Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Fotografías para una abdicación

Moeh Atitar de la Fuente - Tuesday 3 de June de 2014

Un rey suele abdicar una sola vez en su vida. Por eso lo vivido ayer fue un hecho histórico y periodístico sin precedentes. Pero es un hecho controlado, y por tanto podía haber sido algo mejor escenificado, al menos desde el punto de vista fotográfico.

Esta fue la secuencia, en tres fotos, que publicó la Casa Real, a través de su cuenta en Twitter y de su página web:

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El rey Juan Carlos abdica la corona

El rey Juan Carlos abdica la corona

 

El rey Juan Carlos abdica la corona

El rey Juan Carlos abdica la corona

El despacho del rey debe de ser uno de los lugares más difícil para sacar una foto decente, porque está todo cubierto de madera barnizada con un brillo que rebota cualquier luz artificial . El autor de la foto ha optado por tirar con un flash, sin rebotarlo al techo ¿Cómo saberlo? En la segunda foto, sobre la columna, se ve claramente el destello.

Las fotos son técnicamente muy malas. Los gestos, tanto del rey Juan Carlos como del presidente Rajoy, son más que mejorables. Parece que el fotógrafo solo tuvo la opción de captar el momento tal cual sucedió. Y optó por la solución del flash, sin medir la luz y me jugaría 300 maravedis que con la opción automática de TTL. Con ello se garantizó que no se le escapará la instantánea, seguramente tras haber tirado ráfagas y ráfagas.

Hubo un tiempo en el que los monarcas se rodeaban de los mejores artistas. Repasen la lista de pintores de la corte. Hoy la fotografía en la Casa Real es, sencillamente, vapuleada. Ayer era un día histórico, que hubiera requerido imágenes históricas y bien hechas, y no esta improvisación.

Las fotos del discurso siguen esa línea de desastre técnico. La iluminación, realizada para el vídeo, es directamente nefasta, con un viñeteado sobre el monarca que no tiene ningún sentido:

 

Discurso del rey Juan Carlos.

Discurso del rey Juan Carlos.

Y esa improvisación se ve latente en todas las fotos que  hace la propia Casa Real. El día del aniversario de los príncipes de Asturias, la cuenta de la Casa Real en Twitter hacía públicas estas dos fotos:

 

Las fotos hablan por sí solas. Son malas, improvisadas y mal editadas. Da la impresión de que cualquiera, sin el mínimo conocimiento básico de fotografía, haya cogido la cámara y se haya marcado unas fotos. Y no son posados que se hacen ante miles de fotógrafos, sino uno, de la Casa, con lo cual los príncipes de Asturias y las infantas podían haber posado y habérselo tomado con cierta calma. Cuando ves la fotos que se hacen desde la Casa Real te da la impresión de que no les interesa, de que tienen mucha prisa y que todo está improvisado y sin control.

La prensa fue ayer y hoy la primera perjudicada porque el material fotográfico era malísimo. Solo hay que ver las ediciones especiales, con las fotos antes citadas. Pero añadamos que ninguna portada arriesgó, en cuanto a diseño, lo más mínimo. Dentro de 30 años nadie se acordará de estas portadas. Sirva como ejemplo estas dos portadas de hoy, de El País y El Mundo:

El País opta por una foto del día, de Juanjo Martín servida por EFE, y la coloca a cinco columnas. Es una foto bastante mala, con un verde de fondo que la mata y donde el rey Juan Carlos no es que salga muy favorecido. Mientras, El Mundo , opta por la fotografía facilona y obvia, también firmada por Juanjo Martín. El rey se va: lo sacamos tomando la puerta.

[ver nota al final del artículo sobre un párrafo suprimido]

En la edición gráfica, no siempre las fotos del día son las mejores. Por eso fue más acertada la elección de ABC o de La Vanguardia: 

 


La Casa Real es consciente de que se abre un nuevo tiempo de cambio, donde la comunicación va a ser fundamental. La fotografía, la imagen, es un punto clave. Se trata de encontrar el equilibrio entre la naturalidad y la justa exposición de los nuevos monarcas. Y sobre todo tratar la imagen, la fotografía, con profesionalidad e intencionalidad en las fotografías producidas y controladas desde la Casa Real. Y últimamente esto no ha sucedido.

Pero también es fundamental abrir, en este nuevo tiempo, el acceso a los profesionales de la fotografía que trabajan para agencias y periódicos, creando un ambiente propicio para hacer buenas fotografías, sin miedo a que te saquen una mala foto. Porque al final, cuantas más fotos dejes hacer, más probabilidad tienes de proyectarte en los medios. Si optaran por dar solo sus fotos, o las de EFE, desde su cuenta de Twitter o de Flickr (sangrante que aún no tengan uno abierto) o a través de su web, solo perpetuaríamos el mismo error. No solo el medio es el mensaje.

Podrían empezar por pasearse por los archivos de Getty Images, y ver las primeras fotos publicadas del futuro Felipe VI, hechas por fotógrafos profesionales a los que se les daba un mayor acceso que ahora. Salían fotos como esta ¿A qué no está mal?

 

Esperemos que el cambio en La Zarzuela también llegue a su fotografía. Porque su futuro dependerá de la imagen que proyecten.

Fe de errores: en una primera versión de este post sostenía que La Casa Real había optado por dejar entrar en la recepción de la tarde solo a un fotógrafo de EFE. Gracias a un comentario de Antonio Villareal, pude comprobar que realmente no fue así, y esta vez se dejó entrar a más fotógrafos que a los de la agencia EFE. Si que mantengo que es un error apostar por un pool solo de EFE, o de tu propio fotógrafo, porque te juegas la visión de un acto, de una situación, a una sola mirada. Soy poco partidario de los pool, pero cuando son necesarios tienen que ser abiertos a más de un fotógrafo, para garantizarte una variedad interpretativa de lo fotografiado.

Decálogo para una final

Moeh Atitar de la Fuente - Saturday 24 de May de 2014

1.- El Real Madrid es favorito. Empezamos así. Tienen mejor plantilla y unas ganas tremendas. Pero a ganas es a lo único que empatamos.

2.- Quiero que gane el Atlético de Madrid. Mi sentimiento colchonero es indiscutible:

Yo tengo el mismo número de glóbulos rojos que de blancos, soy fan de los colchones a rayas y en las pelis de vaqueros voy siempre con los indios.

3.- Disfrutaré del partido. Es curioso, no tengo la inquietud esa que me acompañaba el sábado pasado cuando nos jugábamos la Liga, que por cierto, ganamos. “Disfrutar sí, pero siempre, ganar”.

4.- Llegar hasta una final de la Champions es ya un gran éxito para el Atlético de Madrid.

5.- Pero eso suena a tirita. No. Hay que ganar. Ganar, ganar  y volver a ganar, don Luis. Porque a estas llegamos cada 40 años.

6.- La décima copa de Europa llegará a Madrid. Por eso ya me alegro y lo celebraré.

7.- De perder, me alegraré mucho por mis amigos madridistas, que alguno bueno tengo, porque tengo el defecto de no preguntar de qué equipo es la gente hasta muy tarde.

8.- Prometo ser un caballero en la victoria y desde luego no pienso llorar en la derrota. Y espero lo mismo. Llámenme iluso.

9.- Soy cholista. No sé si ilustrado. Pero cholista.

 

10.- En cuanto al resultado, el que sea, espero que no sea humillante para ninguno de los dos equipos. Que sea todo muy duro y competitivo. No me importaría llegar hasta los penaltis.

11. Y que gane el mejor, y que gane mi equipo: El Atlético de Madrid.

Crímenes de Von Schirach

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 17 de April de 2014

Puedes ahorrarte leer todo esto que sigue. Son solo palabrejas para recomendarte que leas ‘Crimenes’ de Ferndinand von Schirach.

-.- 

La novela negra nos invade; también lo hace también la novela erótica de dudosa calidad literario; nos lo deberíamos de hacer mirar. O no.

Si quieres dedicarte a la literatura tienes que escribir una novela negra. De policías, ladrones y/o criminales. Vale también las de espías, como lector, mis preferidas. El protagonista puede ser un periodista veterano. Allí está el difunto Stieg Larsson y su trilogía Millenium. El modelo lo han perpetuado muchos otros. Es importante meter a un joven que sepa de ordenadores y que sea el contrapunto del veterano, que todo lo sabe, salvo buscar el Google, cómo si eso fuera lo complicado. Algunos parecen que cargan no solo su frustración personal del trabajo inútil de oficina en la que se ha ido convirtiendo el periodismo, sino también el de sus compañeros dedicados enteramente al tema de sucesos. No explican en sus novelas que gran parte del trabajo proviene de chivatazos de policías, porque normalmente los criminales, terroristas y los malos en general no tienen gabinetes de prensa ni ‘community manager’. La policía sí. En la mayoría de los casos no hay detrás investigación periodística alguna. Solo repiten los que les han dicho y parece verosímil. “Fuentes cercanas al caso aseguran” y a correr. No todos, pero sí muchos. En la novela negra protagonizada por periodistas tiene que triunfar la verdad que un poderoso quiere ocultar. David contra Goliat, pero con teclado y solo en la ficción.

-.-

Llegué a ‘Crímenes’ de Ferndinand von Schirach a través de Eduardo Gómez Cuadrado. No conocía a este abogado hasta que alguien retuiteó este artículo de Vice: “No declares en comisaría“, una máxima que me parecía obvia, pero que al parecer  muchos desconocen. Si te detienen, amablemente, diles que ya declaras lo que sea ante el juez. Gómez Cuadrado recomendaba en su twitter la lectura de ‘Crímenes’. Me interesó la perspectiva: un abogado penalista contando casos de su carrera, a modo de relatos cortos. Llegué a este recopilatorio de citas, y en concreto a esta:

Los abogados, en cambio, tratan de buscar una brecha en el edificio de pruebas erigido por la acusación pública. Sus aliados son el azar y la casualidad; su misión, impedir que arraigue prematuramente una verdad sólo aparente. Un agente de policía le dijo una vez a un magistrado de la Corte Federal que los defensores no son más que frenos en el coche de la Justicia. El juez respondió que un coche sin frenos no sirve para nada. Un proceso penal funciona solamente en el marco de este juego de fuerzas.

No volví a acordarme de Crímenes hasta unos días más tarde cuando acompañé a un gran amigo, abogado laboralista, situado más bien en el lado de la empresa, a comprar un libro de legislación sobre el despido, a una de las librerías que hay detrás del Supremo. Y allí estaba Crímenes, nada más entrar, en la única estantería que no era de leyes puras y duras, y que estaba repleta de libros para la distracción de los juristas entre tanto texto plomizo y objetivo. Mi amigo, entusiasmado con que fuera a leer algo sobre abogados, decidió regalármelo.

Me leí el libro en una mañana. Cada capítulo es un caso concreto en la que el abogado solo se limita a contar, sin casi adjetivos, algo que se agradece entre tanta metáfora que inunda los periódicos. Tampoco aparece ni un solo periodista. Sin metáforas ni periodistas en busca de la verdad.  Una máxima, que arranca desde el prólogo, recorre toda la obra: “La mayoría de los cosas son complicadas, y la culpabilidad es siempre un asunto peliagudo”. Cada final te deja mal cuerpo.

Le transmití a mi amigo el entusiasmo que me había causado el libro. “¿Por qué no te hiciste penalista?”, le pregunté.  ”Demasiado duro. Demasiado duro.”, me respondió.

A la República se va con chófer

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 14 de April de 2014

Fueron muchos los hombres protagonistas de aquellas primeras horas decisivas tras la victoria republicana en las elecciones municipales, el 14 de abril de 1931. Pero quizá fue Miguel Maura, hijo del político conservador y monárquico Antonio Maura, quien más se metió en el papel de protagonista de la Historia. Miguel Maura, tras la dictadura de Primo de Rivera, había comenzado a distanciarse de la Monarquía y girado claramente hacia la República, sin desde luego abandonar su posicionamiento conservador. Formó parte del Gobierno provisional. Y este es su relato de cómo, ‘un señorito chulo’, como le definió Azaña, en un coche con chófer, acompañado de Largo Caballero, hizo los traspasos de poder de la Monarquía a la República por teléfono, en tres horas y “sin incidente alguno” en toda España:

Serían las seis cuando, convencido de la inutilidad de mis esfuerzos para convencer a mis compañeros de la urgencia de tomar el poder por nuestra propia cuenta aquella misma tarde, salí de la biblioteca y, atravesando el vestíbulo, subí los primeros peldaños de la escalera. Desde allí, dirigiéndome al público que llenaba la planta baja, pregunte en medio de un silencio absoluto:

- ¿Estáis dispuestos a venir conmigo a ocupar el Ministerio de la Gobernación?

El griterío fue tal que mis compañeros salieron precipitadamente de la biblioteca y… ya no pudieron volver a ella, arrastrados por la riada humana tras de mí y de los que conmigo salían a la calle, en busca de los coches.

Cogí del brazo a Largo Caballero, que era el único que había asistido a mi propuesta durante la discusión, y subimos a mi coche. Guiaba mi mecánico, Antonio Milla. A su lado se había sentado un ciudadano (para mí entonces) totalmente desconocido (que resultó ser su luego gran amigo Arturo Soria Espinosa ‘El Terremoto’, uno de los líderes estudiantiles de la época de la Dictadura). Detrás íbamos Largo Caballero y yo. No  me ocupé para nada de los que les ocurría a los demás, y como mi coche estaba en el zaguán interior del jardín, cuando salimos a la calle todavía andaban mis compañeros en busca de los vehículos necesarios. Ganamos con eso algo de tiempo, porque el peligro de quedar embotellados, si nos reconocían las muchedumbres que poblaban las calles a esa hora, era serio.

Sin dificultad, y gracias a ese detalle, llegamos cerca de la Cibeles. A partir de allí nos fue forzoso ir muy despacio, porque la calzada estaba repleta de gentes. Pronto nos reconocieron, y entonces empezó nuestro calvario. Tardamos cerca de dos horas en recorrer el trayecto de la calle Alcála que une al Plaza de la Cibeles con la Puerta del Sol, o sea poco más de un kilómetro. El gentío nos abría camino a fuerza de empujones y apreturas, pero a la vez se subían a los estribos y las aletas de mi coche, en forma tal que cerraban materialmente las ventanillas y dentro nos asfixiábamos. Hube de propinar, lamentándolo, sendos puñetazos en los estómagos de los que cubrían las ventanas, para poder respirar.

En la Puerta del Sol, la aglomeración desbordaba ya toda la medida imaginable (ver foto de Alfonso Sánchez). Las farolas, los tranvías, parados en medio de la Plaza, los balcones y los tejados eran ocupados por innumerables racimos humanos. El griterío ensordecía.
Los coches que conducían a mis compañeros tardaron aún en aparecer por la entrada de la Puerta del Sol que da a la calle Alcalá.

