Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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El asesinato de Benazir Bhutto

Moeh Atitar de la Fuente - Thursday 27 de December de 2007

“El Islam condena los atentados suicidas. Si alguien quiere atentar contra una mujer, terminará quemándose en el infierno”, fueron las palabras de Benazir Bhutto en el avión que la traía de vuelta, cuando se le preguntó sobre las amenazas terroristas. Poco después, ya en tierras Paquistaníes, un atentado suicida terminaba con la vida de al menos 100 perosnas. Hoy, Bhutto ha sido asesinada en la ciudad de Rawalpindi, donde recibió varios disparos y el estallido de una bomba accionada por un suicida.

Shock, es la palabra que más se repite en los blogs, tanto paquistaníes como extranjeros. La amenaza contra ella persistía desde el momento en que pisó tierras paquistaníes, donde tenía sobre todo enemigos . Ella misma ya señaló a parte de los servicios secretos de estar detrás del atentado con el que fue recibida. Y será difícil determinar quien ha acabado realmente con la vida de esta mujer, la primera mujer en presidir un Gobierno en un estado musulmán.

“Cuando fui elegida por primera vez, decían: ¡Una mujer ha usurpado el sitio de un hombre! ¡Tiene que ser asesinada!¡Ha cometido una heregía!” recoradaba ella.

Benazir, de 54 años, pertenecía a una de las dinastías políticas más importantes de Pakistán. Su vida política está llena de claros y oscuros, pero también de un coraje desaforado, a veces incluso irracional, con la celebración de mitines en momentos donde la amenaza era clara, y las medidas de seguridad escasas. Benazir Bhutto, 54, vivió en el ojo de la tormenta paquistaní.

Adil Najam escribe en su blog sobre la vida trágica de la madre de Bhutto, con el colofón de la muerte de su hija:

At a human level this is a tragedy like no other. Only a few days ago I was mentioning to someone that the single most tragic person in all of Pakistan – maybe all the world – is Nusrat Bhutto. Benazir’s mother. Think about it. Her husband, killed. One son poisoned. Another son assasinated. One daughter dead possibly of drug overdose. Another daughter rises to be Prime Minister twice, but jailed, exiled, and finally gunned down.

Sin duda una historia familiar trágica, con el padre de Benzir, Zulfikar Ali Bhutto, ejecutado por el dictador Zia-ul-Haq. Benazir Bhutto muere asesinada en el mismo lugar donde fuera asesinado en 1951 Liaquat Ali Khan.

Las elecciones que se pensaban celebrar el próximo 8 de enero están en estos momentos en el aire. La situación del presidente Musharraf no es nada fácil. El asesinato de Bhutto cierra la posibilidad de limpiar su imagen nombrandola primer ministra, y puede llevar al país a una violencia aún más desaforada.

Tan solo hace dos días, New York Times publicaba un artículo sobre el desvío de fondos que EE UU entrega a Pakistán para luchar contra Al Qaeda. Ese mismo diario se hacía eco hace unas semanas de la desconfianza de EE UU hacia el régimen de Pakistán en su lucha contra los talibanes y miembros de Al Qaeda refugiados en territorio paquistaní. La muerte de Bhutto – aliada de Washington en el país asiático -se suma a ese cúmulo de desconfianzas hacia un aliado cada vez más molesto.

Pakistán, poblado con más de 160 millones de personas, y con la bomba atómica en sus arsenales, hoy se desestabiliza un poco más. Es posible que las elecciones no se celebren y Musharraf, a quien caerán sin duda las críticas por la falta de seguridad hacia su rival, decrete de nuevo el estado de emergencia.