Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Archive for the ‘Historia de una fotografía’ Categora

Historia de una no fotografía: Cuando Marlene Dietrich fulminó a Helmut Newton

Martes, Febrero 9th, 2010

A veces, la historia de una fotografía no conseguida, no realizada, tiene también su gracia.

1972. París. Helmut Newton, quizá uno de los mejores fotógrafos de moda de la historia y un constructor nato de fantasías sexuales plasmadas en fotografías, acude a retratar, acompañado del modisto Karl Lagerfeld,  a la también alemana e icono del cine, Marlen Dietrich, de 71 años. Lagarfeld cuenta la anécdota en el prólogo a un recopilatorio de sus imágenes, editado en formato de bolsillo (dentro de la colección Photo Poche) por la editorial Lunwerg:

No me cuesta nada imaginar al muchacho que vivía en Berlín en los años treinta. Helmut siempre ha conservado el acento típico de Berlín. Es una de las razones por las que me encantan nuestras conversaciones. Éstas pueden durar horas. Es un narrador maravilloso. En Berlín, de 1936 a 1938, trabajó como <> de Yva, un célebre fotógrafo de la época cuyos retratos y fotografías de moda solo conocen unos pocos entendidos. Pero, para mí, Helmut es, ante todo, el escolar de El ángel azul de la clase del profesor Unrat (Emil Jannings), que soplaba las plumas de la falda de Lola Lola (Marlene Dietrich) pegadas en una postal.

Lástima que fuera tan joven en aquella época, porque le habría apasionado fotografiar a Marlene. Estuvo a punto de hacerlo en 1972. Francine Crescent, la redactora jefe de la revista Vogue en París, me pidió que presentara a la Dietrich a Newton para que pudiera hacerle unas fotos. Esto ocurría poco después de una ligera crisis cardiaca en Nueva York….En el ascensor que nos llevaba al piso de Marlene en la avenida de Montaigne, Helmut estaba tan excitado como un colegial contándome la importancia que ella había tenido en sus fantasía eróticas cuando era joven. Las presentaciones fueron cordiales. Luego hablamos de enfermedades y medicamentos, los dos temas predilectos de Marlene. Éstaba llevaba un jersey muy ajustado y una falda cruzada de cuero. De pronto, para saber cuál era mi opinión como modisto, se desabrochó la falda. Nunca olvidaré la sorpresa de Helmut ante ese inesperado strip-tease. Su reacción espontánea: “¡Todavía tiene unas piernas espléndidas!” se le atravesó a la mujer en la garganta, y no hubo sesión de fotos. Una lástima.

Historia de una fotografía: La sesión de Tolstoi a todo color

Martes, Febrero 2nd, 2010

1908. El fotógrafo Sergei Prokudin Gorski (1866-1948) escribe a León Tolstoi, autor de Guerra y Paz, y Ana Karenina, que vive retirado en su finca de Yasnaya Polyana:

Recientemente he procesado una placa fotográfica coloreada que alguien (cuyo nombre no recuerdo) le tomó . El resultado era muy pobre, hecha aparentemente por alguien que no estaba acostumbrado al proceso. La fotografía en “colores naturales” es mi especialidad y seguramente usted conoce mi nombre por la prensa. Después de muchos años de trabajo, he conseguido ahora excelentes resultados en la producción de colores exactos. Mis proyecciones coloreadas son conocidas tanto en Europa como en Rusia. Ahora mi método de fotografía requiere no más de entre 1 y 3 segundos, y me he permitido a mi mismo pedirle permiso para visitarle durante uno o dos días (teniendo en mente el estado de su salud y del tiempo) para tomarle una serie de fotografías de usted y de su esposa. El mejor matiz de los colores ha sido completamente logrado….Mi trabajo es el resultado de estudiar las propiedades del bromuro de plata. Para mi, retratarle a pleno y exacto color en su espacio natural es rendir un servicio al mundo entero. Estas imágenes son eternas, no cambian. No hay otros procesos de color que pueda lograr resultados como estos. Lev Nikolayevich, si esta dispuesto a darme este gran servicio no solo a mí, sino también a sus innumerables admiradores, entonces permítame llegar en algún momento después del 2 abril, antes del 5 de abril, fecha en la que tengo que estar en un congreso de Química en Londres. Si esto es imposible, entonces tal vez pueda llegar durante la primera mitad de junio. Como ya he mencionado, solo necesito entre 1 y 3 segundos para tomar la fotografía, por lo que no será nada cansado para usted.

La técnica. Proudkin Gorki es un químico perteneciente a la nobleza rusa de la época final de los zares. Formado como químico en San Petersburgo, también realiza estudios de música y pintura. Durante tres años vive en Berlín, donde estudia fotoquímica, y se interesa por los primeros procesos de coloreado. A su regreso a San Petersburgo, trabaja como director de una empresa de metalurgia que poseía su suegro, al tiempo que es miembro activo de la Sociedad de Tecnología del Imperio Ruso, en la sección de fotografía.
Como el resto de la fotografía, el proceso a color se desarrolla en un ambiente eminentemente científico. El escocés Maxwell, unas décadas antes, es quien descubre la composición de la luz, y toma la primera fotografía a color de la historia (1861). A partir del desarrollo teórico de Maxwell, Gorksi crea su propio sistema de procesado de imágenes en color: siguiendo la teoría de la descomposición de la luz en tres colores básicos, fotografía la misma escena tres veces, sobre la misma placa. No se sabe a ciencia cierta cómo era su cámara, pero se cree que disponía de tres objetivos, cada uno de ellos con un filtro (rojo, verde y azul) para tener los tres canales básicos de la luz.

El retrato publicado y los entresijos de la sesión. El 23 de mayo de 1908, Gorki se traslada finalmente a la finca de Yasnaya Polyana y, durante dos días, toma fotografías del entorno de Tolstoi. Cuando regresa, días después, a San Petersburgo, el fotógrafo escribe al retratado para agradecerle su paciencia y mandarle unos trabajos anteriores, con la promesa de hacerle llegar el retrato a color. El fotógrafo y químico insiste en que su misión es extender la fotografía a color en Rusia. Gorki anuncia otra visita para el mes de junio, pero con un particularidad: “No portaré conmigo ningún gran equipamiento fotográfico, por supuesto”.

Retrato de Tolstoi, 23 de mayo de 1908

El “más reciente retrato de Tolstoi, realizado con el último hito en tecnología fotográfica” sale publicado en el número de agosto de la revisita de la Sociedad de Tecnología del Imperio ruso, aprovechando el aniversario del escritor. En el texto de presentación, el fotógrafo e inventor del proceso saca pecho: “El retrato ha sido tomado en un lunar y colores naturals, conseguidos solo mediate métodos técnicos, sin el uso de pinceles o herramientas de artistas (en alusión al método por el cual se pintaba la fotografías a blanco y negro).  En unos escritos de Gorki encontrados en 1970, el fotógrafo explica que la imagen fue tomada a “las 5.30 de la tarde, inmediatamente después de que Tolstoi diera su paseo en caballo”. Debido al gran número de visitas que recibía el escritor y a su estado de salud (que no le impedía, eso sí, montar en caballo), Gorki no pudo tomar más que esta fotografía, este retrato. Necesitó 6 segundos de exposición y se llevó consigo, debido a la insistencia de sus amigos, una cámara de un formato grande, para poder hacer copias lo más amplias posibles.

Un documentalista en estado puro. Cuando Gorki hace el retrato a Tolstoi ya es un tipo conocido en la sociedad rusa (“seguramente usted conoce mi nombre por la prensa”, le dice en su carta). Esta fama le abre en 1909 la puerta del palacio de los zares.  Impresionado con el trabajo del fotógrafo, el último zar de Rusia, Nicolas II, le da permiso y medios a Gorki para documentar la vida del imperio Rusia. A través del ministerio de transporte, el fotógrafo consigue hasta un vagón de ferrocarril, convertido en cuarto oscuro, donde puede revelar sus fotos. Entre 1909 y 1912, primero, y luego en 1915,  con el permiso y todas las facilidades de Nicolás II , Gorki se adentra en territorios restringidos, y retrata la vida de las regionas más remotas del gran imperio ruso. Fotografia a militares, escritores, niños, burgueses, edificios, iglesias, mezquitas, paisajes, cruces y reliquias, en lugares tan lejanos como Uzbekistán. Parece que el Zar le hubiera encomendado de mostrarle en imágenes todo su imperio, un imperio que en tan solo unos años se transformaría la URSS.

