Guerra y Paz

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Moeh Atitar de la Fuente

Periodista, fotógrafo y blogger. Más sobre el autor.

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…To the shores of Tripoli

Moeh Atitar de la Fuente - Wednesday 2 de March de 2011

From the Halls of Montezuma,To the shores of Tripoli (desde los Salones de Montezuma, a las costas de Tripoli): Así arranca el himno de Marines de EE UU, haciendo referencia a las dos primeras misiones en las que se vio implicado este cuerpo de infantería de los EE UU.

La de Tripoli fue la historia de un fracaso. El siglo XVIII acababa, con una nueva nación emancipada de su colonia. EE UU emergía recomponiéndose de su propia guerra de la Independencia. No tenía ni siquiera una Armada capaz de garantizar la seguridad de sus buques comerciales. Fue primero Francia la que le brindó el apoyo naval, defendiendo a los mercantes estadounidenses y de paso meterle el dedo en el ojo a Inglaterra. Los piratas surcaban casi sin problemas el lado sur del Mediterráneo. Tenían como refugio los actuales Marruecos, Argelia, Libia y Túnez. Con Marruecos la cosa se solucionó con un tratado y algunas monedas. Los otros países siguieron siendo bases para ataques a piratas. Todo se solucionaba con dinero, pero al contrario que ahora en Somalia, los secuestros duraban años, a veces décadas, y los capturados pasaban a ser directa y llanamente esclavos.

Corría el año 1801 cuando el Gadafi de turno, Yusuf Karamanli, a la sazón pachá de Tripoli, decidió pedir 250.000 dólares para dejar de atacar a los buques con la bandera estadounidense, cuando el presupuesto de todo EE UU ascendía a unos míseros 22 millones (eran pobres, pero pujantes). EE UU no cedió, y Thomas Jefferson, tercer presidente de la nueva nación, decidió enviar dos fragatas con infantes de marinas (marines), un cuerpo de proyección nacido de un cuerpo creado en la guerra de la Independencia, y cuya misión era proteger buques y realizar desembarcos.

La guerra duró poco más de cuatro años. EE UU no cesó de mandar buques de guerra. Era un empeño personal de Jefferson hacer notar que no era fácil atacar a un buque estadounidense. La nueva nación no podía tolerar que se le amenazara el comercio internacional, ya desde entonces su gran baza. EE UU llegó a desembarcar en tierras libias, y tomó el control de la localidad de Derna. Fue la primera vez en la que la bandera de EE UU hondeó tras una victoria militar fuera de su territorio. Acosado por el avance hacia Tripoli, el pachá firmó un tratado de paz en el que se ponía fin al chantaje de los secuestros.

Más de dos siglos después, otro USS Entreprise, esta vez un portaviones, se ha dirigido a las mismas aguas; también ha enviado al buque anfibio USS Kearsarge; de nuevo, a bordo unos 2.000 marines.  EE UU ha decido subir un escalón más la presión contra el régimen dictatorial de Gadafi, tomando la delantera en el patio trasero de la Unión Europea, esa suerte de unión comercial, monetaria y poquito más cuya capacidad diplomática es nula (la responsable es la siempre inútil Baronesa Lady Ashton) y de poder militar ni hablemos. La UE ha salido en espantada en un país donde tenía presencia comercial y donde no había disimulado lo más mínimo en hacer negocios con el que ahora llaman dictador. EE UU gana el terreno a la UE. Los europeos somos tan lúcidos que hemos convocado una “reunión de urgencia” para tratar el tema para el ¡11 de marzo!

La duda es la de siempre: ¿está justificada la intervención militar por la injerencia humanitaria? EE UU no tiene una buena experiencia que digamos en la zona (el desastre de Somalia) y su imagen de invasor sigue pesando en el mundo árabe tras la guerra de Irak. Pero si no hace nada, unos le señalarán por haberse quedado parado; si hace algo, el resto le recordará su imagen de invasor.

Viendo a los nuevos reclutas del ejército de los insurrectos a Gadafi la injerencia estaría más que justificada:

Reclutas del nuevo Ejército. Fotos de: Kevin Frayer (AP) y las otros dos de Marco Longari (AFP)

¿Va a poder este ejército, con un armamento anticuado, imponerse a las fuerzas fieles a Gadafi? Hoy, el Ejército leal al dictador ha recuperado el control de varios enclaves en el este, después de varios días de ineficiencia en la ofensiva, lo que algunos nos ha hecho dudar de las fuerzas reales con las que cuenta el dictador. Los rebeldes saben bien que sin la ayuda exterior resistir será cuestión de mucha voluntad. Se enfrentan a un ejército bien armado, que concentra fuerzas acorazadas y de elite, muy fieles al dictador. Por eso estudian ya pedir directamente a la ONU que ordene bombardeo sobre la fuerzas leales a Gadafi.

Está por ver si finalmente EE UU interviene y, a remolque, los países europeos decidan, tras cincuenta reuniones, que cada país haga lo que quiera a modo individual. Aunque hoy parece remoto ver a marines desembarcar de nuevo en tierras libias, yo no le recomendaría a nadie apostar su fortuna en contra.”Primero luchamos por lo justo y la libertad”, dice otra de las estrofas del himno de Marines de EE UU.

PS: La viñeta de El Roto de hoy: