampoco ningún editor se atreve a poner un muro de pago total, porque el resto seguiría en abierto ¿Se van a poner también de acuerdo en cerrar todos a la vez sus contenidos?

Se discute cuántas visitas proporciona este servicio de Google News u otro agregador a cada medio. Algunos minimizan el número de lectores finales que llegan por esta vía.  ¿Por qué entonces nos hemos pasado media vida periodística titulando para que las noticias las coja mejor Google News? ¿Por qué nos hemos pasado la otra media vida ‘meneando’ noticias en Meneame? Era tal esta última práctica que hubo un periodo de tiempo en el que el servicio baneó las IP de casi todos los medios porque nos pasábamos el día meneando noticias como propias.

A Google News y Menéame los editores de medios impresos, un auténtico lobby que cuida sus intereses de manera peculiar, les piden una compensación por usar sus noticias. Ni Google News ni Menéame tienen publicidad  (este último si que tiene publicidad, gracias por la corrección, Wicho). Proporcionan visitas a unos medios que tienen su servicio en abierto y gratuito. El símil sería este: un relaciones públicas lleva clientes a una discoteca y el dueño de la discoteca, en lugar de pagar al relaciones de turno le cobra por cada cliente; otro: es como si un periódico gratuito reclamara dinero a las personas que se dedican a distribuirlo. Muy marciano todo.

Google cierra este servicio porque no es su negocio. Ni siquiera se aviene a dar la batalla. Sabe por la experiencia en otros países europeos que al final, quien pierde más son los medios, y ya terminarán por volver. Es una empresa, un negocio y tienen su propia estrategia.

¿Cómo será, entonces, la vida de los medios digitales en España sin estos agregadores? De acuerdo con lo que ha pasado en el resto de la  vieja europea (porque esto no pasa en EEUU, nos pasa solo a los europeos que no entendemos un carajo de este mundo actual) los medios notarán una bajada en las visitas. No será la hecatombe, pero más de uno entrará en pánico porque los puestos de jefatura en los medios digitales está sujeto a la audiencia, casi tanto como un programa de televisión.

Para compensar la bajada de visitas, los medios se pondrán a fortalecer sus tácticas en las otras vías de entrada indirecta: las redes sociales, Twitter y Facebook principalmente. Cabe el riesgo de que para compensar esa caída algunos recurran a crear ‘bandada de estorninos‘, que es poner a todos sus redactores a twittear como locos sus propios contenidos ¿Se imaginan a algún medio obligando a sus redactores a tener su cuenta personal vinculada al medio dónde trabajan? Lo veremos como parte de esta estrategia.

También veremos a estos grandes medios tirar de estrategias sucias como han hecho y hacen para inflar sus cuentas de visitas, consistente básicamente en agregar a su sitio matriz la visita de otros portales que poco tienen que ver con su labor informativa.

Una tercera vía para compensar esta bajada de visitas será recurrir a contenidos ‘pincha-pincha’, donde cabe todo ese magma de sensacionalismo, tetas por las tetas, viralidad a tope…y poco interés periodístico.

Se puede dar la paradoja de que los medios tengan ahora que pagar a Google para que, por ejemplo, sus especiales de Lotería de Navidad salgan los primeros en el buscador. Hasta ahora los medios se tiraban como locos a hacer contenidos sobre el sorteo meses antes para que posicionara bien el contenido en el buscador. ¿Les perjudicará Google ahora?


Todo esto, evidentemente, es lo barato
. Ninguno de los responsables de los medios digitales va a pensar que para compensar todo esto lo único que tienes que hacer es contenido periodísticamente interesante, usando bien todos tus recursos multimedia (da pavor tener que recordar que no solo hay texto y una foto para dar un tema) y dando temas en profundidad y con originalidad. ¿Por qué seguimos escribiendo una información como si fuera a ser impresa? ¿Por qué no usamos otros recursos más, como el ‘liveblogging’ o invertimos más tiempo en piezas explicativas con recursos visuales y no solo textuales? Los medios digitales siguen teniendo la potencialidad de un Ferrari conducidos cómo si solo fuera un Seiscientos que solo puede avanzar con la marcha atrás puesta.

De todo esto pueden sacar cierta ventaja medios ‘nativos’ digitales, siempre y cuando además de la estrategia en Redes Sociales (se mueven con más agilidad) den unos contenidos y una información diferenciada, bien hecha y que dé valor añadido al lector. No des lo viral, sino que tu contenido valga tanto que sea viral para otros.  Además, estos medios, por su estructura más pequeña, se pueden mover con mayor agilidad en ciertos temas que los grandes no incluyen de entrada en su agenda periodística.

La ausencia de Google News no será la hecatombe para nadie. Pero si que será otro oportunidad perdida para que el periodismo en este país deje de pensar tanto en las estrategias del papel y la tinta que se han congraciado para este cierre. Que no lo celebren mucho.


PS1: Las fotos que ilustran en este post son un guiño al periodismo tan añorado por algunos.

PS2: ¿Afectará a esto las alertas de noticias que tiene Google? Si es así, ¿cómo sobrevivirán tantos gabinetes de prensa que tenían en esto la principal fuente para saber cuando alguien publicaba algo sobre ellos?

La fotografía ha muerto: ¡Viva el documentalismo!

Moeh Atitar de la Fuente - Wednesday 3 de December de 2014

El título que acaban de leer es falso. La fotografía no ha muerto. Va muriendo un tipo de fotografía. O al menos seguirá existiendo con un poso de fotografía zombi. Y los zombis gustan mucho. Me explico.

Hace unos días leíamos la noticia de que la agencia Reuters había comenzado a estructurar su departamento de fotografía en América. Estructurar significa despedir. Cómo son gente un poco más seria, han empezado despidiendo a dos jefes, pero en su memoria ya avisaba que es una senda que seguirá, pese a que aumenta el presupuesto en un 1% para su departamento. Ese dinero irá dirigido al video y a una app para tabletas y smartphones.

La rentabilidad es la que mueve a Reuters a hacer estos pasos. El vídeo tiene, al menos, dos ventajas frente a la fotografía en las webs: puede llevar publicidad previa (pasta) y es más cuantificable (podemos saber exactamente cuantas personas han visto un vídeo, cosa que es más complicada en el caso de la fotografía que suele ir acompañado de un texto, un reportaje, que se lleva el premio de la visita).

Se espera que si Reuters apuesta por el vídeo hará unos vídeos de calidad profesional,  aunque sea para el consumo anecdótico del hecho anecdótico de la actualidad anecdótica. No es el caso de la mayoría de los medios en España, cuyos vídeos distan en general de una calidad aceptable, no solo en la factura sino también en el contenido. ¿Quién no ha visto una entrevista con un sonido deficitario o un vídeo realizado por el osado reportero con el móvil? Los medios españoles han entendido las dos premisas anteriores de los vídeos, llenan sus webs con vídeos, pero en lugar de dar una calidad decente, que restaría dinero, han apostado por “dar un lo que sea”, que suele coincidir con no invertir más.

Pero el enemigo de la fotografía no es el vídeo. Tampoco lo es la profusión de cámaras y de ojos. De hecho esa profusión es una ayuda: en un alarde optimismo inusual de quien escribe, pienso que tanta ‘amateurización’ (que hace fotos porque las ama) hará que la ‘otra fotografía’ destaque de tanto estiércol. No digo mierda, porque la mierda no sirve, mientras el estiércol tiene un función necesaria. Sin ir más lejos, yo mismo soy productor de estiércol, de anécdotas sin fondo.

¿Y cuál es la ‘otra fotografía’? Es un tema largo, pero al menos dejo unos apuntes sobre mi punto de vista, del todo rebatible y discutible.

Por un lado el aspecto estético y técnico se le presupone a la ‘otra fotografía’. Las fotos bonitas, encuadradas y el axioma ‘una imagen vale más que mil palabras’, es tan viejo como no estrictamente necesario. La fotografía no puede ni debe renunciar al texto. El fotógrafo virtuoso, de estampas, no vale por sí solo. Formaría parte de esa fotografía zombi, de ese estiércol necesario.