Según luego supe, Azaña, que venía con Casares Quiroga en uno de los últimos, iba refunfuñando malhumarado, diciendo que seríamos ametrallados por la Guardia Civil, que aquello era una locura y llamándome ‘señorito chulo‘.
Por fin, llegó mi coche ante la puerta principal del Ministerio. La puerta estaba cerrada.

En el balcón principal, con gran asombro mío, ondeó de pronto la bandera republicana. Eran Rafael Sánchez Guerra y el que iba a ser mi subsecretario Manuel Ossorio Florit, que habían entrado poco antes por una puerta de la calle Pontejos y, al ver que llegábamos, se apresuraron a izar la bandera. Ante la puerta cerrada sólo estábamos Largo Caballero y yo, rodeados, claro es, de una masa vociferante que pedía que abriesen las puertas.

De pronto, se abrieron estas de par en par, y apareció en el zaguán un piquete de la Guardia Civil cerrando el paso. Me cuadré delante de ellos, me descubrí y les dije:

- ¡Señores: Paso al Gobierno de la República! Los soldados, como si lo hubiesen ensayado previamente, abrieron el paso y, en dos filas, una a cada lado, prestaron armas.

Pasamos, saludando Largo Caballero y yo. Al llegar a la escalera principal, subí las escaleras de tres en tres, y fui directamente al despacho del ministro, que conocía bien de antaño. Allí me encontré con Mariano Marfil, amigo de siempre, y, repito, persona más que excelente. No había abandonado su puesto en los tres días transcurridos desde las elecciones, y noche y día había estado al pie del cañón, cumpliendo sus deberes. Me dirigí a él y le dije:

- Amigo Marfil: Aquí está usted de más desde este momento.
Me hago cargo perfectamente de ello y ahora mismo me marcho – y, en efecto, desapareció-.

Hubo de salir por la puerta trasera del edificio, porque las demás estaban abarrotadas de público.

Me arrepentí luego, y me he arrepentido varias veces más tarde, de la descortesía un tanto brutal con que traté en aquella ocasión a quien tanto respeto merecía por su conducta, y a quien tanto estimaba. Meses después, en extensa y cordial conversación con él en mi casa, solicité y obtuve su perdón, y reanudamos nuestra añeja amistad brevemente interrumpida.

Este fue, querido lector, el ceremonial del famoso ‘traspaso de poderes’ que nos habían anunciado los de la acera de enfrente, y que había provocado casi una batallas en el seno nuestro Gobierno Provisional. Diez palabras de cada lado bastaron, y en realidad sobraron, para tomar las riendas de un poder que yacía en el arroyo.

Tomé en el acto el teléfono, y ordené a la central del Ministerio que me fuera dando las provincias según fueran ellas saliendo. Los demás ministros, que iban llegando con infinitos apuros al Ministerio, se reunieron en el despacho del subsecretario.
En el acto empezó a sonar el teléfono. Uno a uno los gobernadores se ponían al aparato y el diálogo se repetía.

- ¿Quién está al aparato? – preguntaba yo imperiosamente-.
- Aquí el gobernador – contestaba una voz más o menos serena, según el grado de información del interfecto -.
- ¿El gobernador de la Monarquía? ¿No es eso?
- ¡Claro que sí! – decían unos, muy seguros de su prepotencia: otros, en cambio, vacilantes y como atontados –
- Aquí el ministro de la Gobernación de la República. Ahora mismo entrega usted el mando al presidente del Comité Republicano, y, en su defecto, al presidente de la Audiencia. Le advierto que le hago responsable personalmente de la menor resistencia y de cualquier demora en cumplir esta orden. ¿Estamos?

A veces, el diálogo seguía con preguntas atolondradas, o con vacilaciones más que explicables en quienes se veían, de pronto, no sólo destituidos, sino entregados inermes a las masas enemiga. Sólo uno, el de Huelva, pareció resistirse. La rociada que recibió de mí, que no fue menguada, bastó para calmarle. El cambio de autoridades de todas las provincias se hizo en menos de tres horas, por teléfono y sin el menor incidente en parte alguna de España. No hubo un solo herido, ni los gobernadores sufrieron el menor vejamen por parte de los republicanos.

Getty Images, un gran y atrevido movimiento

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 6 de March de 2014

La agencia y banco de imágenes Getty Images ha anunciado que a partir de ahora permitirá ‘embeber’ gran parte de su archivo fotográfico de manera gratuita. Es un movimiento audaz y atrevido.

El negocio no está en la web. Getty Images ha entendido perfectamente que el negocio de la fotografía no está en la web. “Mira, si quieres tener una foto de Getty Images hoy, la puedes encontrar sin marca de agua (…) nuestros contenidos estaban ya en cualquier sitio “, explicaba Craig Peters, desarrollador de negocio de la empresa. El contenido circulaba y Getty Images no cobraba por él ni se benefeciaba

El negocio de Getty Images  está en otras licencias, en las que tiene con medios de comunicación y con empresas para uso comercial. Que un tuitero o un bloguero use una foto de su archivo no le supone ningún descosido. Es más, al permitir su uso, Getty Images gana millones de propagadores de sus fotos. Está por ver qué tipo de fotos se pone a disposición de los internautas.

