Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Un editor gráfico llamado Immanuel Kant

Sunday, October 12th, 2014

Las fotos de Teresa Romero en la habitación del hospital de Carlos III, donde está aislada recibiendo tratamiento para hacer frente al ébola ha abierto, de nuevo, la polémica sobre la idoneidad de la publicación de unas fotos.

Las imágenes son obra de la fotógrafa Andrea Comas de la agencia Reuters. Ayer esta agencia internacional las distribuyó y la mayoría de medios, decidió publicarlas en sus webs, en grande, bien destacadas e incluso en forma de galería dando toda la secuencia. Mención especial merecen ‘El País’ y ‘El Periódico’, que decidieron retirarla y, al menos en el primer caso, pedir públicamente disculpas por su publicación. Esto último difícilmente se hubiera producido de no tener a las redes sociales echando humo. Queramos o no, las redes sociales se convierten en ese susurro, ruido o jaleo que marca en muchos casos el devenir de la publicación de una información: no es muy bonito que te saquen los colores públicamente.

Criterios para no publicarla. Cuando vi ayer la foto, avisado por dos amigas periodistas (coincide en que ambas tienen sentido común afilado)  que me la mandaron casi al unísono por WhatsApp acompañada de mensajes de indignación [periodística], no tuve ninguna duda: la foto no era publicable porque no añadía nada significativo a la información. La imagen viola, además, el derecho a la intimidad, consagrado en la Constitución y que solo puede ser violentado en caso de ser información de pública relevancia. Hay muchas sentencias del TC al respecto, donde limita expresamente el ámbito privado, incluso estamos en un sitio tan ‘público’ como un hospital, que es sobre todo privado. Y lo de saltarse las leyes está un poco feo. [Por cierto, que un olé a las autoridades por no cuidar la intimidad del paciente y que haya sido tan fácil saltarse todas las barreras]

También hay un punto que no es ligero: la foto está tomada con un teleobjetivo largo, lo implica cierto esfuerzo por vulnerar esas barreras de privacidad. ¿Qué diferencia hay en, por ejemplo, haber cogido un dron y haberse colocado frente a la ventana para tomar un vídeo o unas fotos más cerca y con más calidad?

Kant sirve para todo. Más allá de mi criterio de no publicarlas busqué el libro de estilo de la propia agencia Reuters y que tenía que decir sobre el derecho a la intimidad (privacy). La agencia viene a decir que si hay leyes sobre la intimidad – como el caso español – hay que ser escrupuloso en su cumplimiento, con la puerta siempre abierta del ‘interés informativo’. De no haber leyes o de tener serias dudas la agencia escribe:

It is difficult to lay down any specific guideline in this instance. A good rule of thumb may be to put yourself in the shoes of the subject of the image and consider whether you would feel your privacy was invaded if the image were to be published, and whether you would be able to defend publication on the ground of public interest if we were to publish the image.

En román paladino, en caso de duda, hay que ponerse en la piel del fotografiado: ¿nos hubiera gustado vernos en la cama de un hospital mientras luchamos contra una enfermedad? Creo que todos tenemos la respuesta.

Conecta este criterio con el imperativo categórico de Kant: “Obra solo de forma que puedas desear que la máxima de tu acción se convierta en una ley universal”, que es otra manera de formular la regla de oro de la ética: “Trata a los demás como querrías que te trataran a ti (en su forma positiva) o no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti (en su forma negativa)”.

La lejanía de las fotos. La conexión entre las fotos de la infectada española y los infectados en África es clara. Hemos visto innumerables fotos de africanos agonizando en algún hospital o en la calle, donde ya no solo nos da igual sacarlos, sino que no nos interesamos en ni en cómo se llaman. Pueden suscitar dudar, pero entiendo el argumento fundamental para publicarlas: esas fotos ponen encima de la mesa la falta de medios y las condiciones con las que afrontan la enfermedad en esos países. Aunque Kant nos tiraría de las orejas y creo que tampoco nos dejaría publicarlas, porque pasamos a usar a las personas como medios para un fin (el de la denuncia, que ayudaría al colectivo frente al individuo) y dejaríamos de ser ‘legisladores universales’ (lo que nos vale para el caso de Teresa, no nos vale para el caso de un africano).  Yo en todo caso publicaría siempre las menos escabrosas.

‘Me too’ . En el ámbito anglosajón se llama el efecto ‘me too’ (yo también) cuando en el ámbito empresarial uno quiere hacer lo mismo que la competencia. Este efecto queda patente en los medios digitales: ¿cómo puedo yo dejar de publicar una fotografía que lleva la competencia? Hemos caído en andar como pollos sin cabeza, en tener que dar información a cada minuto antes que el otro y si no tenemos información vale de todo, sobre todo la especulación y el sensacionalismo.

Al final la responsabilidad de la publicación de estas fotografías está en cada uno de los medios. “La crisis del periodismo”, leía ayer en twitter, “no es solo del papel”.  Quizá nos hemos olvidado para qué estamos.

Historia de una fotografía: Taxi al infierno

Friday, June 6th, 2014

Amanecer del 6 de junio de 1944. Soldados estadounidenses de la Compañía E, de la 16º DE infantería, perteneciente a la Primera División de Infantería, desembarcan en la playa de Omaha, Normandía. Empezaba la ofensiva terrestre de los aliados contra las tropas nazis. El suboficial de los Guarda Costas, el jefe de fotografía Robert F. Sargent, toma con su cámara imágenes del desembarco. El cuerpo de Guarda Costas de EEUU tuvo el papel crucial de conducir los buques anfibios desde los buques donde embarcaban los soldados, fondeados a unas millas de la costa, hasta la misma playa.

La fotografía.  Se ha hablado mucho de las 8 fotografías del desembarco de Robert Capa que sobrevivieron al mal hacer de un becario que las reveló mal [en la página de la agencia Mangum se puede ver una selección de las fotos de Capa en Normandia] . Pero pocas veces se menciona a Robert F. Sargent. El mismo Capa  le menciona con cierto desdén propio de su ego en sus deliciosas memorias sobre la II GM: “[Al llegar de vuelta a Wetmouth, Inglaterra] supe que el otro fotógrafo asignado a Omaha beach había vuelto hacía dos horas y que no pisó la playa: ni siquiera llegó a dejar el buque. Y ya iba camino de Londres con su impresionante triunfo”.

Los dos Robert había compartido el buque U.S.S Chase. Era lógico que el Robert F. Sargent corriera hasta Londres para hacer llegar las fotos del desembarco: la propaganda de guerra de los aliados requería fotos de la gesta.

Taxis to Hell – and Back – Into the Jaws of Death

Taxis to Hell – and Back – Into the Jaws of Death

 

Robert F.Sargent titulo la fotografía: “Las fauces de la muerte”. En el pie original se puede leer: “Invasores americanos corren por la rampa de una barcaza de desembarco de la Guarda Costera para vadear las últimas peligrosas yardas de la playa de Normandía. El fuego enemigo derribará a algunos de ellos. Su ‘taxi’ se alejará de la arena para volver a traer más pasajeros del buque de transporte de los Guarda Costas”.

El fotógrafo. Nada, salvo estas fotos, se sabe de Robert F. Sargent. Ni de antes ni de después del Día-D. Es extraño, en una sociedad como la estadounidense que rebusca en su historia reciente, no haya (o yo al menos o he encontrado) ningún rastro de este protagonista y notario directo de un momento histórico.

 

Heridos

Un soldado desembarca en el USS Chase, tras haber sido herido en la playa de Omaha.

 

Para mí, más allá de la historia, esta fotografía tiene un valor especial por esta portada. Cosa de editores gráficos.

Babelia

Fotografías para una abdicación

Tuesday, June 3rd, 2014

Un rey suele abdicar una sola vez en su vida. Por eso lo vivido ayer fue un hecho histórico y periodístico sin precedentes. Pero es un hecho controlado, y por tanto podía haber sido algo mejor escenificado, al menos desde el punto de vista fotográfico.

Esta fue la secuencia, en tres fotos, que publicó la Casa Real, a través de su cuenta en Twitter y de su página web:

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El rey Juan Carlos abdica la corona

El rey Juan Carlos abdica la corona

 

El rey Juan Carlos abdica la corona

El rey Juan Carlos abdica la corona

El despacho del rey debe de ser uno de los lugares más difícil para sacar una foto decente, porque está todo cubierto de madera barnizada con un brillo que rebota cualquier luz artificial . El autor de la foto ha optado por tirar con un flash, sin rebotarlo al techo ¿Cómo saberlo? En la segunda foto, sobre la columna, se ve claramente el destello.

Las fotos son técnicamente muy malas. Los gestos, tanto del rey Juan Carlos como del presidente Rajoy, son más que mejorables. Parece que el fotógrafo solo tuvo la opción de captar el momento tal cual sucedió. Y optó por la solución del flash, sin medir la luz y me jugaría 300 maravedis que con la opción automática de TTL. Con ello se garantizó que no se le escapará la instantánea, seguramente tras haber tirado ráfagas y ráfagas.

Hubo un tiempo en el que los monarcas se rodeaban de los mejores artistas. Repasen la lista de pintores de la corte. Hoy la fotografía en la Casa Real es, sencillamente, vapuleada. Ayer era un día histórico, que hubiera requerido imágenes históricas y bien hechas, y no esta improvisación.