El fotógrafo que se ocupa de ‘la otra fotografía’ tiene que ser un documentalista y no un mero cazador de imágenes bonitas. Cada foto tiene que tener un reflejo del conocimiento del tema que se inmortaliza, pero incluso tiene que tener un soporte textual que la haga ir más allá de la mera imagen. Eso requiere que el fotógrafo se lo estudie, se lo empape, se lo sepa, sin depender de un redactor. El mismo tiene que ser su propio redactor, aunque trabaje con otro redactor.

Estamos hablando, evidentemente, de una fotografía documental, del reportaje de profundidad. Y ese reportaje está en peligro de extinción, al menos en España, porque no se invierte en él desde los grandes medios. Como sucede en el caso del vídeo, se prefiere la foto rápida, que sea un apoyo al texto, una mera ilustración, que un valor en si mismo y un maridaje necesario con el texto. Tampoco existe una dirección eficiente desde los medios, en los que al fotógrafo se le guíe hacia donde quiere llegar y sobre, se le deje tiempo para trabajarlo. La inversión en tiempo es casi tan necesaria como la inversión en dinero.

Esta ‘otra fotografía’ no puede tener en el vídeo a un enemigo sino a un aliado. Muchos fotógrafos han creado una resistencia brutal al vídeo, primero porque entienden que es un lenguaje distinto, al que hay que adaptarse, y segundo porque les quitaría tiempo para hacer las fotos que quieren hacer. Es comprensible. Pero creo que el documentalismo actual necesita, aunque parezca un contrasentido, del vídeo para profundizar en su labor. Si estamos para contar una historia, procedamos a usar todos los instrumentos, pero hagámoslo bien. Nos tocará a muchos seguir estudiando.

Si repasamos un poco lo apuntado hasta ahora se nos debería de hacer plantear el estado de la cuestión en los medios [españoles] cuando tenemos que dejar blanco sobre negro que la fotografía no debe renunciar al texto ni al vídeo, y que desde los medios directamente ni se piensa ni se invierte en periodismo documental (en fotos o vídeos), cómo si hacen medios como NYT o The Guardian. Echénle si quieren un vistazo a MediaStorm ¿Por qué solo copiamos o directamente fusilamos reportajes y no copiamos su estilo?

¿Y dónde radica actualmente este documentalismo? Se sitúa, en España, en los proyectos personales, que con arrojo sacan muchos fotógrafos documentalistas adelante a costa de dedicarle horas y su propio dinero, porque los medios digitales están más a ver que cazan gratis en redes sociales para hacer titulares cómo ‘el vídeo del que todo el mundo habla’, sin querer apostar por hacer ellos mismos el contenido, el vídeo y/o la fotografía de la que todo el mundo habla.

Es más barato que lo hagan otros y que yo simplemente lo enlace y explique (un poquito) el fenómeno. Y encima casi sin pensar. Que pensar cansa.

Un editor gráfico llamado Immanuel Kant

Moeh Atitar de la Fuente - Sunday 12 de October de 2014

Las fotos de Teresa Romero en la habitación del hospital de Carlos III, donde está aislada recibiendo tratamiento para hacer frente al ébola ha abierto, de nuevo, la polémica sobre la idoneidad de la publicación de unas fotos.

Las imágenes son obra de la fotógrafa Andrea Comas de la agencia Reuters. Ayer esta agencia internacional las distribuyó y la mayoría de medios, decidió publicarlas en sus webs, en grande, bien destacadas e incluso en forma de galería dando toda la secuencia. Mención especial merecen ‘El País’ y ‘El Periódico’, que decidieron retirarla y, al menos en el primer caso, pedir públicamente disculpas por su publicación. Esto último difícilmente se hubiera producido de no tener a las redes sociales echando humo. Queramos o no, las redes sociales se convierten en ese susurro, ruido o jaleo que marca en muchos casos el devenir de la publicación de una información: no es muy bonito que te saquen los colores públicamente.

