Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Quo vadis Europa: Los retos de la Defensa Europea

Moeh Atitar de la Fuente - Tuesday 17 de October de 2006

El 3 de octubre se dio a conocer un documento titulado A initial long term vision for European Defence Capability and capacity needs, impulsado por EDA -la Agencia Europea de Defensa. El primer medio en hacerse eco del mismo fue El País, con un artículo titulado Europa renuncia a la victoria, publicado el lunes 16. Se quejaba ese mismo día Jorge Aspizua del poco eco que el documento había tenido ya no solo en medios de comunicación, sino en institutos especializados, como el propio Real Instituto Elcano. Razón no le falta, pero si la Defensa importa poco, la Defensa Europea importa aún menos todavía, y ese es un grave error.
El Documento consta de unas 28 páginas en la que se hace una introspección de por dónde va a ir los tiros dentro de 20 años, y cuales van a ser los desafíos para Europa en los temas relacionados con la Seguridad y la Defensa.
Según el grupo de trabajo, compuesto por “oficiales y expertos de gobiernos, cuerpos de defensa, académicos y de la industria a lo largo de Europa”, Europa será un continente viejo, con una media de edad de 45 años, frente a su vecina África con grandes desafíos, ya que el continente tendrá una población con una media de edad de 22 años, azotada por el virus del SIDA. La desertificación conducirá a continuos flujos de población, del campo a la ciudad, sin posibilidades de empleo: “Las implicaciones de la desesperación, el desastre humanitario y la presión migratoria son obvios”
En éste escenario, China será ya la segunda economía, y la India se disputará el tercer puesto con Japón. Europa seguirá creciendo modestamente, pero irá perdiendo su ventaja tecnológica. El continente europeo continuará dependiendo energéticamente del exterior, importando el 90 % del petróleo y el 80 % del gas. Asia Central será crucial para el abastecimiento, en competencia con China y la India, que debido a su nueva posición económica se lanzará a la búsqueda – de hecho ya lo están haciendo – de nuevas fuentes no solo en Asia Central, sino también en África y Medio Oriente; es decir, la previsión es la misma que la actual pero amplificada en cuanta a demanda y mayor necesidad. Aunque el informe no lo señala, es obvio que estas regiones serán escenarios de conflictos, tal y como sucede en la actualidad.


Al perder su posición privilegiada, Europa estará más ansiosa por su seguridad, al observar como amenaza los desafíos planteados en sus vecinos más cercanos.
Los ejércitos europeo llevarán a cabo “operaciones en el exterior del territorio europeo, de carácter multinacional y multinstrumental dirigidas a conseguir más la estabilidad que la victoria”. Las capacidades de los ejércitos tendrán que combinarse con las capacidades de otros actores, incluyendo las organizaciones no gubernamentales, que ayudarán a gestionar los conflictos (sinergia). Serán operaciones, principalmente, en escenarios posbélicos como fuerzas de interposición o consolidación de la paz, donde el despliegue no implicará necesariamente entablar batalla. En estas operaciones se enfrentará sobre todo a actores no estatales, en conflictos asimétricos.
Para ello, los ejércitos deberán de reaccionar con gran rapidez para ser desplegados. El documento señala la agilidad como una de las cualidades necesarias para los ejércitos europeos a 20 años vista, junto con la sinergia, la selectividad y la sostenibilidad. La selectividad se refiere a la aplicación de la fuerza de acuerdo con las necesidades de cada conflicto, de cada momento y de cada situación operacional. La sostenibilidad se refiere a la capacidad de los ejércitos europeos para mantenerse en un despliegue en el exterior, lo que implica, según el documento, el control de los oleoductos para proveerse en el teatro de operaciones.
Una clave del documento es la relación entre la comunicación y la guerra: “Todas las partes en los conflictos modernos constatan que las decisiones políticas estarán determinadas no por el logro de los objetivos militares, sino por la manera en la que estas operaciones son conducidas o cómo se percibe que son conducidas. Parace que siempre hay una cámara a mano, y una cadena de televisión para emitirlo a su audiencia global. Y la operación en si misma se verá influida por las reacciones de los actores locales y espectadores de las noticias de última hora (o rumores), hasta del otro lado del mundo.” De momento no habla de blogger…
El documento también hace referencia al efecto CNN, o como la inmediatez y extensión de los medios influye en las decisiones políticas en relación con la política exterior – quizá el caso más claro sea la intervención de EE.UU en Somalia, donde la imagen de los cadáveres de soldados estadounidenses arrastrados por una multitud enfurecida en Mogadiscio, hizo que se precipitará la retirada de tropas. Hoy en día habría que hablar más bien de un efecto Aljazeera, y de un efecto Fox, o como la cadena qatarí ofrece una visión distinta de los medios hasta predominantes, al tiempo que desde las cadenas conservadoras estadounidenses se da un visión marcadamente necon.
Internet no podía pasar desapercibido en este documento. La metáfora con la que se refiere el documento es idónea, a la par que muy inquietante: “Como su predecesor, el mar, es un carácter internacional donde el comercio y la comunicación intercontinental se llevan a cabo.” ¿Estamos entonces a la conquista del ciberespacio como antes sucedió con los océanos?
La era de la información es uno de los beneficios más claros de la globalización, señala el análisis. Y ello se cristaliza en el ciberespacio. Estas oportunidades son aprovechadas por “los enemigos irregulares saben que son capaces de maximizar sus oportunidades asimétricas creando su propias redes.” Hay que deducir, y así se sostiene, que el ciberespacio contiene gran información relevante de carácter militar.
Pero la máxima preocupación que se trasluce del documento es que el conocimiento ya no es algo exclusivo de unos pocos. El conocimiento conduce a la proliferación de armas de destrucción masiva. Coloca en el mismo punto el riesgo que supone la tecnología GPS o Google Earth, que puede ser usados por enemigos difusos.