Las fotos del discurso siguen esa línea de desastre técnico. La iluminación, realizada para el vídeo, es directamente nefasta, con un viñeteado sobre el monarca que no tiene ningún sentido:

 

Discurso del rey Juan Carlos.

Discurso del rey Juan Carlos.

Y esa improvisación se ve latente en todas las fotos que  hace la propia Casa Real. El día del aniversario de los príncipes de Asturias, la cuenta de la Casa Real en Twitter hacía públicas estas dos fotos:

 

Las fotos hablan por sí solas. Son malas, improvisadas y mal editadas. Da la impresión de que cualquiera, sin el mínimo conocimiento básico de fotografía, haya cogido la cámara y se haya marcado unas fotos. Y no son posados que se hacen ante miles de fotógrafos, sino uno, de la Casa, con lo cual los príncipes de Asturias y las infantas podían haber posado y habérselo tomado con cierta calma. Cuando ves la fotos que se hacen desde la Casa Real te da la impresión de que no les interesa, de que tienen mucha prisa y que todo está improvisado y sin control.

La prensa fue ayer y hoy la primera perjudicada porque el material fotográfico era malísimo. Solo hay que ver las ediciones especiales, con las fotos antes citadas. Pero añadamos que ninguna portada arriesgó, en cuanto a diseño, lo más mínimo. Dentro de 30 años nadie se acordará de estas portadas. Sirva como ejemplo estas dos portadas de hoy, de El País y El Mundo:

El País opta por una foto del día, de Juanjo Martín servida por EFE, y la coloca a cinco columnas. Es una foto bastante mala, con un verde de fondo que la mata y donde el rey Juan Carlos no es que salga muy favorecido. Mientras, El Mundo , opta por la fotografía facilona y obvia, también firmada por Juanjo Martín. El rey se va: lo sacamos tomando la puerta.

[ver nota al final del artículo sobre un párrafo suprimido]

En la edición gráfica, no siempre las fotos del día son las mejores. Por eso fue más acertada la elección de ABC o de La Vanguardia: 

 


La Casa Real es consciente de que se abre un nuevo tiempo de cambio, donde la comunicación va a ser fundamental. La fotografía, la imagen, es un punto clave. Se trata de encontrar el equilibrio entre la naturalidad y la justa exposición de los nuevos monarcas. Y sobre todo tratar la imagen, la fotografía, con profesionalidad e intencionalidad en las fotografías producidas y controladas desde la Casa Real. Y últimamente esto no ha sucedido.

Pero también es fundamental abrir, en este nuevo tiempo, el acceso a los profesionales de la fotografía que trabajan para agencias y periódicos, creando un ambiente propicio para hacer buenas fotografías, sin miedo a que te saquen una mala foto. Porque al final, cuantas más fotos dejes hacer, más probabilidad tienes de proyectarte en los medios. Si optaran por dar solo sus fotos, o las de EFE, desde su cuenta de Twitter o de Flickr (sangrante que aún no tengan uno abierto) o a través de su web, solo perpetuaríamos el mismo error. No solo el medio es el mensaje.

Podrían empezar por pasearse por los archivos de Getty Images, y ver las primeras fotos publicadas del futuro Felipe VI, hechas por fotógrafos profesionales a los que se les daba un mayor acceso que ahora. Salían fotos como esta ¿A qué no está mal?

 

Esperemos que el cambio en La Zarzuela también llegue a su fotografía. Porque su futuro dependerá de la imagen que proyecten.

Fe de errores: en una primera versión de este post sostenía que La Casa Real había optado por dejar entrar en la recepción de la tarde solo a un fotógrafo de EFE. Gracias a un comentario de Antonio Villareal, pude comprobar que realmente no fue así, y esta vez se dejó entrar a más fotógrafos que a los de la agencia EFE. Si que mantengo que es un error apostar por un pool solo de EFE, o de tu propio fotógrafo, porque te juegas la visión de un acto, de una situación, a una sola mirada. Soy poco partidario de los pool, pero cuando son necesarios tienen que ser abiertos a más de un fotógrafo, para garantizarte una variedad interpretativa de lo fotografiado.

¡Iguales! La propaganda de Putin en primera

Tuesday, March 4th, 2014

El atónito lector verá en la prensa española la misma foto en todas las cabeceras.

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La foto no solo ha triunfado en España. Es la foto elegida, por ejemplo,  el NYT, FT o la Gazeta Wyborcza.


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La foto en cuestión está firmada por Mikhail Klimentyev, fotógrafo del Kremlin. En ninguno de los periódicos anteriores se avisa de este extremo. En el caso español, cada periódico la firma exclusivamente a la agencia por donde le ha llegado, sea Reuters, AP o AFP, pero ninguna mención a que es una fotografía propagandística pura y dura procedente de la fuente interesada, que es el Kremlin, que es Putin. La importancia de esto es máxima. Tenemos que creernos que esa foto fue tomada ayer y que está tomada donde dicen que está tomada (en la región de San Petersburgo). No sabemos, además, si Putin y compañía han posado para lograr esta composición que ha seducido a tanto editor gráfico.

Es quizá más llamativo en el caso del NYT que ha puesto siempre el grito en el cielo (con razón) ante la falta de acceso de sus fotógrafos a Obama, negándose a publicar las fotos de Pete Souza, fotógrafo oficial, salvo casos excepcionales y avisando que la procedencia ha sido la Casa Blanca. En la portada de papel, simplemente mencionan un Pool, que es cuando las agencias y/o medios mandan a un representante de todos para hacer una foto que todos distribuyen posteriormente. No es el caso. Y sin embargo, en la web, la firmaron comme il faut: 

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Esta foto no es periodismo; esta foto es propaganda. Puede incluso que tenga cierta importancia: es la primera aparición pública de Putin y rodeado de militares. Pero al menos tengamos la prudencia de avisarle al lector que esa imagen fue producida por el Kremlin.

Otra cosa, larga, es la falta de originalidad de los editores gráficos, preocupados más por empatar con la competencia (¡que no se me escape la foto!) que por estrujarse la cabeza para tener la foto.

Actualización (15:07): Apunta a través de Twitter  Javier Paredes, el paralelismo con la foto de Obama hablando con Putin y que el sábado también arrasó en los medios. En ese caso, en la mayoría de los casos se avisó de la procedencia de la foto. Otro debate es este tipo de fotos, tienen  valor periodístico.

El niño Marwan o cómo una omisión inventa una historia

Tuesday, February 18th, 2014

Desde el mismo momento en el que la foto del niño sirio Marwan fue publicada por el representante de la ACNUR en Jordania, la historia estaba completa.

Fotografía de Marwan, publicada por Andrew Harper.

Fotografía de Marwan, publicada por Andrew Harper.

El texto que acompañaba la foto era claro: “Aquí el niño de 4 años Marwan, que estaba TEMPORALMENTE separado de su familia, asistido por miembros del UNCHR para cruzar”. Las mayúsculas son mías. Harper no hablaba en ningún momento de que el niño había cruzado solo todo el desierto. Como el propio Harper señalaba más tarde, el nunca dijo que estuviera solo:

“Nunca se dijo que estuviera solo. Fueron las agencias las que lo dijeron. Por favor lee mis twitts”, respondía Harper en su twitter.

La omisión de parte de la historia por las agencias y de los medios hace que se configure la historia que luego se difundió por todas las redes sociales: un niño de 4 años atraviesa en plena soledad todo un desierto huyendo de la guerra.

Una de las primeras periodistas que se hace eco de la imagen es esta de la CNN. Según ella, el niño había cruzado la frontera solo, separado de su familia.

TELE5 le daba por perdido.

“Lo primero que contó Marwan es que se había perdido y que viajaba con toda su familia rumbo a los campos de refugiados en Jordania.”

El Periódico titulaba: Marwan, la verdadera historia del niño sirio que se perdió en el desierto . Y añadía: “El menor, de solo 4 años, se desorientó entre un millar de refugiados en la frontera entre Siria y Jordania”.

HUFFINGTON POST no se pilla los dedos, aunque omite que el niño simplemente se había separado unos metros del grupo que atravesaba el desierto:

Miren la imagen de abajo. El niño que porta una bolsa en su mano izquierda se llama Marwan, tiene apenas 4 años y acaba de cruzar la frontera de Siria con Jordania huyendo de la barbarie de la guerra, que le había separado de su familia.

Por suerte se encuentra con un equipo de ACNUR, que le ayuda a llegar a un campo de refugiados. Según la propia ACNUR, allí Marwan se ha encontrado con su familia.

El Mundo cuenta que el niño siguió su camino sin su familia. Y titulaba: “Huir de la guerra en Siria solo con cuatro años”.

El responsable de ACNUR en Jordania, Andrew Harper difundió la imagen de Marwan en Twitter, que ha dado la vuelta al mundo. Parece que al final, Marwan pudo reunirse con su familia, que en la confusión de la huida, le había perdido. El niño siguió adelante sin ellos y finalmente, consiguió llegar a donde estaba la ayuda.

En otra pieza, El Mundo añade: “Marwan cruzó solo el desierto”, pese a que se incluye la imagen donde se ve al niño cerrado el grupo con el que cruzó el desierto.

Esto son solo unos ejemplos de cómo alguna omisión puede alterar significativamente una historia. A todo esto añadan miles de twitter sobre Marwan, donde todo se resumía en “Marwan, el niño que atravesó solo el desierto”.

Pero el drama de los refugiados sirios no se desvanece. Que un niño de 4 años tenga que atravesar el desierto, solo o en compañía de toda su familia, es ya un drama en sí. También el de los menores que atraviesan el desierto sin su familias, confiados a un grupo que huye.  No le hace falta aderezos ni épica. La ACNUR hace un trabajo inconmensurable, y no hace falta que se invente una historia, que de hecho, como vemos, ni siquiera se ha inventado. Si quieren ver el día a día de lo que de los refugiados sirios, les recomiendo seguir el twitter del campo de refugiados Za’atari.

Parece que nos empeñamos en esta máxima: que la realidad no te estropee un buen titular. Añadamos que, a toro pasado, y desde la barrera, todo es más fácil.

Actualización. Me avisa Soledad Alcaide de este twitt  ACNUR  Comité Español:

 

Parece que el Comité Español no leen a sus compañeros, y desde luego contribuyeron a la confusión. Desde la ACNUR Comité Español me aclaran que ellos enlazaron al perfile de Harper, donde se contaba toda la historia .

 

Obama y el control de su imagen

Thursday, December 12th, 2013

Obama ha trabajado como nadie el control de su imagen. Ha entendido cómo nadie el cambio que ha supuesto la irrupción de las redes sociales y se ha adaptado como nadie a la nueva realidad comunicativa.  Mike Davis, exeditor de fotografía de la Casa Blanca, escribía en un artículo imprescindible sobre el tema:

 Access is only half the issue. This administration has used social media like no other to distribute photos directly to the public. As of December 1, there were 4,951 White House Photo Office photos on Flickr, nearly all of those of the president made by Pete Souza, the director of the Photo Office and the president’s chief photographer. Each image gets between 100,000 and 200,000 views. The White House also posts to Twitter, Tumblr, Instagram and its own blog extensively, though the numbers of White House images on those sites are difficult to ascertain.

El poder siempre ha necesitado de ‘artistas’ para proyectar su ‘Poder’. Desde las pinturas rupestres, los relieves del Antiguo Egipcio hasta la constancia documental de artistas trabajando en las cortes europeas, retratando a reyes y nobles. Obama no ha sido uno más. Su artista es Pete Souza, un fotógrafo que trabajaba en el Chicago Tribune y al que conoció cuando le hicieron un reportaje sobre cómo era la vida de un senador. Souza anteriormente había sido el fotógrafo oficial de Reagan. A punto de retirarse del periodismo y dedicarse a la enseñanza, Souza cubrió la campaña electoral que encumbró a Obama a la Casa Blanca. Fue allí cuando se le ofreció la posibilidad de ser el fotógrafo oficial de la Casa Blanca.

 

Obama toma una fotografía en febrero de 2009/ Foto: Pete Souza (Casa Blanca)

Obama toma una fotografía en febrero de 2009/ Foto: Pete Souza (Casa Blanca)

Souza no ha sido el primer fotógrafo oficial de la Casa Blanca. Desde la invención de la fotografía, la relación con la política estadounidense ha sido muy estrecha, con fotógrafos sino oficiales si oficiosos. Lincoln, por ejemplo, tenía a Mathew Brady como su retratista casi de cabecera.

Pero Obama ha ido un paso más allá. Las redes sociales y el acceso casi universal a Internet, ha hecho que la presidencia no necesite de la prensa para difundir sus imágenes. El abrazo entre los Obama y los Biden, por ejemplo, fue una de las fotografías más difundidas en redes sociales tras la reelección.

 

El abrazo entre los Obama y los Biden./ Pete Souza (Casa Blanca)

El abrazo entre los Obama y los Biden./ Pete Souza (Casa Blanca)

Souza es la sombra de Obama, con un acceso ilimitado. Allí estaba, por ejemplo, el día que mataron a Bin Laden o cuando recientemente Obama conversaba por primera vez con su homólogo iraní.

Mientras su fotógrafo tiene un acceso total a la actividad presidencial, los fotógrafos de los medios solo han encontrado trabas para seguir el día a día de Obama. La Casa Blanca ha establecido un control feroz de la imagen, difundiendo solo las suyas por sus canales (Twitter y Flickr), que no son otra cosa que una buena publicidad o llanamente propaganda.

Desde los primeros meses en la Casa Blanca los fotógrafos acreditados en la Avenida Pensilvania protestaron por cómo se impedía el acceso de los fotógrafos a los actos de Obama, asegurando que eran ‘privados’. El concepto de privado es para los asesores de Obama bastante amplio, porque incluye encuentros con líderes mundiales que no hablan solo de cómo están sus familias.