Criterios para no publicarla. Cuando vi ayer la foto, avisado por dos amigas periodistas (coincide en que ambas tienen sentido común afilado)  que me la mandaron casi al unísono por WhatsApp acompañada de mensajes de indignación [periodística], no tuve ninguna duda: la foto no era publicable porque no añadía nada significativo a la información. La imagen viola, además, el derecho a la intimidad, consagrado en la Constitución y que solo puede ser violentado en caso de ser información de pública relevancia. Hay muchas sentencias del TC al respecto, donde limita expresamente el ámbito privado, incluso estamos en un sitio tan ‘público’ como un hospital, que es sobre todo privado. Y lo de saltarse las leyes está un poco feo. [Por cierto, que un olé a las autoridades por no cuidar la intimidad del paciente y que haya sido tan fácil saltarse todas las barreras]

También hay un punto que no es ligero: la foto está tomada con un teleobjetivo largo, lo implica cierto esfuerzo por vulnerar esas barreras de privacidad. ¿Qué diferencia hay en, por ejemplo, haber cogido un dron y haberse colocado frente a la ventana para tomar un vídeo o unas fotos más cerca y con más calidad?

Kant sirve para todo. Más allá de mi criterio de no publicarlas busqué el libro de estilo de la propia agencia Reuters y que tenía que decir sobre el derecho a la intimidad (privacy). La agencia viene a decir que si hay leyes sobre la intimidad – como el caso español – hay que ser escrupuloso en su cumplimiento, con la puerta siempre abierta del ‘interés informativo’. De no haber leyes o de tener serias dudas la agencia escribe:

It is difficult to lay down any specific guideline in this instance. A good rule of thumb may be to put yourself in the shoes of the subject of the image and consider whether you would feel your privacy was invaded if the image were to be published, and whether you would be able to defend publication on the ground of public interest if we were to publish the image.

En román paladino, en caso de duda, hay que ponerse en la piel del fotografiado: ¿nos hubiera gustado vernos en la cama de un hospital mientras luchamos contra una enfermedad? Creo que todos tenemos la respuesta.

Conecta este criterio con el imperativo categórico de Kant: “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”, que es otra manera de formular la regla de oro de la ética: “Trata a los demás como querrías que te trataran a ti (en su forma positiva) o no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti (en su forma negativa)”.

La lejanía de las fotos. La conexión entre las fotos de la infectada española y los infectados en África es clara. Hemos visto innumerables fotos de africanos agonizando en algún hospital o en la calle, donde ya no solo nos da igual sacarlos, sino que no nos interesamos en ni en cómo se llaman. Pueden suscitar dudar, pero entiendo el argumento fundamental para publicarlas: esas fotos ponen encima de la mesa la falta de medios y las condiciones con las que afrontan la enfermedad en esos países. Aunque Kant nos tiraría de las orejas y creo que tampoco nos dejaría publicarlas, porque pasamos a usar a las personas como medios para un fin (el de la denuncia, que ayudaría al colectivo frente al individuo) y dejaríamos de ser ‘legisladores universales’ (lo que nos vale para el caso de Teresa, no nos vale para el caso de un africano).  Yo en todo caso publicaría siempre las menos escabrosas.

‘Me too’ . En el ámbito anglosajón se llama el efecto ‘me too’ (yo también) cuando en el ámbito empresarial uno quiere hacer lo mismo que la competencia. Este efecto queda patente en los medios digitales: ¿cómo puedo yo dejar de publicar una fotografía que lleva la competencia? Hemos caído en andar como pollos sin cabeza, en tener que dar información a cada minuto antes que el otro y si no tenemos información vale de todo, sobre todo la especulación y el sensacionalismo.

Al final la responsabilidad de la publicación de estas fotografías está en cada uno de los medios. “La crisis del periodismo”, leía ayer en twitter, “no es solo del papel”.  Quizá nos hemos olvidado para qué estamos.

A veces se gana

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 29 de September de 2014

Hace unos días contaba como la fotógrafa iraní, Newsha Tavakolian, rechazó el premio de la fundación Carmignac porque el patrón de la misma había decidido entrometerse en su proyecto, cambiando hasta el título del mismo. La fotoperiodista renunciaba a los 50.000 € con los que se le había premiado.

Hoy, en su Facebook, Tavakolian comunica que vuelve a aceptar el premio, porque la Fundación Carmignac ha decidido cambiar las reglas del juego, quizá por la mala imagen que ha generado este caso. Así, cada año el fotógrafo tendrá un ‘curador’ que le guíe su trabajo, que será el presidente del jurado, compuesto por gente que entiende de fotografía, y no por el propio banquero Carmignac, que de acuerdo con estas bases, no volverá a entrometerse en el trabajo de un fotógrafo premiado. Escribe Newsha Tavakolian:

Este fin de semana la Fundación Carmignac volvió al tema, con la promesa de que a partir de ahora no habrá más injerencia en mi proyecto y que dos miembros clave del jurado se encargarán de la curaduría de mi trabajo , exposiciones y libros.

