Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Archive for the ‘Cultura’ Categora

Una de cine: Celda 211

Lunes, Noviembre 9th, 2009

Lo bueno. Una historia de buenos y malos, en una cárcel, donde un motín deja a un recién llegado funcionario de prisiones (Alberto Ammann) en medio del jaleo. Hábilmente se hace pasar por un preso y seduce a Malamadre, el líder del levantamiento, interpretado por un soberbio Luis Tosar. El guión tiene bastantes giros acertados y los diálogos hace que la historia fluya.

 Fotograma de la película con Alberto Ammann y Luis Tosar.

Lo malo. Nadie se puede creer determinados momentos de la historia, en la que la situación se ve muy forzada para llevar al personaje de Ammann al extremo. Este responde muy bien con su interpretación. Por cierto, es un clon bien hecho (y mejorado) de Eduardo Noriega, otro guaperas del cine español. Algunos de los personajes de las cárceles son muy exagerados en su caracterización: no son solo malos, tienen defectos físicos exagerados, tatuajes por todas partes, extranjeros, minorías… lo que viene a ser un malo en el “ideario colectivo”.

Y puestos a apelar a la imagen de cliché, deja por el suelo a los maderos, a los funcionarios de prisiones, que reparten tortas a mansalva y a las cárceles como instrumento de inserción en la sociedad. Los amotinados parecen condenados a perpetuidad y a pudrirse en una celda oscura y húmeda. Flaco favor si el espectador no tiene en mente que es tan solo una película que exagera la realidad.

En resumen, una película entretenida, bien hecha, que no es una ‘españolada’, con momentos buenos, con algunos fallos si uno se pone rigorista, pero que se salva para ser vista.

Colmándonos de Woodstock

Domingo, Agosto 16th, 2009

No estuve allí; no fui parte del medio millón de personas que fliparon con la música durante tres días; tampoco entre los muchos que se pusieron hasta arriba de LSD y porros, y gritaban algo así como “haz el amor y no la guerra”, sin ser conscientes que las drogas no son muy buenas amigas de las artes amatorias; ni siquiera había nacido. Pero llevo unos días que estoy hasta la coronilla del festival en el que unos cuantos desbordaron las expectativas de los organizadores, y se colaron sin pagar al campo.

Asómense a cualquier dominical, a cualquier portal digital de un medio de comunicación, y se encontraran a los melenudos de turno (recomiendo las galerías de LIFE 1, 2, 3, 4 y el especial de ABC News). Nada contra los melenudos; la culpa es del hartazgo que generan estos aniversarios al público que ni le va ni le viene. Entiendo que a un loco del rock, de la música en general, le estimule los miles de clichés, pero estoy convencido de que estos, las cosas que cuentan los medios, ya las sabe.

Yo reconozco mi casi total ignorancia en esta materia del “padre de todos los festivales” que se celebró “el mismo año que el hombre llegó a la luna”, por una generación “que se revelaba contra la guerra del Vietnam”. Todos estos entrecomillados los he leído en más de una crónica al respecto del cuarenta aniversario.

Yo, de todo esto, me quedo con una anécdota que leí en la Wikipedia. Barnard Collier fue el reportero que mandó The New York Times al festival. Una vez allí, los editores desde sus cómodos despachos le pedían crónicas sobre los atascos, el abuso de las drogas y el sexo desenfrenado protagonizado por jóvenes peligrosos. Collier se mantuvo en sus trece, y tras numerosas “llamadas enconadas”, logró que su crónica, con el “énfasis en la paz y el amor”, logrará publicarse sin retoques exagerados desde la Gran Manzana. Si alguien no se ha colmado con tanto Woodstock tiene la opción de leer los artículos del NYT antes, durante y después del “mítico festival”, expresión que tampoco puede faltar en este recuerdo cuarenta años más tarde. ¡Fliparemos dentro de 10 cuando se cumplan los 50 !

Una de cine, una mala adaptación

Domingo, Mayo 31st, 2009

Un productor tiene medio camino recorrido cuando decide adaptar un libro de éxito (comúnmente llamados bestseller) a las pantallas; los lectores irán a ver al cine, y arrastrarán a algún que otro perezoso de pasar las páginas. El otro medio camino es hacer una buena película.

Los hombres que no amaban a las mujeres (adaptación del exitoso libro de Larsson), se queda en el medio camino: cosechará el éxito de los lectores que tienen curiosidad de ver cómo se adaptado la novela, porque la película es sencillamente mala.

Confieso que me sedujo la imagen previa de la protagonista Lisbeth Salander: los pircings, tatuajes, aspecto rebelde…la actriz Noomi Rapace parecía haber clavado el personaje de la novela. Pero uno llega al cine, en versión doblada (ante la imposibilidad de entender sueco) y ve que a la actriz le han plantado una voz repelente que te dan ganas de decirle: “chata, mejor comunícate por gestos”.

Del resto de actores decir que están mal maquillados, con granos y cicatrices en la piel, y que su interpretación no es poco creíble. Quizá porque sean demasiado suecos, con gestos nórdicos incomprensibles para una mente mediterránea. La película dura demasiado, y eso que acelera la trama dejando en el camino detalles interesantes del libro.

La mejor crítica queda resumida en un diálogo oído al final de la proyección: “El libro es mucho mejor”, le dice una espectadora a otra. “¡Dónde va ir a parar!”, asiente la otra. Mi recomendación para los ya iniciados en el universo Millenium es que, si pueden esperar, esperen al DVD para saciar la curiosidad de ver por ojos propios si está bien adaptada; para los vírgenes en este menester, tienen tiempo para leer el libro antes de que puedan hacerse con una copia. En todo caso, tal y cómo esta la economía, gastarse la entrada en esta adaptación es irresponsable.

No tan al margen:Alguien que parecía amar a las mujeres fue el fotógrafo Helmut Newton. Es uno de los mejores retratistas de mujeres, con un erotismo exquisito que emana de sus fotografías. La editorial Taschen ha decidido sacar una versión económica (100 euros, nada más, nada menos) de Sumo, un libro cuyo original pesa 35 kilogramos.

Sin Benedetti

Lunes, Mayo 18th, 2009

Murió Mario Benedetti. Sobra decir que fue grande, que sus poemas, como los de Machado, Neruda, Cernuda o García Montero, me ayudaron a ver que hay sentimientos que todo el mundo tiene, que todo el mundo comparte, y que solo unos pocos saben darle forma con palabras, y que de esos los menos aciertan ordenándolas en versos.

Todos los años esperaba que a Benedetti le dieran el premio Cervantes; sonaba en casi todas las quinielas, pero se fue sin recibirlo. Una lástima para ese premio, porque a él no le hacía falta. Nos quedan todos sus poemas, su prosa, su mordaz ironía, su sentido del humor, su desgarro político, y sobre todo el amor que transmitía cuando hablaba sobre todo de amor.

He recordado en su muerte una anécdota. Un día, en un coche con unos jóvenes políticos argentinos que habían venido a hacer unos cursos, nos pusimos a hablar de literatura. Borges, Mario Vargas Llosa, García Márquez, Benedetti… “un gran poeta argentino, desde luego”, dijo uno de ellos. “Pero si no es argentino, es uruguayo”, corregí. “Sí, claro, uruguayo, de la provincia díscola”, sentenció entre carcajadas.

“La vida es una máquina / para la que no hay respuestas / ni repuestos”, escribió Don Mario en su último libro. Y sin embargo en él yo solo leía respuestas.

En Cervantes Virtual se puede escuchar una gran selección de poemas recitados por el propio Benedetti. De los mejores, “Táctica y Estrategia“.

Antonio Vega

Martes, Mayo 12th, 2009

Antonio Vega ha sido uno de los músicos que ha formado parte de la banda sonora de muchos en los últimos años. La chica de ayer, Lucha de gigantes, A trabajos forzados, Se dejaba llevar por tíHoy ha muerto, y en la muerte hay gente que deja un largo legado detrás.

He recordado esta grabación de TVE en un programa con Miguel Bosé donde al final de la actuación habla de esta canción, El sitio de mi recreo, una de las mejores, pero también más estremecedoras, porque habla de su tormento. Aquí una grabación de hace bastantes años en Telemadrid:

Descanse en paz.

El gol de Iniesta en árabe

Jueves, Mayo 7th, 2009

El gol que ha marcado hoy Iniesta se recordará durante años. No lo podía marcar otro: Iniesta, el fútbol en estado puro. Yo soy de aquellos que veo partidos en contadas ocasiones, y este tanto lo he escuchado en directo por la radio. Lo he visto por primera vez Youtube, en esta retransimisión de una televisión árabe. El fútbol, el gol y los locutores son universales.

Vía | Algarabía

Unas recomendaciones para el día del libro

Jueves, Abril 23rd, 2009

Reviso lo que he leído éste último año para hacer unas recomendaciones en éste día del libro:

Millennium (I y II): La literatura de Stieg Larsson aparentemente no es gran literatura. Es una literatura de entretenimiento, de intriga, pero bien forjada.  Ahora estoy enganchado a la segunda parte, y consigue eso: entretener que devores las páginas.

– Wojciech Jagielski: este periodista polaco ha sido uno de los descubrimientos de este año. Una oración por la lluvia (Afganistán) y Un buen lugar para morir (Cáucaso) ha hecho que muchos lo sitúen a la altura de su mentor Ryszard Kapuscinski (yo creo que hasta le supera).

Libro de viejo (publicada en MOEH.es), y realizada el pasado mes de marzo

The Iron Wall: imprescindible para conocer cómo se forjó la historia y los mitos del estado de Israel desde los primeros pasos del sionismo.

– Dos comic: Le Photographe es una de esas joyas a las que dedicaré un post un día de estos. Guibert Lefèvre y Lemercier combinan el dibujo de este y la fotografía de aquel para contar las aventuras de un fotógrafo (Lefèvre) que acompaña a una misión de Médicos Sin Frontera al Afganistán invadido por la URSS. El sugudo comic, también francófono, es La Guerre de Alan (son tres tomillos) , dónde Emmanuel Gilbert cuenta la vida de un joven soldado estadounidense en la Segunda Guerra Mundial.

Historias de Nueva York, de Enirc González, imprescindible para los que ya estuvieron en la Gran Manzana, pero también para los que están por ir.

Y vosotros, ¿qué libro que os habéis leído este año recomendaríais?

La sombra del poder, una excusa para hablar de periodismo

Martes, Abril 21st, 2009

El congresista Stephen Collins (Ben Affleck) investiga a una empresa de seguridad (de parecido razonable a la real Blackwater Worldwide)  cuando muere una de sus ayudantes (a la par que amante) en un sospechoso accidente de metro. El affaire entre la congresista y la actritiva ayudante salta a las páginas de los periódicos. El veterano reportero de papel Cal McAffrey (interpretado por Russell Crowe) acude en ayuda de su amigo el congresista, mientras una blogger recién llegada a su periódico (The Washington Globe), trata de sacar una historia sensacionalista sobre los devanéos sexuales del político. Las ventas en un periódico en tiempos de crisis (con lavado de imagen incluida) son cruciales y la editora (equivalente al puesto de director en un periódico español) Cameron Lynne (interpretada por una sensacional Helen Mirren, ) presiona al veterano McAffrey (whisky Jameson al cante, coche viejo, desastroso y desordenado, a la par que un aspecto tan desaliñado como la comida basura que engulle)  para que ayude a la blogger Della Frye (Rachel McAdams) a escribir historias que vendan papel, aunque para ello tengan que saltarse unas cuantas leyes del buen periodismo.

La sombra del poder (State of play) lo tiene todo para ser una película que uno puede recomendar: Guión bueno, escenas trepidantes, personajes reales que mantienen diálogos calcados a la realidad y sobre todo un espejo de la situación que se está viviendo actualmente en muchas redacciones, a saber: un periodismo del bueno, del toda la vida, del de contrastar fuentes, que no vende tantos ejemplares como antes, y que le echa la culpa a Internet y a los modos de hacer de unos tantos periodistas digitales (contrasentido, ya que el periodismo siempre se ha hecho, en gran medida, con los dedos). Los blogs son, en esto, el paradigma de la crítica, que se repite ya en el imaginario colectivo de Hollywood y de unas tantas series estadounidenses (un buen ejemplo sería el Ala Oeste de la Casa Blanca, que coloca a los blogs a la altura del betún), y a los que se les acusa de publicar solo chismes y historias reales [aquí en España tenemos ciertos confidenciales para este menester].