Pero la situación ha llegado ya a un punto insostenible, y los fotógrafos, apoyados por sus medios de comunicación, han iniciado una batalla contra la Casa Blanca. 38 medios de comunicación escribieron un carta de protesta conjunta.  El NYT, por ejemplo, ya había avisado desde el principio que solo publicaría imágenes de la Casa Blanca cuando fuera muy justificado. Lo mismo ha venido defendiendo la agencia AP.

En esta columna publicada en NYT, Santiago Lyon, vicepresidente de AP y máximo responsable del departamento de fotografía, denunciaba la situación de control y apuntaba:

The official photographs the White House hands out are but visual news releases. Taken by government employees (mostly former photojournalists), they are well composed, compelling and even intimate glimpses of presidential life. They also show the president in the best possible light, as you’d expect from an administration highly conscious of the power of the image at a time of instant sharing of photos and videos.

By no stretch of the imagination are these images journalism. Rather, they propagate an idealized portrayal of events on Pennsylvania Avenue.

If you take this practice to its logical conclusion, why have news conferences? Why give reporters any access to the White House? It would be easier to just have a daily statement from the president (like his recorded weekly video address) and call it a day. Repressive governments do this all the time.

Podrían llegar a esa situación de suprimir las ruedas de prensa. Obama solo tendría que seguir el ejemplo practicado en España por casi todos los partidos políticos, pero especialmente por el Partido Popular, con la pantalla de plasma mediante, para evitar una reacción alérgica de Rajoy a los periodistas. Fotográficamente, desde La Moncloa, también se ha limitado el acceso de fotógrafos y también difunde sus propias fotografías. Casi como Obama, salvo que la calidad de las fotografías son manifiestamente mejorables. Y espero equivocarme, pero no creo ver una reacción igual de contundente y conjunta por parte de todos los medios españoles contra estas políticas de comunicación que limitan la información, las fotografías, y la sustituyen por propaganda, aunque sea de mala calidad.

No tan al margen: El pasado fin de semana el fotógrafo Pete Souza contrajo matrimonio en los jardines de la Casa Blanca, lo que algunos ven simplemente como un trato de favor.

Cuando una ‘gran’ historia se basa en un único testimonio (anónimo)

Wednesday, October 2nd, 2013

‘Jihad sexual’ fue el gancho para que muchos reporteros escribieran sobre el supuesto viaje de “miles” de mujeres (así cifraba una fuente en uno de los reportajes) a Siria para servir de meretrices a los combatientes más radicales. Para que la relaciones sexuales tuvieran un marco legal, se forjaba un matrimonio exprés y ancha es Siria.

Toda la historia se basaba en el testimonio de una joven tunecina a una televisión del país (o eso es lo que nos contaron). En realidad no era la joven la que contaba la historia, sino el padre, que aseguraba que su hija se quedó embarazada en un viaje a Siria, y explicaba todo el proceso. El ministro del Interior de Túnez se lanzó a hacer declaraciones, y los periodistas acudieron a expertos, muchos de ellos expertos en exagerar temas relacionados con el mundo árabe y barbudo. La bola, basada en un solo testimonio, crecía y crecía. Un solo testimonio. ¿Dónde quedaba el mínimo de tres fuentes distintas? El fenómeno era plausible, pero no había certezas.

Ayer reapareció Leila, la chica cuyo padre denunciaba que su hija se había ido a Siria convertida en una suerte de prostituta. Había algo de verdad: la joven se había ido a Siria, pero como enfermera, según cuenta Sheera Frenkel, y se había casado con un rebelde, algo que los padres no aceptaban:

Leila, who asked that her real name and details of her identity remain private, says that the entire story is a lie. The only part that is true is that two years ago she left her small village in Tunisia to volunteer as a nurse among the Syrian rebels fighting against Syrian President Bashar al-Assad.
It was there that she met her husband.
“We met and we got married – in an Islamic wedding recognized by the court – and we made a home together,” said Leila. “My family in Tunisia did not accept this, and this is very hard. But they know I am a married woman and not some prostitute on a sex jihad!”
Her husband is currently in Syria fighting among the rebels in Homs. Leila shares a small apartment in the northern Jordanian city of Ramthe with three other Syrian families.
“It was a scandal and some people maybe they believed these lies. But most people knew these were disgusting things said by the regime to try and make our fighters, our husbands, look dirty,” said Leila. “We do not know of any sex jihad here and we have not seen it. It is something invented in the mind of perverted people.”

El reportaje de Frenkel desmonta otros reportajes sobre la ‘Jihad Sexual’, cuyo origen procede del régimen sirio. En el se recoge también el testimonio de Lauren Wolfe, directora de la ONG Woman Under Siege Project:

“We are spending all this time looking at something that has zero evidence behind it. And in the meantime we are ignoring actual rapes that are actually happening,” said Wolfe. “There is something really upsetting to me about this particular story. It’s sensationalizing, almost fetishizing the rape that is happening in Syria, instead of looking at real, prosecutable cases that we know about.”