“He decidido aceptar estas nuevas condiciones, porque para mí se trataba de una sola cosa, poder como fotógrafo elegir el título, las ediciones y los textos de mi obra .

Esto nunca hubiera sido posible sin el profundo compromiso mostrado por los miembros del jurado que se han levantado por el principio fundamental que hace que todos amemos la fotografía , el periodismo y el arte : la libertad de expresión

Txetxo Yoldi tiene memoria

Moeh Atitar de la Fuente - Tuesday 23 de September de 2014

Conocí primero a Txetxo Yoldi por su firma. Era una de esas firmas que se repetían en la páginas de ‘El País’, el periódico del que he sido lector siempre lector.

Solo he hecho una vez en mi vida una cobertura de un juicio: el de los atentados del 11-M, para 20 Minutos. Yo no tenía prácticamente ni idea de qué iba un juicio, y la idea general que tenía se remitía a las películas americanas. Me sirvió de ayuda la letrada (y además amiga) Paloma Llaneza, que me proporcionó el teléfono de Txetxo. “Para lo que quieras y necesites”, me dijo Txetxo en una breve llamada. “Ya nos veremos en la sala”, añadió. Hubo un silencio incómodo cuando le dije que lo iba a cubrir desde la redacción. Años después Txetxo no se acordaba de esa llamada.

Esta breve anécdota resume quién es Yoldi: un tipo que siempre está dispuesta a ayudar y nunca con la boca pequeña.

Hoy escribo de él porque estrena memorias periodísticas: Peor habría sido tener que trabajar, editado por libros.com . Las memorias se leen en 2.40, lo que dura un vuelo entre Madrid y Bruselas, sin levantar la vista, porque engancha. Se agradecen los capítulos someros, al grano, muy a su estilo, pero añadiendo sus expresiones y citas de otros, que tanto le gusta colar. Además es elegante, porque en su larga trayectoria no sale mal parado casi nadie, salvo los que salen mal parados por acción propia.

Yo he sido un privilegiado por ver trabajar a Yoldi de cerca en la redacción de ‘El País’. Los lunes no tenía que leer su columna en las hojas del periódico porque siempre tenía el privilegio de leerlas los jueves o los viernes, impresas en un Din-3 y precedido de un “¿a ver qué te parece la columna?”, dejándola sobre mi teclado. Tras su lectura se establecía un diálogo donde yo preguntaba sobre alguna cosa que deslizaba en el texto. “¡Pero por cómo no sabes eso! ¡Qué joven eres!”, me soltaba (y me sigue soltado). También le vi manejar la bomba de relojería que era el ‘Caso Divar’, del que da cuenta en las memorias en su capítulo final. Hoy me tengo que esperar, como todos, a que lo publique en su blog ‘El último recurso.

Txetxo Yoldi, retratado por un servidor.

Txetxo Yoldi, retratado por un servidor.

Por su culpa, además, me compré un Smart. Quería una moto. Le pregunté cual sería la idónea, porque es un motorista de primer nivel. “¿Has llevado alguna vez moto? ¿No? Pues entonces cómprate un Smart”, me soltó. Cuando unos meses más tarde me vio con el casco de la bici me vino a decir que no tenía remedio: “Si te dije que no te compraras una moto no era para que te subieras a una bici, que es muchísimo más peligroso”.

En resumen, compren y lean el libro. Les divertirá y les reconciliará con el oficio de periodista, tanto si son lectores como ejercientes.

No creo en los maestros, pero sí en los ejemplos. Para mí, Txetxo Yoldi es todo un ejemplo.

Queda pendiente que me diga qué moto me tengo comprar.

 

Newsha Tavakolian o el precio de ser libre

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 22 de September de 2014

Cuando ves al día alrededor de 10.000 fotografías procedentes de agencias y de fotógrafos varios, además de bucear en foros buscando estimulo (fotográfico) visual, el umbral de que algo te sorprenda lo tienes muy alto. Por eso cuando chocas con la obra de un fotógrafo muy potente haces todo lo posible para no perderle la pista.