Muere el pez mediano Este movimiento solo lo puede hacer una gran agencia, que tiene en plantilla a cerca de 2.000 personas. Le vaticino mala salida a los bancos de imágenes que han proliferado en los últimos años gracias a Internet, porque van a ser arrasados por este movimiento. Sobrevivirán algunas, pero el negocio de la marca de agua sobre una foto para que no te la roben tiene poco futuro.

Ballenas en peligro. Getty Images registra una importante deuda, por movimientos más relacionados con la adquisición de otra empresa de banco de imágenes, que de mera gestión. No soy experto en asuntos económicos, pero aquí les dejo un artículo que analiza su situación financiera y este otro con gráficos y números que yo no me atrevo a interpretar.

¿Y las otras agencias de información. Las agencias estrictamente informativas no tienen que temer a corto plazo. Getty Images había apostado mucho por comercializar su archivo. Cualquiera, sin registrarse, podría bucear por sus fotos, aunque tuviera marca de agua. Sin embargo, el resto de las grandes agencias (Reuters, AFP y AP), han seguido con un sistema tradicional de proporcionar sus fotos sobre todo a sus abonados. La fotografía informativa de última hora dudo que esté incluida en este movimiento, pero de facto lo está, ya que todo el mundo usa las fotos en webs y redes sociales sin citar ni tan siquiera la procedencia. ¿Dónde estará, entonces, el negocio de las agencias informativas? En quien pueda y esté obligado a pagar una licencia por el uso de una foto. A largo plazo, ya están preocupadas.

¿Y el fotógrafo? Siguiendo con el símil marino, el fotógrafo es el plancton en todo esto. Sin él, la ballena no come, pero de forma aislada no hace nada de nada. Es posible que el negocio vaya hacia la máxima personalización, que tus fotografías sean únicas, ya no solo para bancos de imágenes y fotos comerciales, sino también para las informativas. Este movimiento de Getty Images puede ser visto por mucho profesionales como una amenaza. Quien sepa leerlo como una oportunidad (difícil es), tendrá su hueco. Y ese hueco se ganará a base de mucha profesionalidad. No cualquiera vale y la cámara no lo es todo.

Aquí un ejemplo de cómo quedaría una foto ‘embebida’

Muchas de las fotos del día tienen deshabilitada esta posibilidad, pero se pueden encontrar fotos de días pasados como esta.

Un fallo que le veo es que no aparece el nombre del fotógrafo por ningún lado, al menos en las que he intentado meter. Si es así, mal hecho. Y mira que el nombre del fotógrafo estaba en grande y no lo veía…

Otro ejemplo, un poco más remoto: “September 1965: An elderly resident in the Spanish village of Berge, situated between Madrid and Tarragona. (Photo by Keystone Features/Getty Images)”

No podía falta ella:

¡Iguales! La propaganda de Putin en primera

Moeh Atitar de la Fuente - Tuesday 4 de March de 2014

El atónito lector verá en la prensa española la misma foto en todas las cabeceras.

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La foto no solo ha triunfado en España. Es la foto elegida, por ejemplo,  el NYT, FT o la Gazeta Wyborcza.


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La foto en cuestión está firmada por Mikhail Klimentyev, fotógrafo del Kremlin. En ninguno de los periódicos anteriores se avisa de este extremo. En el caso español, cada periódico la firma exclusivamente a la agencia por donde le ha llegado, sea Reuters, AP o AFP, pero ninguna mención a que es una fotografía propagandística pura y dura procedente de la fuente interesada, que es el Kremlin, que es Putin. La importancia de esto es máxima. Tenemos que creernos que esa foto fue tomada ayer y que está tomada donde dicen que está tomada (en la región de San Petersburgo). No sabemos, además, si Putin y compañía han posado para lograr esta composición que ha seducido a tanto editor gráfico.

Es quizá más llamativo en el caso del NYT que ha puesto siempre el grito en el cielo (con razón) ante la falta de acceso de sus fotógrafos a Obama, negándose a publicar las fotos de Pete Souza, fotógrafo oficial, salvo casos excepcionales y avisando que la procedencia ha sido la Casa Blanca. En la portada de papel, simplemente mencionan un Pool, que es cuando las agencias y/o medios mandan a un representante de todos para hacer una foto que todos distribuyen posteriormente. No es el caso. Y sin embargo, en la web, la firmaron comme il faut: 

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Esta foto no es periodismo; esta foto es propaganda. Puede incluso que tenga cierta importancia: es la primera aparición pública de Putin y rodeado de militares. Pero al menos tengamos la prudencia de avisarle al lector que esa imagen fue producida por el Kremlin.

Otra cosa, larga, es la falta de originalidad de los editores gráficos, preocupados más por empatar con la competencia (¡que no se me escape la foto!) que por estrujarse la cabeza para tener la foto.