Con historias sensacionalistas como estas se tapan casos reales de violaciones a mujeres que están sucediendo en Siria, dando incluso la apariencia de un ejército sexual, de voluntarias al fin y al cabo, cuando en realidad suceden simple y llanamente violaciones en los bandos implicados.

Esta historia se lleva desmontando varias veces en distintos reportajes, como este de FP,  o este otro de PolicyMic. El de hoy desmonta, además, el único testimonio que soportaba toda esta ‘gran’ historia.

Un típico caso de propaganda

Sunday, September 15th, 2013

Llego a este información: “Arabia Saudí envió a 1.200 condenados a muerte a la guerra de Siria“. Me sobresalto. Arabia Saudí es uno de los países que más aplica la pena de muerte y de manera más cruel si cabe. Busco datos de cuántos presos hay ahora en el corredor de la muerte, porque la cifra es más que disparatada. Hay en estos momentos unos 147 según esta ONG. La información ya es falsa.

Sigo leyendo la información:

“Según un memorándum secreto, Arabia Saudí ha enviado unos 1.200 condenados a muerte de varias naciones a luchar contra el régimen de Al-Assad en Siria a cambio de conmutar sus condenas, según informa la Agencia Internacional de Noticias Siria”

Primera fuente de esta falsa noticia: “un memorándum secreto”. ¿Y quién lo dice? “La Agencia Internacional de Noticias Siria”. Rastreamos un poco, y nos encontramos esta otra información. No es la Agencia Internacional Siria, sino la Agencia Internacional ASIRIA. Y vamos ya por curiosidad de ver el origen de la noticia, a la agencia en si. Lo mejor de todo es que este teletipo, estrambótico, sin fuente alguna, todo secreto y anónimo, es de enero pasado. Uno se pregunta: ¿y por qué no salen por patas una vez llegan a Siria? El teletipo tiene la respuesta: los saudíes tienen secuestradas a todos los miembros de su familia, así que no les queda otra que ponerse a dar tiros en una guerra ajena. Se olvidan que Arabia Saudí tiene una dura política migratoria, que hace imposible que esos 1.200 extranjeros tuvieran todos a sus familias en el país.

Hay una base fundamental para la propaganda: hinchar las cifras. Mucho. Si hubieran dicho 120, aún podía colar, pero no es tan llamativo como 1.200.  La noticia original habla de 1.239. Inconscientemente, al ver ese 39, tendemos a creer que es precisa. Y si encima hay un documento redactado con membrete como prueba fehaciente, pues mejor que mejor.

Dicen que la primera víctima de la guerra es la verdad. Los periodistas, muchas veces de manera inconsciente, nos convertimos en colaboradores necesarios de ese homicidio.

Según cuenta, o el periodismo en diferido

Wednesday, September 11th, 2013

La noticia era terrible: “Una niña yemení de 8 años muere en su noche de bodas por lesiones sexuales“; el origen, un periódico kuwaití; de la noticia se hizo eco el digital Huffington Post en su versión británica; de allí saltó a otros medios que citaban al Huffington Post y al periódico kuwaití. Nadie se paró primero a ver el origen de la noticia – en árabe – ni a preguntarse cuáles eran las fuentes en las que se sustentaba, algo básico en el sentido común del periodismo. En la noticia se citaba a la agencia Reuters, que había recogida las supuestas declaraciones de un activista. Ni rastro de esas declaraciones. Si alguien encuentra el teletipo, que me lo haga llegar.

Leí comentarios indignados sobre la noticia. No es para menos. Los matrimonios infantiles son una lacra extendida en Yemen, que solo ampara una pederastia legalizada. Y la práctica no se limita a Yemen.

Pero la noticia tiene todos los visos de no ser cierta. El periodista Saeed Al Batati, corresponsal de Gulf News en Yemen, hizo lo que otros no hicieron y se fue a preguntar por la historia. Las autoridades negaron el caso y aseguraron que el padre había sido localizado, la niña, Rawan, estaba viva, nadie la había violado y mantenía la soltería. El periodista fue más allá y preguntó a SEYAJ, una de las ONG más importantes de protección a la infancia en Yemen. En una investigación preliminar negaban el caso. Así que Al Batati acudió al origen de la noticia, Mohammad Radman, periodista freelance, para que le aclarara la noticia. Radman sigue manteniendo que es cierta. ¿Cuál es su fuente? Los vecinos, una única fuente endeble. Si todos los medios que han publicado la noticia hubieran rastreado un poco (que para eso están) habrían tenido serias dudas y no habrían publicado la noticia.