Mi primer contacto con el trabajo Newsha Tavakolian fue a raíz de la llamada ‘Revolución Verde’, en algún reportaje sobre jóvenes iraníes más que por sus propias fotos sobre el tema. Me quedé enganchado a su trabajo porque cumplía una función básica en el fotoperiodismo: acercar una realidad, la iraní, alejada de la nuestra, pero con la apariencia de no alterar esa realidad. O dicho de otro modo: autenticidad. Buceen por sus reportajes.

Hoy me he conectado a Facebook después de varios días sin hacerlo en el ordenador y me encuentro con la noticia de que ha renunciado a 50.000 euros que con el que le había premiado la Carmignac Gestion photojournalism, un premio concedido por la fundación del banquero francés Edouard Carmignac. Según explica la propia fotógrafo en un extenso comunicado colgado en su página de Facebook, la desavenencias comenzaron cuando el propio Carmignac quiso editar el trabajo de la fotógrafa y cambiarle hasta el título de todo el proyecto:

“Mi aceptación de los términos del premios de la Carmignac Gestion Foundation estaba basada en el entendimiento que tendría la plena libertad como fotógrafa para crear un trabajo que es fiel a mi visión como una fotoperiodista y fotógrafa artística establecida. Desafortunadamente, sin embargo, desde el momento que mandé mi trabajo, el señor Carmignac insistió en editar personalmente mis fotografías así como alterar los textos que acompañaban a mis fotografías. La interferencia del señor Carmignac en mi trabajo culminó en la elección totalmente inaceptable del título de mi trabajo que minaba mi proyecto irremediablemente.

La insistencia del señor Carmignac en aspectos esenciales de mi trabajo hubiera cambiado completamente la naturaleza de mi proyecto desde un sutil intento de llevar a través de las realidades de la vida de mi generación en Irán una visión estereotipada burda y horrible de Irán. Su insistencia en cambiar el nombre del proyecto de ‘Páginas en blanco de una álbum de fotos iraní’ al manido y cargante ‘La generación perdida’ era directamente inaceptable”

Los que pagan creen que mandan y creen que la libertad periodística-artísica tiene que pasar por su tamiz. Uno se queda anonadado cuando ve a todo un banquero metido a mecenas y queriendo cambiar los aspectos fundamentales de una obra no solo artística – siempre subjetiva – sino también periodística – menos subjetiva.

Newsha Tavakolian explica en el comunicado cómo le explicó en un correo al propio banquero las dificultades que tiene un fotoperiodista iraní como ella, que vive y trabaja en Irán, y que sabe hasta donde se la quiere jugar por decisión propia, pero no por decisión ajena. Este detalle fue usado por la fundación para explicar el rechazo del premio, diciendo que la fotógrafa y su familia había sido presionados por el Gobierno iraní. Tavakolian niega tal extremo en el comunicado: “Todas las presunciones en esta declaración son absolutamente falsas y risible. Yo no estoy de ninguna manera en peligro, no al menos más que otros periodistas que están en Irán.

Tavakolian es un ejemplo, en un momento donde es difícil encontrar gente que lo parezca. Ya lo es por la contundencia de su trabajo, que insisto en que se acerquen a verlo. Pero lo es, además, en la trastienda. Eso es ser independiente: mandar a la porra a un banquero y su dinero por tu libertad. Que cunda el ejemplo.

Platon fotografía a Snowden

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 14 de August de 2014

Platon es uno de los mejores retratistas de fotografía editorial actual. La revista Wired lo eligió para que firmara el reportaje y la portada sobre el fugitivo número de EEUU, el exagente de la NSA Edward Snowden, huido de su Gobierno y refugiado en Moscú.

La fotografía de portada ha levantado cierta polémica en EEUU: el exagente, para muchos un traidor, para otros muchos un héroe de la libertad de expresión, sale abrazando una bandera de su país, el símbolo que tanto les une. Allí el primer acierto del fotógrafo o/y de la revista, al no hacer solo un buen retrato, sino un retrato con mucho significado.

Portada de Wired

Portada de Wired, firmada por Platon.