Para un periodista la historia de La sombra del poder es solo una excusa para ver retratado los males de su profesión en estos tiempos de crisis en lo económico, pero también, en lo sustancial, una crisis de su profesión / oficio. De hecho yo fui al cine motivado principalmente porque varios compañeros me la recomendaron, y porque se dedicaron un buen rato a hablar de ella (para consternación de quienes aún no la habíamos visto).

El periodista de toda la vida se queja de que ya no puede hacer bien su trabajo por cuestiones empresariales (no se venden periódicos, las historias son caras de investigar y solo se quieren grandes titulares para historias sensacionales que sirven para atrapar al lector, con el menor coste posible), mientras mira con recelo a unos jóvenes entusiastas que han nacido profesionalmente y mal pagados en Internet, sin otra capacidad de llegar a los hechos que a través del click del ratón (en esto también aparece la empresa, que le exige un trabajo desde la mesa, con el monitor como única ventana a la realidad, en pos de ahorrar costes) .

Y los diálogos son el hilo conductor de este particular guión paralelo de la película. Saco aquí algunos fragmentos:

La blogger y recién llegada a la redacción se presenta McAffrey y le pide información sobre el congresista

FREY: Bueno, ¿tu crees que tenía una aventura con esa chica?
MCAFFREY:  A ver, Della, no lo sé. Tendría que leerme un par de blogs antes de formarme una opinión

 En el despacho de la editora, hablando sobre la blogger Frey

MCAFFREY: Tengo entendido que nuestra versión online va fenomenal. No soy del tipo de personas que se daría cuenta de algo así, pero llevo aquí, ¿cuántos? ¿15 años? Uso el mismo ordenador desde hace 16 años. Ella lleva aquí 15 minutos y ya podría lanzar un puto satélite con toda la tecnología que maneja.
LYNNE: Es ambiciosa, barata y produce un artículo tras otro sin parar.
MCAFFREY: Y yo estoy sobrealimentado, soy demasiado caro y tardo mucho en redactar.
LYNNE: Eso es.

En la redacción, tras atar todos los cabos de la noticia, el veterano redactor de papel y la novel periodista de Internet.

MCAFFREY: ¿Sigues aquí? Creía que ya estarías publicando la primicia en Internet.
FREY: Es que una noticia de este calibre es mejor que la gente la lea en un periódico de papel.

Se imaginarán que por supuesto la guapa periodista digital (con su iphone incluido) se unirá al trabajo periodístico del aguerrido periodista de papel, para ganarse finalmente su reconocimiento. Sin embargo poco aprende el redactor de papel de la guapa periodista blogger. Pero hay que quedarse con ese trasfondo: al final se trata de periodismo, da igual que se haga en Internet, en papel, o con tantán.

PS: siguiendo la recomendación de Tormento [mi crítica de cine de cabecera] me quedé para ver los créditos finales, en el que se muestra la parte industrial del periodismo de papel: la imprenta. Parece que todo el mundo en la sala había leído la recomendación de Tormi, porque nadie se movió.

PS2: sobre esta película también ha hablado Ramón Lobo, con ésta reflexión final que suscribo: “En nuestro mundo en crisis quizá no dependamos tanto de la llegada de superhéroes que defiendan este oficio de nosotros mismos, sea impreso o digital, quizá basten periodistas sensatos y buenos que hablen solo de periodismo y no de presupuestos y que crean profundamente en este hermoso negocio de contar historias veraces.”

PS3: La película State of Playe está basada en la serie de la BBC con el mismo título.

El factor barba, por Wojciech Jagielski

Domingo, Marzo 29th, 2009

Es curioso que, en cuanto estalla una revolución, los hombres dejan de afeitarse. No es solo cuestión de comodidad o que lo impongan las condiciones. En los ejércitos regulares, los soldados se afeitan incluso en el frente; los guerrilleros nunca, o raramente. La barba es un símbolo de la revolución. Suele ocurrir que los defensores del viejo orden van perfectamente afeitados mientras que os rebeldes se dejan barba. Larga o corta, la barba en el rostro del guerrillero constituye una especie de mensaje, el cual viene a decir que en ese momento solo importa la lucha, la causa, y que concentra todas sus energías en un objetivo de rango superior. Todo lo demás ha de quedar a un lado.
La barba de Dzhaba Ioseliani era para mí el barómetro de la atmósfera política de Georgia. La cara bien afeitada de Dzhaba significaba que la situación se encontraba relativamente estable; pero cuando se dejaba ver con su barba canosa creciendo en las mejillas, entonces uno podía tranquilamente escribir en las crónicas que en Georgia se avecinaba una nueva guerra.