Trabajadores en Kasli, 1910

La tripulación del  Sheksna (1909)

 

Aldeanos de  Grafovka

Puente de hierro sobre Siberia

La colección. Se calcula que Prokudin Gorski realiza unas 10.000 fotografías a lo largo de su carrera. Cuando, tras la llegada de los comunistas al poder, quiere llevarse todo su archivo (unos 3.500 negativos), las autoridades bolcheviques impiden que salga un número importante de ellas, ya que pueden revelar secretos militares. Prodkudin asegura que estas imágenes no son interesantes para el público, y se lleva su colección mermada pero exquisita a París. En 1944, cuatro años después de su muerte, sus hijos deciden vender todo el archivo a la Bibliotequa del Congreso de EE UU, que guarda 1902 negativos, y unos 700 álbumes sin los correspondientes negativos. Por todo ello pagó entre 3.500 y 5.000 dólares de la época.



Mohammed Alim Khan, último emir de Bujara, entonces protectorado ruso 

– Enlaces de interés:

- La colección de Prokudin Gorki, en La Biblioteca del Congreso de EE UU, para pasarse un rato largo viendo las fotografías.
- Tolstoi a Color, en la página de la Universida de Toronto dedicada al escritor ruso.
- Una amplia selección realizada por el blog del Denver Post.

Historia de una fotografía: El mafioso y sus noticias

Lunes, Noviembre 16th, 2009

Mickey Cohen, mafioso de Los Angeles, sentado en una silla, rodeado de periódicos con titulares sobre sus andanzas. El público de los años 50 siguió las peripecias de este delincuente a través de las primeras de los periódicos. Varios biógrafos aseguran que estaba obsesionado por lo que se decía sobre él en la prensa, y fue conocido como uno de los hombres que más periódicos compraba. Inspiró a varios mafiosos en la gran pantalla. No he encontrado rastro del fotógrafo que tomó la instantánea ni para que medio era.

Vía | LIFE, en un fotogalería titula “Cuando los periódicos importaban“.

Historia de un (as) fotografía (s): El Muro de Berlín

Lunes, Noviembre 9th, 2009

Veinte años de la Caída del Muro de Berlín. Esta barrera que separó durante 28 años (desde agosto de 1963 hasta noviembre de 1989) Berlín en dos, ha sido un tema fotográfico recurrente. Para muestra, un botón.

El primer desertor. Se llamaba Hans Conrad Schumann. Era un soldado de 19 años. El 15 de agosto de 1963 estaba vigilando la construcción del Muro, cuando decidió saltar al otro lado. Un fotógrafo, Peter Leibing, había recibido el chivatazo de que un guardia de frontera podía desertar ese día.

En la imagen, frente al soldado Schumann, se ve a otro fotógrafo. Ni rastro (al menos yo no lo he encontrado) del resultado de esa instantánea. El soldado Shumman se suicidó en 1998

Cartier Bresson, al pie del muro. El fotógrafo francés realizó una serie de fotografías el mismo año que el Muro fue puesto en pie. Una de ellas es esta: tres berlineses, subidos a lo que parece ser un cuadro de luz, intentan mirar al Berlín oriental.

Rostropóvich. La caída del Muro contó con una banda sonora a cargo de un músico de excepción: Rostropóvich cogió su violonchelo y se puso a tocar a Bach al pie del muro el 11 de noviembre de 1989 (vídeo).

Un fotógrafo en Berlín, el 9 de noviembre de 1989. Luis Magan, fotógrafo de El País, explica en este vídeo cómo se desarrolló su trabajo aquellos días históricos. Aquí se pueden ver una selección de 15 fotografías procedentes de los 20 carretes que tiró en esos días. Muchas de ellas son inéditas.

Cuenta Magan en el vídeo que los berlineses de Berlín oriental se lanzaron a comprar comida en los Mcdonalds. “Abrazaron pronto el capitalismo”, pensara alguno.

El Muro, se ‘trasladada’ estos días a la Castellana de Madrid.

- Chapeau. New York Times siguen siendo los mejores en presentar noticias y acontecimientos. Aquí todo su trabajo sobre el aniversario. Esta fotogalería, con un antes y un después interactivo, es de lo mejorcito que he visto para presentar un tema como este. También cuentan con fotos de los lectores.

Historia de una fotografía: Irving Penn, retratos en Marruecos

Viernes, Octubre 9th, 2009

Fotografiar un tarta puede ser arte“.”Muchos fotógrafos sienten que sus clientes son el sujeto. Mi cliente es la mujer en Kansas que lee Vogue. Trato de intrigarla, estimularla, alimentarla…El retrato riguroso no es la mayor alegría en el mundo para el sujeto pero puede ser enormemente interesante para el lector “

“A lo largo de los años he gastado miles de horas silenciosamente trabajando en los líquidos, preparando cada hoja como anticipación para conseguir la impresión perfecta”

“Me abalancé sobre él y le abracé. Para mi era el heroíco Chirico; para él yo era un extraño total, probablemente demente. Aún así, se mostró decidio y dijo, ‘Ven a casa y come con nosotros’. Durante dos días me enseñó Roma” ( sobre su encuentro con el artista Giogio de Chirico en Italia, donde fue conductor de ambulancia durante la Segunda Guerra Mundial)

Yo siempre me he situado ante el temor de la cámara. La he reconocido como el instrumento que es, parte Stradivarius, parte escapelo”

“Un buen fotógrafo es uno que comunica un hecho, toca el corazón, deja en el visor a una persona cambiada por haberlo visto. Es, en una palabra, efectivo”.

Estas son algunas frases que dijo Irving Penn a lo largo de su vida, y que se recogen hoy en los distintos obituarios. Se ha destacado su trabajo como fotógrafo de moda. Yo me quedo con su labor documental: en la década de los 50 recorrió varios países de África y América Latina haciendo impresionantes retratos. Gran parte — sino todas — las tomó usando al sol como única fuente de luz. Para ello construyó un estudio portátil, a base de lonas, que colocaba al aire libre y orientado siempre de tal manera que el sol le quedara a su espalda, iluminando de lleno al modelo. Hizo grandes retratos como estos, tomados en Marruecos:

Dos casos de manipulación fotográfica

Domingo, Septiembre 27th, 2009

Caso 1. La revista Newsweek publica una información sobre la tortura en tiempos de Bush y de su vicepresidente Cheney. Usa esta fotografía:

Nada tiene que ver con la fotografía original:

El corte de la misma hace que Cheney pase de ser un sádico torturador que se entrena con un salmón a ser un afable abuelo en casa de su hija preparándose para un almuerzo dominical. Yo pienso que la fotografía manipulada es la que nos muestra al afable abuelito, pero no piensa así el Pulitzer David Hume Kennerly, fotógrafo de Getty que tomó la instantánea original. En Lens recogen toda la polémica y su desarrollo.

Caso 2. La revista TIME dedica su portada al deterioro de Detroit, ciudad cuna de la destrozada industria automovilística estadounidense. La portada es esta:

La fotografía original, esta otra:

En este combo se puede ver la diferencia sustancial en el contraste y saturación de la imagen (PDNpulse lo cuenta):

Una propuesta francesa. La diputada del UMP (el partido del también photoshopeado Nicolas Sarkozy) Valérie Boyer encabeza una propuesta para que las publicaciones avisen del uso del Photoshop para modificar sustancialmente a personas. No hay nada nuevo bajo el Sol: los medios de comunicación han usado, usan y usarán medios para adaptar la realidad a sus exigencias informativas. La manipulación es intrínseca. Existe cuando se elige entre cientos de fotografías una imagen en la que el personaje sale especialmente desfavorecido porque la intención es sacarle mal (al caso Cheney me remito). O al contrario. No hace falta tirar de Photoshop . Una iluminación precisa y un buen maquillaje puede ahorrar mucha edición posterior. ¿Se está manipulando entonces la realidad? ¡Pues claro! En el momento en el que no se puede comparar con el original (la realidad fotografiada dejó ya de existir), la subjetividad y la manipulación existe. El límite está en la honestidad que tenga el editor de la publicación con sus lectores, y en que estos no sean tan idiotas como para pensar que el brillo de la piel de una modelo es el “natural”.

Obama, Joker y la censura en Flickr

Miércoles, Agosto 26th, 2009

Firas Alkhateeb es el autor del retrato de Barack Obama caracterizado como Jocker. Su obra primogénita consistía solo en eso: tomó la portada de TIME de marzo de 2006 y reconvirtió a Obama en el malo de Batman. Sin más (o con toda) intencionalidad que esa, y la expuso al escrutinio público en su Flickr .

obama_joker.jpg

La imagen hubiera pasado desapercibida si los críticos conservadores no la hubieran usado para calificar la política del presidente electo Obama como de “socialismo”. Hay que situarse en el contexto de EE UU: allí cualquier cosa que suene a socialismo es sinónimo, como poco, del diablo, del mal, de la encarnación del Estado que viene a oprimir en gulags a todos los disidentes, etc. Hecha esta salvedad, hay que recalcar que estos ultramontanos no han visto a un socialista en su vida, y lo que ellos llaman la izquierda (el Partido Demócrata), se podía situar en muchos aspectos a la derecha del Partido Popular, o de cualquier otro partido conservador europeo.