Actualización (15:07): Apunta a través de Twitter  Javier Paredes, el paralelismo con la foto de Obama hablando con Putin y que el sábado también arrasó en los medios. En ese caso, en la mayoría de los casos se avisó de la procedencia de la foto. Otro debate es este tipo de fotos, tienen  valor periodístico.

El arte de titular: Mejor sin firma

Moeh Atitar de la Fuente - Sunday 2 de March de 2014

A la izquierda, la portada de La Razón del 2 de marzo. A la izquierda, el retrato que le realizó el fotógrafo Platon al presidente Putin, durante una sesión en 2009, y que forma parte de su ensayo Portraits of Power, publicado en The New Yorker.

La fotografía es la misma. En la portada de La Razón aparece sin firmar (¡Para qué!) y sustancialmente modificada (le han pasado el filtro de ‘máscara de enfoque’ para que Putin parezca más viejo y le han desaturado un poco).

Tengo mis serias dudas de que Platon, uno de los mejores fotógrafos actuales, haya dejado que se publique una foto suya sin firmar y que se haya consentido que se modifique así.

Actualización: Cómo bien me recuerda Pablo Parker, no ha sido la primera vez en la que ‘modifican’ y no firman una foto.

El niño Marwan o cómo una omisión inventa una historia

Moeh Atitar de la Fuente - Tuesday 18 de February de 2014

Desde el mismo momento en el que la foto del niño sirio Marwan fue publicada por el representante de la ACNUR en Jordania, la historia estaba completa.

Fotografía de Marwan, publicada por Andrew Harper.

Fotografía de Marwan, publicada por Andrew Harper.

El texto que acompañaba la foto era claro: “Aquí el niño de 4 años Marwan, que estaba TEMPORALMENTE separado de su familia, asistido por miembros del UNCHR para cruzar”. Las mayúsculas son mías. Harper no hablaba en ningún momento de que el niño había cruzado solo todo el desierto. Como el propio Harper señalaba más tarde, el nunca dijo que estuviera solo:

“Nunca se dijo que estuviera solo. Fueron las agencias las que lo dijeron. Por favor lee mis twitts”, respondía Harper en su twitter.

La omisión de parte de la historia por las agencias y de los medios hace que se configure la historia que luego se difundió por todas las redes sociales: un niño de 4 años atraviesa en plena soledad todo un desierto huyendo de la guerra.

Una de las primeras periodistas que se hace eco de la imagen es esta de la CNN. Según ella, el niño había cruzado la frontera solo, separado de su familia.

TELE5 le daba por perdido.

“Lo primero que contó Marwan es que se había perdido y que viajaba con toda su familia rumbo a los campos de refugiados en Jordania.”

El Periódico titulaba: Marwan, la verdadera historia del niño sirio que se perdió en el desierto . Y añadía: “El menor, de solo 4 años, se desorientó entre un millar de refugiados en la frontera entre Siria y Jordania”.

HUFFINGTON POST no se pilla los dedos, aunque omite que el niño simplemente se había separado unos metros del grupo que atravesaba el desierto:

Miren la imagen de abajo. El niño que porta una bolsa en su mano izquierda se llama Marwan, tiene apenas 4 años y acaba de cruzar la frontera de Siria con Jordania huyendo de la barbarie de la guerra, que le había separado de su familia.

Por suerte se encuentra con un equipo de ACNUR, que le ayuda a llegar a un campo de refugiados. Según la propia ACNUR, allí Marwan se ha encontrado con su familia.

El Mundo cuenta que el niño siguió su camino sin su familia. Y titulaba: “Huir de la guerra en Siria solo con cuatro años”.

El responsable de ACNUR en Jordania, Andrew Harper difundió la imagen de Marwan en Twitter, que ha dado la vuelta al mundo. Parece que al final, Marwan pudo reunirse con su familia, que en la confusión de la huida, le había perdido. El niño siguió adelante sin ellos y finalmente, consiguió llegar a donde estaba la ayuda.

En otra pieza, El Mundo añade: “Marwan cruzó solo el desierto”, pese a que se incluye la imagen donde se ve al niño cerrado el grupo con el que cruzó el desierto.

Esto son solo unos ejemplos de cómo alguna omisión puede alterar significativamente una historia. A todo esto añadan miles de twitter sobre Marwan, donde todo se resumía en “Marwan, el niño que atravesó solo el desierto”.

Pero el drama de los refugiados sirios no se desvanece. Que un niño de 4 años tenga que atravesar el desierto, solo o en compañía de toda su familia, es ya un drama en sí. También el de los menores que atraviesan el desierto sin su familias, confiados a un grupo que huye.  No le hace falta aderezos ni épica. La ACNUR hace un trabajo inconmensurable, y no hace falta que se invente una historia, que de hecho, como vemos, ni siquiera se ha inventado. Si quieren ver el día a día de lo que de los refugiados sirios, les recomiendo seguir el twitter del campo de refugiados Za’atari.

