Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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La prensa, la mejor aliada de la Gran Bretaña

Moeh Atitar de la Fuente - Monday 9 de April de 2007

Irán ha usado a los 15 marines hechos presos como mejor arma propagandística. No puede creerse – aunque sea verdad – lo sostenido por Teherán de que los 15 marines fueron unos huéspedes exquisítamente bien tratados, porque esto no está en nuestros esquemas preconcebidos de lo que es un prisionero, un interrogatorio y de cómo son los iraníes. Son nuestros perjuicios, y es allí donde incide la propaganda, tanto como lo hecho por Irán semanas atrás con su opinión pública y parte del extranjero.

Esa duda está, y es lo que ha aprovechado Gran Bretaña de manera, de nuevo, brillante, no para el mundo, sino para su opinión pública, compradores compulsivos de prensa sensacionalista.

The Sun publica hoy una entrevista a Faye Turney, con todos los elementos sensacionalistas habidos y por haber. Solo la foto elegida es significativa: Faye cogiendo con cara y gesto de asco el pañuelo que cubrió su cabeza en las entrevistas que la televisión iraní explotó hasta la saciedad. El elemento madre – Turney es, con 25 años, madre – sale a relucir en varios momentos de la entrevista, para llegar a la conclusión de que los iraníes son malos, que se ponían a serrar madera en la celda contigua, para luego decirle que estaban construyendo su ataúd. Malos no, malísimos.

La estrategia seguida por el gobierno de Blair – ¿aconsejados por Alastair Campebell? – ha sido sencilla, y con apariencia de apertura y transparencia informativa: ha autorizado a los marines a contar la historia, y lo que es mejor, venderla a un buen precio. Según The Guardian, rotativo más serio que The Sun, asegura que la marine hoy entrevistada por The Sun – sin duda el relato más esperado y por tanto el que tendría que ser mejor pagado – ha cobrado unos 150.000 euros, cifra que no está nada mal para una soldado que cobra, como mucho, unos 45.000 euros año. Otros elevan la cifra hasta los 300.000 euros.

Ese es el precio de contar una historia donde los iraníes vuelvan a salir como malos, muy malos, no vaya a ser que la imagen de hombre bondadoso dada por el presidente iraní Ahmadinejad se la haya creído algún británico.

Así es como se construye y destruye la imagen del enemigo, porque el juego de la propaganda siempre tiene una contrapropaganda, con una máxima: “Yo hago información, el enemigo solo fabrica propaganda.