obama_socialismo.jpg

Y la imagen con el rótulo empezó a recorrer los blogs ultraconservadores y antiobamistas, y de allí saltó en forma de carteles a los muros de algunas ciudades. Fue entonces, solo entonces, cuando la maquinaria de Flickr se puso en marcha, y pidió (pedir es un decir, normalmente se amenaza con cancelar toda la cuenta) a Alkhateeb que borrara la fotografía. El argumento esgrimido por el todo cool Flickr (que por otro lado no deja de ofrecer un buen servicio) fue que este artista había sido denunciado por violar los derechos de autor de la fotografía. Es decir que TIME, Plato (el fotógrafo responsable de la fotografía original) o Dc Comic (propietarios de los derechos de explotación del personaje Jocker) había denunciado a Alkhateeb por violar los derechos de autor. PDNPulse cuenta que ninguno de ellos movió un dedo ni avisó a Flickr de la violación de sus derechos de autor. ¿Quién lo hizo entonces? ¿Iniciativa propia? Es posible que Flickr se haya pasado de guardián para preservar la imagen de un presidente de EE UU que usa su servicio como elemento de comunicación y propaganda.

Historia de una fotografía: una cámara en la Luna

Lunes, Julio 20th, 2009

Más que la historia sobre una de las múltiples fotografías que tomaron los dos primeros hombres en pisar la Luna, este post está dedicado a la cámara que usaron: una Hasselblad 500ELs

La NASA publicó en el año 2001 un libro con todo lo que habían aprendido de la experiencia de mandar a astronautas a la Luna con una cámara (en verdad, al menos la Apolo 11, tenían tres) para hacer fotos.

Alicia Rivera cuenta en EL PAÍS una anécdota sobre las fotografías:

Las fotos, anécdotas y recuerdos del Apolo 11 y sus tripulantes abundan estos días en todos los medios de comunicación del mundo -en Internet es una invasión-, pero se echa en falta algo obvio: una buena foto de Armstrong en la Luna. Es que no la hay, porque Aldrin no le hizo ninguna con la cámara especial que llevaban. En la más célebre imagen de Armstrong en Base Tranquility, como él mismo bautizó el lugar del descenso del Módulo Lunar (ML), únicamente se lo ve reflejado en la visera del casco de Aldrin, al que estaba fotografiando. El comandante del Apolo 11 sale en tomas de televisión y en algunas fotos pero de espaldas, o parciales, o en la sombra. La única persona que había allí para retratarlo en un momento histórico no lo hizo, y mucho se ha especulado acerca de la razón (…) continuar leyendo el artículo 

Historia de una fotografía: la guerra en calzoncillos rosas

Domingo, Mayo 24th, 2009

Normalmente esta sección se dedica a fotografías históricas, con cierta enjundia, y por la que ha pasado ya el tribunal del tiempo, que suele ser bastante selectivo a la hora se salvaguardar las buenas imágenes en la memoria del público. En el caso de este post contamos la historia de una fotografía que llegó a ser portada el pasado 12 de mayo en The New York Times: en ella aparece un soldado estadounidense combatiendo contra los talibanes en calzoncillos rosas.

La fotografía fue tomada por el fotógrafo de AP Guttenfelder  (recomiendo que lean esta entrada en fotoperiodismo ciudad de Gijón) . La unidad del soldado Zachary Boyd fue atacada por los talibanes, mientras él dormía. En calzoncillos rosas y chanclas se lanzó a disparar contra los atacantes destrás de la trinchera. Lo grotesco y significativo de la escena, pero sobre todo el lema imprimido en su ropa íntima (I Love NY), hizo que New York Times eligiera esta fotografía para llevarla en portada, tal y como explica Michele McNally, assistant manager editor del periódico.

“Me resulta muy difícil calcular el impacto de las fotos mientras estoy fuera aquí en el monte”, aseguraba el foótografo David Guttenfelder desde Afganistán. Y el impacto de la fotografía ha sido grande. El propio secretario de Defensa se refirió el viernes en un discurso a la fotografía del soldado Zachary Boyd: “Cualquier soldados que vaya a la batalla contra los talibanes en calzoncillos rosas y chanclas tiene una especie de valentía. Solo imagínate viendo esto, un chico en calzoncillos y chanclas en tu punto de mira. Qué increíble innovación en la guerra psicológica”. Gates se le olvida que el valor propagandístico de la fotografía puede ser interpretado de muchas formas (desde que hace un chaval de 19 años disparando en Afganistán, hasta una dura crítica al pobre equipamiento de las tropas y al escaso número de las mismas).

