Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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Archive for July, 2015

Gracias

Thursday, July 16th, 2015

“Nunca repitas la misma palabra y evita empezar la frase con un adverbio”: el consejo de Alicia Rivera se me quedó grabado el día que me estrené en la sección de ciencia de El País escribiendo un artículo titulado ‘Nanotecnología y eficiencia para construir el buque pesquero de 2020‘. Guardo aún la plancha metálica con la que se imprimió esa hoja y que Rivera me regaló al día siguiente, “porque es una costumbre que cuando uno se estrena, se lleve la plancha”.

Llevo desde ayer saltándome esa regla porque no he parado de repetir la palabra ‘gracias’, en tantas ocasiones precedida del adverbio ‘muchas’. Si en español es difícil encontrar un sinónimo perfecto de una palabra, con ‘gracias’ se hace un tanto más complicado. Al diccionario me remito.

Y todo porque Pedro J., ahora ya mi director, ha anunciado en Twitter que me incorporo a El Español.

 


 

La verdad es que ha sido un aluvión de felicitaciones sinceras y de palabras que me abruman. Hacía tiempo que no me sonrojaba tanto. He intentado contestar a todas, al menos con la fórmula más sencilla: “¡[muchas] gracias!”.

Desde que empecé este blog en 2006 no he parado de tener la mayor recompensa que puede tener un juntaletras como yo: lectores. Lectores que me habéis seguido en otras redes, en otros espacios, en los medios donde he escrito (20Minutos y El País) y que sin duda ahora lo haréis en El Español. Y me echaréis ese cable, esas correcciones, esas críticas y alimentaréis esos debates que me han hecho tomarme esto del periodismo más en serio todavía.

Han sido dos años en los que he estado alejado de una redacción. Eso para un periodista es como para un marinero mandarlo desterrado al Tibet, pero cuando el marinero elige el ‘monasterio tibetano’ no puede quejarse.

Estos dos años hice cosas que me apetecían, que nunca había hecho y que tenía ganas de hacer. Estar a otros lados de la comunicación me ha hecho conocer algo mejor el periodismo, para lo malo, pero sobre todo para la bueno: creo que estamos en el mejor momento para nuestra profesión en mucho años, sobre todo porque son muchos los que tienen, tenemos, muchas ganas de hacerlo mejor cada día.

Pero sobre todo estos dos años he conocido a gente increíble (que ya forman parte de mi vida) y que se añaden a los buenos amigos que han estado siempre allí. Es la mejor de las suertes. Tanto a unos como a los otros el ‘muchas gracias’ se queda más que corto.

Una redacción no son solo unas mesas, unas sillas y una moqueta (la peor parte). Son personas que trabajan para un proyecto común. Y esta redacción en la que entro a formar parte tiene un equipazo que abruma. Vuelvo a trabajar con profesionales excelentes , como Daniel Basteiro, Mariagela Paone o Mabel Cobos. De ellos guardo recuerdos muy gratos porque tienen una concepción franca del compañerismo y se mueven con algo que es básico: sentido común. Y empiezo a trabajar con gente a la que tengo un respeto profesional extraordinario y de los que seguro me tocará aprender mucho. Porque en esto de juntar palabras [con sentido] y hacer fotos [enfocadas], uno no puede hacer otra cosa que aprender y aprehender.

Quiero acabar este post con las personas que han propiciado todo esto: María Ramírez y Eduardo Suárez, que desde hace unos meses hemos estado simplemente charlando, como lo hice luego con Fernando Baeta y finalmente con Pedro J. Ramírez. No he tenido la sensación de haber estado en un [tedioso] proceso de selección, sino en un proceso de recibimiento. Gracias por hacer el inicio tan grato y sobre todo por hacerme partícipe de ‘El Español’.

Y bueno, que ya sabéis lo que toca: más periodismo.

Una mala foto es una mala imagen

Thursday, July 2nd, 2015

Hubo un tiempo no muy remoto en el que la Corte española contaba en nómina con los mejores hacedores de imágenes. Nombres como Tiziano, Juan Pantoja, Rubens, Velázquez, Alonso Cano, Goya… andaban los pasillos de los palacios reales para inmortalizar a los reyes de las distintas dinastías. Formaban parte de la herramienta inicial, básica, y fundamental de la comunicación política que ha sido siempre la imagen. Sin imagen y sin palabra no hay comunicación política que valga.