El estilo de Platon, tan característico, deja marca en el retrato: el viñeteado es una de sus principales marcas, muy acentuada en esta ocasión. Para gustos colores, pero en mi opinión demasiado acentauda.

EL reportaje también incluye otras fotografías realizadas por Platon. Como podemos ver en el vídeo ‘making of’ de la sesión-entrevista, las fotografías del más reportaje (no del retrato) están tomadas con una Leica (no consigue acertar el cuerpo, podría ser una Leica M9, o la Leica M.Monocromo o otra de la serie M).

Platon fotografía a Snowden con una Leica.

Platon fotografía a Snowden con una Leica.

El tratamiento de la fotografía está muy bien logrado. Si no es analógico, lo parece, con un grano potente y uniforme.

Del vídeo también podemos sacar el esquema de luz que usa para el retrato, tan sencillo como eficaz: fondo blanco, un flash con paraguas en picado, y una ventana al techo para rebotar. Sencillo sí, pero además bien medido.

Esquema de luz de Platon durante al sesión a Snowden

Esquema de luz de Platon durante al sesión a Snowden

Si algo sabe hacer Platon (además de excelentes fotos) es contar la historia que envuelve a los retratos. Dicho en otras palabras: sabe venderse. Allí está la delicia de libro ‘Platon Republic’, con un apéndice donde cuenta la sesiones a personajes de primera magnitud con su puño y letra. Pero también está como contó la sesión a Putin (con los Beatles como estrategia para entrarle al presidente ruso) o a la líder opositora birmana, Aung San Suu Kyi, con supuesta persecución de la policía secreta birmana.

Los niños pixelados

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 14 de August de 2014

La ley en España en relación a la protección de menores es bastante restrictiva: casi no deja lugar a los medios de comunicación a publicar las fotografías de menores si se les puede identificar. Incluso si se tiene  el consentimiento del tutor legal, la Fiscalía puede entrar de oficio si se considera menoscabado el honor del menor. Y hay un miedo instalado a publicar la foto de un niño. Fíjense en la vuelta al cole, en esas noticias en los periódicos, y casi siempre verán a los menores, de espaldas, entrando de la mano de uno de sus padres hacia su centro educativo, mochila arrastras. Todo menos sacarle la cara. Ya ven, en algo tan inocente y tan de niños como ir al cole.

Luego está la coherencia. Si un medio decide  pixelar la cara de los menores, lo debe hacer en todos los casos donde no obre el consentimiento.

Empecemos por un caso de ayer mismo. Una niña llega en una embarcación de plástico a Tarifa.  Llega sin padres, según relato de sus compañeros de travesía. La apodaron ‘Princesa’, para hacer más redonda la historia.  La foto ha recorrido las redes sociales y los medios de comunicación.  Nadie la ha pixelado, ni siquiera en los perfiles de organizaciones de prestigio. No había consentimiento alguno, como marca la ley.  Se podrá argumentar que alguien en su familia la podría reconocer. Un servicio público. A mi me parece un argumento aceptable, pero endeble: los padres de la criatura sabrán que su hija ha llegado con pixeles y sin pixeles mediante.

En ‘El País’ leo la historia de la familia del senegalés Mboca, que consiguieron llegar ayer a Tarifa. La pequeña, de 13 meses, sale sonriente y sin pixelar.  No me llamaría la atención si en ese mismo periódico no hubiera leído el periplo de los dos parejas españolas que han ido a adoptar a Etiopía y se han encontrado con todo tipo de trabas para traerse a los niños asignados. Allí sí, allí el menor sale con la cara pixelada. ¿Unos sí y otros no? ¿Unos han consentido y otros no? Puede, pero también solo puede ser una falta de criterio, como en esta fotogalería de hace unos días, donde el pixel viene dado de agencias y a correr.

No es un debate fácil. A veces hasta caemos en la psicosis del pixel para proteger la imagen de menores. Pero es un debate que está constreñido por lo que dice la ley.