Es lo que tiene el periodismo en diferido, por delegación. No hay, supuestamente, dinero para mandar un periodista a Yemen. No hay tampoco especialistas, como Al Batati, que descuelguen teléfonos y hablen con fuentes. Pero nos lanzamos a hacer un periodismo precedido de un ‘según cuenta’. ¿Por qué? Porque no vamos a perder la oportunidad de contar una historia que nos va a dar muchas visitas con casi ninguna inversión.

En un mundo ideal, comme il faut, esta noticia habría servido para poner simplemente en alerta a una redacción, y tal vez habrían decidido mandar a alguien a investigar  y escribir sobre el matrimonio infantil en Yemen. Tema hay para rato, desde luego. Eso sería en un mundo ideal.

Lo más curioso es que el Huffington Post (la versión original, la madre de todas sus versiones) ya lleva las dudas sobre esta noticia. Veremos si el resto de medios que han dado la noticia a bombo y platillo hacen un poco de autocrítica. Lo dudo.

PS: En lo personal diré que la noticia no me olía bien, porque uno lee cada vez con más escepticismo las noticias precedidas de un ‘según cuenta’. Fue Calamity Jane quien me alertó de que esto podía ser un bulo. Calamity es una de las personas que más sabe del mundo árabe y sobre todo de Yemen. También tiene sentido común. Recomiendo que la sigan.

Actualización (Domingo 15 de septiembre de 2013): “¿Una boda, un funeral o una cortina de humo?” reportaje de Saeed Al Batati, que ha ido hasta el lugar (una aldea remota), donde ha entrevistado a la supuesta niña y a su padre (desmienten que se haya casado) vigilado por las autoridades (también desmienten el caso), así como otros vecinos (que se mantienen en el anonimato) que le han asegurado que esa no es la niña y que si que ha muerto de manera salvaje. Hay una investigación oficial en curso. Veremos en qué queda.

Poca guerra en el Instagram de los Assad

Friday, September 6th, 2013

Asma Al Assad rivalizaba hasta hace bien poco con Rania de Jordania por el título de la máxima elegancia en Oriente Próximo. Al menos iban a mejorar, con total seguridad, la belleza de sus sendas estirpes. Lo tenían bastante fácil.

En diciembre de 2010, con su marido ya reprimiendo manifestaciones en las calles, la revista Vogue le dedicó un inexplicable artículo: ‘Asma, la rosa del desierto’. Para más inri, el fotógrafo que firmaba las dulces imágenes era el afamado James Natchwey, curtido en guerras. Por 5.000 dólares una agencia de relaciones públicas de Washington había puesto en contacto a los Assad con la publicación, según el NYT.

Año y medio más tarde, la todo poderoso editora de Vogue, Anne Winrtour, se disculpaba en un comunicado sobre este artículo. La periodista que firmó la pieza no fue renovada, y como acto de despecho, contó lo que no había contado de la entrevista. Todo un sainete periodístico.

Asma Al Assad ya no es glamurosa. Las revistas de moda ya no se fijan en ella. Se había llegado a especular con que ella y sus hijos habían abandonado Siria. Lejos de ser real: la primera dama, la rosa marchita del desierto, sigue siendo la imagen del régimen, y donde más la explota es en la red social Instagram. La vida sigue y de aquí no nos mueven, parece el mensaje propagandístico que quieren lanzar al mundo, entregando premios a los bachilleres que mejor nota han sacado en el bachillerato. Si pueden estudiar, ya saben, aquí no pasada nada.

 

Asma Al Assad reparte los premios a los bachilleres que han sacado mejor nota, según el Instagram

Asma Al Assad reparte los premios a los bachilleres que han sacado mejor nota, según el Instagram


 

 

"Con la familia del mártir Abdel Raouf Mohsin Tabich", se lee en el pie de esta imagen de abril

“Con la familia del mártir Abdel Raouf Mohsin Tabich”, se lee en el pie de esta imagen de abril

 

 

Asma Al Assad reparte comida entre desplazados, según el pie de la foto.

Asma Al Assad reparte comida entre desplazados, según el pie de la foto.

Esta solo es una pequeña muestra. Pasen y vean. Llama la atención que en ninguna imagen aparece junto a su marido, que en este Instagram aparece reunido con ministros iraníes, visitando a las tropas o siendo aclamado por las masas.

El Instagram es pura propaganda, como lo puede ser cualquier Instagram de un político, con la salvedad de que esta es propaganda pura de guerra de un dictador. La elección de una red social como Instagram sorprende. En cualquier momento puede ser cerrado – la empresa es estadounidense – pero a la vez los comentarios están abiertos, lo que da rienda suelta a que detractores y seguidores.

Tampoco les pidan un sentido estético a la oficina de propaganda: ninguna de las fotos tiene filtro alguno. Mejor así. Más crudo todo.