Parece que nos empeñamos en esta máxima: que la realidad no te estropee un buen titular. Añadamos que, a toro pasado, y desde la barrera, todo es más fácil.

Actualización. Me avisa Soledad Alcaide de este twitt  ACNUR  Comité Español:

 

Parece que el Comité Español no leen a sus compañeros, y desde luego contribuyeron a la confusión. Desde la ACNUR Comité Español me aclaran que ellos enlazaron al perfile de Harper, donde se contaba toda la historia .

 

Reflexiones sobre el World Press Photo 2014

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 17 de February de 2014

Llevo viendo las fotos premiadas en el World Press Photo de este año desde el sábado, con tranquilidad y de una manera reposada. Es un lujo que uno puede permitirse cuando no le ahoga la premura de las fotogalerías, los análisis a vuela pluma, la búsqueda de los premiados españoles, las llamadas a estos… Y este margen de tiempo te permite, además, leer lo que otros han escrito y reparar en cosas que quizá tu no habías visto. Todo ventajas, en resumen.

Metapost aparte, he aquí una serie de reflexiones que me han suscitado las fotos premiadas en esta edición.

El ganador. John Stanmeyer se ha alzado con el premio absoluto por una fotografía no especialmente espectacular y de la que uno tiene que leer el pie para enterarse de qué va. Y entonces uno entiende que esa foto, sin ser la más espectacular, comunica y conmueve al tratar un tema tan dramático como la emigración y la desesperación humana por un futuro mejor. Sin obviedades. Está línea del fotoperiodismo es la más complicada de abordar, en tensión con la otra escuela que apuesta por los fotones y el espectáculo dramático.

SIGNAL 26 February 2013 African migrants on the shore of Djibouti city at night, raising their phones in an attempt to capture an inexpensive signal from neighboring Somalia—a tenuous link to relatives abroad. Djibouti is a common stop-off point for migrants in transit from such countries as Somalia, Ethiopia and Eritrea, seeking a better life in Europe and the Middle East.


Señal. Emigrantes africanos buscan cobertura en sus móviles en una playa de Djibouti para poder hablar con sus familias. Foto J.Stanmeyer/VII

Retoque, el justo. Con la polémica absurda desatada el año pasado por el retoque que tenía la foto ganadora, no parece una casualidad que el jurado haya sido muy conservador en premiar a las fotografías con un retoque, digamos, más plano y conservador ¿Consecuencias? En las siguientes ediciones los fotógrafos se cortarán un poco en pasarse con el retoque, porque la excesiva postproducción ya no tiene premio. De hecho, un 8% de los trabajos presentados fueron eliminados del concurso por saltarse la reglas y procesar en exceso la imagen.

La falta de edición y de inversión.En una entrevista publicada en BJP, Gary Knight, presidente del jurado en esta edición, destacaba el hecho de que cada vez van menos fotógrafos a cubrir informaciones de primer orden. Knight se quejaba, además, de la falta de edición de los reportajes, planos y sin ritmo, y añadía que los fotógrafos premiados pertenecen, en muchos casos, a grandes organizaciones que aún están dispuestas a invertir en reportajes y en fotoperiodismo:

“And then, within these stories, it was very evident that many of them hadn’t been well developed, so when you come to judge that story, you are left thinking: ‘It hasn’t been edited very well. There is no narrative.’ Both in terms of depth and breadth, I noticed that something was missing. If you look at the organisations that have won awards – National Geographic, The New York Times, AP, AFP and Reuters – it’s evident that there’s very few [institutions] left that can still afford to provide resources to photographers. I’m seeing in these awards the real-life consequence of the lack of resources that photographers have to go out into the world and cover stories with any depth at all.”

En la página de la fundación que otorga los premios ha colgado en su web entrevistas a miembros del jurado.

Los medios españoles pintan poco. Pregunta: ¿cuántos periódicos, revistas o digitales españoles pueden sacar pecho por haber producido y publicado con anterioridad entre sus páginas algún de los trabajos premiados en los últimos años? Pocos o ninguno. No es un problema de cantera de fotógrafos. Talento hay a raudales: el español Moises Saman, comisionado por Magnum, o Pau Barrena, han sido dos españoles premiados en esta edición.

La clave es que los medios españoles no apuestan por el fotoperiodismo. Van a lo rápido, a lo sencillo y a lo barato, muy acorde a lo que señalaba el presidente del jurado.  No hay una dirección fotográfica eficiente que haya entendido de qué va la fotografía actual. Los responsables de estas secciones son meros gestores de horarios, libranzas y buceadores de agencias buscando los fotones que hacen las grandes agencias para salvar el día a día. Con plantillas de fotógrafos mermadas, estos andan con cubriendo como pueden los flecos del día a día, de rueda de prensa en rueda de prensa, y de partido de fútbol en partido de fútbol, no vaya a ser que le caiga un tirón de orejas al jefe por que se le haya escapado un fotón en una aburrida rueda de prensa. No da tiempo para que se puedan explayar en un tema. Y, en plena crisis económica que vivimos, anda que no hay temas y temas por los que apostar.  Sorprende ver como luego por estas latitudes los medios publican con profusión ‘las mejores fotos del año’, azuzados por la búsqueda del click, pero sin ninguna reflexión por parte de esos responsables de porque sus medios no están ni estarán entre los premiados. Pero tampoco es que los nuevos medios digitales hayan hecho una apuesta por el fotoperiodismo. Como mucho, algunas fotos espectaculares de algún colaborador en caso de carga policial, eso si no la han robado y usado previamente alguna foto que se haya colgado en una red social.