Pero vivimos tiempos aciagos en cuanto a la generación de imágenes políticas desde la Política española. Se hace cansino repetir que hoy en las redes sociales, por el ritmo de la información, es necesario quizá más que nunca (al menos en cantidad) la producción de imágenes, de fotografías, de vídeos… de conceptos visuales potentes, en definitiva. Pero parece que hemos entendido lo de la cantidad pero nos hemos olvidado, del todo, de la calidad.

Esta semana hemos tenido dos ejemplos claros, con sendos restaurantes como escenario de la foto política del día, realizadas y distribuidas desde La Moncloa.

La primera inmortalizaba la comida entre Rajoy y Sarkozy en una tasca madrileña.

La foto está hecha con un angular, que deformar excesivamente la perspectiva de la imagen, con un Rajoy en primer término que lo hace más grande de lo habitual, con un Sarkozy arrinconado, más pequeño de lo habitual (que ya es difícil). Por las sombras y el brillo en el marco, inferimos que el fotógrafo ha tirado de flash. La sombra que proyecta Rajoy genera cierta inquietud en el espectador, que se convierte en pavor al ver la tremenda y desproporcionada mano. La mesa vacía, sin ni siquiera agua, con esos palillos de dientes y ese salero, casa a la perfección con la decoración cargante de los cuadros.

La segunda fotografía, tomada ayer, inmortaliza un momento aún más histórico: los presidentes vivos de la Democracia compartiendo cena con el rey Juan Carlos I en el Restaurante Lucio. Han trascendido dos imágenes.

Las fotos no están, cuanto menos, a la altura del momento. En la página web de La Moncloa no figura ni tan siquiera el autor.

Foto distribuida por La Moncloa de la cena del rey Juan Carlos I con los presidentes.

Foto distribuida por La Moncloa de la cena del rey Juan Carlos I con los presidentes.

La segunda foto distribuida por La Moncloa consigue algo casi imposible: mejora la anterior:

Ni que decir tiene que todas las fotos de estos momentos culinarios han desfilado por las páginas de medios digitales e impresos. Lejos estamos aquí de la decisión que tomaron los principales medios y agencias americanas de no publicar ni distribuir las fotos del afamado y admirado Pete Souza, al considerarlo cuanto menos comunicación política, propaganda y no periodismo. Aquí a callar y a publicar, sin ni siquiera reclamar calidad.

Rajoy se puede permitir tener fotos malas (reto es encontrar alguna buena de estos años), porque se descuentan de sus intereses. Para mí distribuir determinadas fotos es como publicar un comunicado lleno de faltas de ortografía (¿qué diríamos?).

Lo que se hace más flagrante es que la Casa Real siga distribuyendo fotos de los reyes que parecen hechas, si me permiten la osadía, por un convencido republicano infiltrado en La Zarzuela.

Solo hay que echar un vistazo a las fotos que distribuyeron con motivo del primer aniversario en el trono. Lo difícil, de nuevo, es encontrar una foto que pase el filtro de cualquier editor gráfico con algo de exigencia. “Inéditas fotos” era el titular más común para esta ristra de fotos en la mayoría de los medios. Mejor que hubieran seguido siendo inéditas muchas de ellas, con los protagonistas (los reyes y las infantas) con el peor gesto posible, con encuadres torcidos y con ese flash mal usado, que con unas cámaras que a 1200 ISO no se nota apenas el ruido uno sigue sin saber que necesidad tienen estos fotógrafos de reventar el barniz de las paredes de palacio foganozo mediante.

Foto distribuida por la Casa Real con motivo del primer aniversario del reinado de Felipe VI

Foto distribuida por la Casa Real con motivo del primer aniversario del reinado de Felipe VI

Sigue así, un año después, la estela del reinado de Juan Carlos I, con unas fotos malas hasta para el día histórico de su abdicación. Tal vez no son conscientes de que una mala foto es una mala imagen. Y la constancia en la falta de calidad no tiene excusa posible. Eso sí, al menos para las fotos de posado eligen a los mejores.