Wojciech Jagielski es un corresponsal de guerra polaco que trabaja para el Gazeta Wyborcza (lástima no entender polaco). Éste fragmento pertenece al libro Un buen lugar para morir. Historias de Cáucaso (Editorial Debate), prologado por Ryszard Kapuscinski, de quien hereda la tradición del corresponsal que cuenta lo que ve, pero que , a mi juicio, le llega a superar. En español sólo hay dos libros traducidos: éste aquí recogido, y Una oración por la lluvia. Historias de Afganistán. La estructura y el estilo es muy parecido en ambos libros: a partir de historias cotidianas de personajes (con trascendencia histórica o sin ella), explica el contexto de conflictos difíciles de explicar. No renuncia a la Historía con mayúscula, pero el objetivo son siempre las personas.

Weegee’s Gran Vía

Sábado, Marzo 7th, 2009

Weegee fue el retratista del Nueva York de la Crisis del 29, de toda la década de los deprimentes años 30, y del resurgimiento tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Los cortesanos de la vía de Nueva York desfilaban por delante de su objetivo: policías, ladrones, violadores, prostitutas, travestidos, payasos, mecenas de las artes y muchos cadáveres con los que nutría a los periódicos de la Gran Manzana.

Weegee, a golpe de la banda sonoro que marcaba los avisos de la policía que el escuchaba en la radio instalada en su vehículo llegaba siempre al lugar de los hechos, hechos como un levantamiento de un cadáver agujereado por las balas del hampa , la redada contra un grupo de hombres vestidos de mujeres, el incendio de una casa con los despavoridos vecinos en pijama…pero también el circo, una noche en la ópera, las manitas en la oscuridad del cine, o la fotografía de un grupo de muchachos remediando el calor del verano con un grifo de bomberos que solo son notorios en las grandes ciudades americanas. La mayoría, con la calle como fondo, casi siempre de noche. Fogonazo de flash obligado.

Se ha escrito en prensa mucho sobre esta exposición. Hay una tendencia actual en intentar ganar la agenda cultural, y ofrecer el primero la novedad de una exposición. Muchas veces esa exposición ni ha sido montada, y mucho menos visitada por quien escribe la reseña. Resañas documentadas, bien hechas, desde luego, pero que no han palpado lo que el público va a ver.

De esta exposición decir que la cabina antiquísima del ascensor que te sube al tercer piso del edificio de Telefónica — entrada por la calle Valverde —  te traslada ya al contexto de la exposición. Si tienes suerte te llegará el intento de jazz que toca el cuarteto de gitanos desde la Gran Vía. Empieza entonces la aventura de marcar un circuito por la exposición, organizada por temáticas, no en una secuencia temporal. No hay manera de verla ordenada si uno no adivina donde empieza y donde termina cada una de las temáticas. La magia nueyorquina se va al garete cuando ves que la gente mantiene conversaciones a grito pelado, y te das cuenta que Weegee’s New York está en la Gran Vía de Madrid, España. Uno  no entiende porque en el Prado, delante de cuadros de Goya, de Velázquez, el público guarda un susurro de silencio respetuoso, y en las exposiciones de fotografía toman la aptitud de estar en un bar con los amigos.

La Fundación Telefónicaha acertado en traer la que creo que es la primera exposición en España dedicada en exclusiva a Arthur Felling (1899-1968), Weegee de fotógrafo. Y ha acertado en poner un precio razonable al voluminoso catálogo de la muestra: 30 euros.

Otros dicen:

– Weegee, the famous.

– Weegee’s Nueva York en Madrid.

– El Nueva York ge Weegee en Madrid.

El retrato desnudo del Nueva York de la depresión .