La fotografía está llamada a pasar a ser un icono, como lo fue, por ejemplo, el caso del soldado que fumaba un pitillo durante la batalla de Fallujah. Al contrario que este ( cabreado por haber sido retratado de esa guisa) el soldados Boyd no le ha molestado ni lo más mínimo que su imagen haya salido en los periódicos de medio mundo en calzoncillos, con el agravante del color rosa (yo le hacía pasar por un consejo de guerra por lo hortera de los mismos). Su familia se consuela con un “es típico de él“, de este chico de 19 años con tan solo los estudios de instituto terminados.

Historia de una fotografía: los últimos de Saigon

Sábado, Mayo 16th, 2009

29 de abril de 1975: tras 16 años, primero con los franceses, luego con los estadounidense, la guerra de Vietnam llegaba a su fin. El conflicto tocó de lleno a tres presidentes de EE UU y tuvo consecuencias sociales y culturales de sobra conocidas. En la guerra del Vietnam, además, los reporteros gozaron de una libertad de movimiento que no iban a volver a disfrutar nunca más en ningún otro conflicto.

Las salidas de las guerras ha sido un tema recurrente en la cultura. La rendición de Breda  de Velázquez forma parte de ese genero de la derrota, caballeresco eso sí, pero derrota y claudicación al fin y al cabo. Algo parecido sucedió con los llamados últimos de Filipinas, que pasó a ser ejemplo de tesón y aguante, pero de nuevo de esfuerzo en vano.

La derrota en la guerra del Vietnam quedó representada por una secuencia que tomó el fotógrafo holandés Hubert Van Es aquel 29 de abril de 1975: sobre un tejado se posaba un un helicóptero UH-1 Huey de Air América (una compañía aérea que fue tapadera de la C.IA para sus operaciones) al que iban subiendo un grupo de personas que esperaban impacientemente.

El propio Hubert Van Es contó en el 30 aniversario de esa fotografía la trastienda de la misma en un artículo del NYT. Van Es decidió quedarse junto a sus colegas de la agencia United Press International para fotografiar la derrota de EE UU y la entrada y triunfo de los comunistas en Saigon. Su nacionalidad holandesa le permitía no levantar demasiada suspicacia entre los vencedores. Aquel 29 de abril, Van Es recibió el chivatazo de un colega de la CBS (encargado de coordinar la salida de los periodistas estadounidenses) de que la evacuación se iba a producir, aunque ya era un secreto a voces.

Frente al hotel donde trabajaba se encontraba el edificio que funcionaba como sede de la C.I.A. Van Es vio como un grupo de personas se agolpaba en el tejado esperando la llegada de un helicóptero. Con un teleobjetivo de 300 mm el holandés fue tomando una secuencia de unas imágenes, que pasó a revelar en el cuarto de baño que funcionaba como cuarto oscuro. Las imágenes las envió ese mismo día a sus editores en Tokio por radio. Cada imagen (de tamaño mínimo), tardó unos 12 minutos en ser transmitida. Los editores no leyeron el pie de foto que envió el autor y dieron paso a un error que aún se mantiene: la sede de la C.I.A pasó a ser el tejado de la embajada de EE UU. Un error que el propio Van Es se empeñó en resolver en los siguientes años.

Van Es estuvo en Vietnam hasta el mes de junio, cuando las nuevas autoridades le invitaron a abandonar el país. Un desencuentro con un responsable de prensa del Ejército no le permitió volver al país asiático hasta quince años más tarde, cuando el funcionario se jubiló y murió. La historia y los detalles de esta fotografía son apasionantes, y es casi mejor que uno lo lea en palabras del fotógrafo en el artículo antes citado.

Cuentan Hubert Van Es quiso ser reportero de guerra al ver una exposición de Robert Capa cuando contaba con 13 años. A Vietnam llegaría en 1967 para trabajar como freelancer; luego sería editor de sonido para la NBC, para luego trabajar en Associated Press y finalmente en UPI. El resto de su vida seguiría trabajando en Asia como escenario, y Hong Kong como base, donde murió el pasado viernes a los 67 años de edad.