El momento. Quizá la foto que más me ha perturbado es la que firma el iraní Amir Pourmand. En ella un joven llora sobre el hombre de su verdugo momentos antes de ser ahorcado.

st before a noose is put on his neck, Alireza Mafiha, 23, lays his head on an executioner's shoulder. Together with Mohammad Ali Sarvari, 20, he was convicted for stabbing a man and stealing the equivalent of $20. The pair were arrested after posting a video on YouTube showing the attack. Though their victim did not die, the judiciary convicted them of being “mohareb,” a Shiite legal term that translates as “waging war against God”, a crime that carries the death sentence.

Alireza Mafiha, 23 años, llora sobre el hombre de uno de sus verdugos, poco antes de ser ejecutado en Irán junto a Ali Sarvari, de 20 años. Ambos pegaron y robaron a un hombre el equivalente a 20 $. Fueron identificados por haber subido a Youtube la paliza; fueron condenados a muerte pese a que la víctima sobrevivió a los golpes. Foto:  Amid Pourmand/ ISNA

Sin políticos. Ningún político protagoniza ni una solo fotografía premiada. ¿Casualidad? ¿Hartazgo? Puede que tenga más que ver con que los políticos proyectan de por sí sus imágenes, y que los premios pretendan reconocer más a los temas que no tienen tanto el foco mediático encima.

 

Sebastião Salgado: el empacho de la perfección

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 27 de January de 2014

Sebastião Salgado es uno de los más reputados fotógrafos actuales, un genio de esta disciplina. Su último gran trabajo, ‘Génesis’, se puede ver hasta el 4 de mayo en el Caixa Forum de Madrid. Será una de las grandes exposiciones fotográficas de este año en Madrid. El fotógrafo brasileño, que roza ya los 70 años, ha contado con una amplia cobertura mediática, acorde con su papel de estrella mundial de la fotografía.

Salgado pertenece a esa escuela que quiere controlar todo lo que le rodea con el único objetivo de tener la foto perfecta, en un perfecto blanco y negro que le caracteriza. No se ha desviado de esa línea, ni en ‘Trabajadores’, ni en ‘Éxodos’, sus dos anteriores grandes trabajos. Pero quizá en Génesis es donde más patente se hace ese control de la realidad: grandes paisajes que parecen hechos a encargo, en tomas espectaculares que solo son posibles con medios aéreos, ya sea en desiertos, selvas o parajes helados. Toda una belleza muy parecida, épica, espectacular.  Todos los medios al servicio de la fotografía bella, perfecta. “La fotografía es para mí la materialización de las ideas de cada uno”, contestaba en una entrevista muy recomendable en ABC . Y Salgado materializa sus fotografías controlando la naturaleza como nadie.

 

En este vídeo Salgado explica ‘Genesis’, el libro de la exposición publicado por Taschen.

Ha subido montañas, ha recorrido kilómetros a pie… Es la épica del cazador de la belleza, aunque mejor no contemos la trastienda de cada foto, del despliegue para controlar toda la belleza que el mundo da. Uno prefiere sus retratos dentro de ‘Génesis’, donde hay una mirada, la del retratado, que Salgado no puede controlar del todo, que esa manada de ganado llevada por la nieve por un esquimal, y que parece más una coreografía reglada al servicio de la perfecta composición. Aunque parezca paradójico, uno sale con la sensación de que Salgado controla más la improvisación de una montaña que la de un esquimal retratado de frente.

La clave de Salgado, como la de todo fotógrafo, es el posicionamiento frente al mundo. Y a uno le puede gustar más o menos, convencerle, parecerle más o menos ético, quitarle o ponerle el valor documental, pero hay que reconocer que en esta línea de la perfección, de controlar la realidad al servicio de la belleza, el brasileño es el mejor.

“¡Qué bonito! ¡Impresionante! ¡Qué belleza! ¡Parece un cuadro!”, eran los epítetos que uno escuchaba un jueves por la tarde, en una sala bastante llena, con gente de esa que se acerca demasiado y que se interpone en cada obra, como si fueran transparentes. La belleza siempre gusta. Por eso hay que ir a ver la exposición de Salgado, a colmarse de belleza, a intoxicarse de la perfección, aunque les aviso que no va a sufrir un ‘síndrome de Stendhal‘, porque no es para tanto. Quizá solo vean el mundo más bonito durante unos minutos tras abandonar la sala, pero ese síntoma se pasa a la hora. Yo estoy un poco más cómodo con la imperfección intrínseca al mundo.