PS: Una anécdota: Hace unos años desapareció una menor. La familia distribuyó la fotografía, que los medios, en un afán legítimo decidieron reproducir. Servicio público, lo llaman. La menor apareció un par de días después. Se había fugado con un tipo mayor de edad. Recuerdo cómo un subdirector me llamó a su despacho: “Quita todas la fotos de la menor y ni pixeles ni hostias”, me dijo, para luego dirigirse a la redactora: “En la noticia decimos que la menor ha aparecido, que está sana y con sus padres. Nada más.”. Es un tipo con criterio.

(*) Los comentarios están cerrados por cuestiones técnicas. Podéis comentar en mi twitter @guerraypaz. Disculpad las molestias.

Un olivo y fotos con pocas ganas de paz

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 9 de June de 2014

Me ha llamado la atención que los tres medios de referencia en España hayan tirado los tres por la misma escena del acto celebrado hoy en El Vaticano, donde el papa Francisco ha sido el anfitrión para un encuentro entre Abbas, líder de la Autoridad Nacional Palestina, y Simon Peres, presidente de Israel.

foto1

foto2

foto3

Por curiosidad (y/o defecto profesional) me he puesto a buscar fotos que ha servido por ejemplo Getty Images. Yo hubiera optado por otros momentos:

 

Estos son solos dos ejemplos donde con otras fotos se podía haber contado otra cosa. La elección de la fotografía en una noticia es tan editorializante como un titular. En las fotos publicados vemos a tres personas ancianas con cara de aburrimiento y con gesto de ‘esto no sirve para nada’. Mientras que en las dos fotos de Getty vemos hasta un acercamiento. Es la opción que ha elegido el NYT:

fotopapa

Historia de una fotografía: Taxi al infierno

Moeh Atitar de la Fuente - Friday 6 de June de 2014

Amanecer del 6 de junio de 1944. Soldados estadounidenses de la Compañía E, de la 16º DE infantería, perteneciente a la Primera División de Infantería, desembarcan en la playa de Omaha, Normandía. Empezaba la ofensiva terrestre de los aliados contra las tropas nazis. El suboficial de los Guarda Costas, el jefe de fotografía Robert F. Sargent, toma con su cámara imágenes del desembarco. El cuerpo de Guarda Costas de EEUU tuvo el papel crucial de conducir los buques anfibios desde los buques donde embarcaban los soldados, fondeados a unas millas de la costa, hasta la misma playa.

La fotografía.  Se ha hablado mucho de las 8 fotografías del desembarco de Robert Capa que sobrevivieron al mal hacer de un becario que las reveló mal [en la página de la agencia Mangum se puede ver una selección de las fotos de Capa en Normandia] . Pero pocas veces se menciona a Robert F. Sargent. El mismo Capa  le menciona con cierto desdén propio de su ego en sus deliciosas memorias sobre la II GM: “[Al llegar de vuelta a Wetmouth, Inglaterra] supe que el otro fotógrafo asignado a Omaha beach había vuelto hacía dos horas y que no pisó la playa: ni siquiera llegó a dejar el buque. Y ya iba camino de Londres con su impresionante triunfo”.

Los dos Robert había compartido el buque U.S.S Chase. Era lógico que el Robert F. Sargent corriera hasta Londres para hacer llegar las fotos del desembarco: la propaganda de guerra de los aliados requería fotos de la gesta.

Taxis to Hell – and Back – Into the Jaws of Death

Taxis to Hell – and Back – Into the Jaws of Death

 

Robert F.Sargent titulo la fotografía: “Las fauces de la muerte”. En el pie original se puede leer: “Invasores americanos corren por la rampa de una barcaza de desembarco de la Guarda Costera para vadear las últimas peligrosas yardas de la playa de Normandía. El fuego enemigo derribará a algunos de ellos. Su ‘taxi’ se alejará de la arena para volver a traer más pasajeros del buque de transporte de los Guarda Costas”.

El fotógrafo. Nada, salvo estas fotos, se sabe de Robert F. Sargent. Ni de antes ni de después del Día-D. Es extraño, en una sociedad como la estadounidense que rebusca en su historia reciente, no haya (o yo al menos o he encontrado) ningún rastro de este protagonista y notario directo de un momento histórico.

 

Heridos

Un soldado desembarca en el USS Chase, tras haber sido herido en la playa de Omaha.

 

Para mí, más allá de la historia, esta fotografía tiene un valor especial por esta portada. Cosa de editores gráficos.

Babelia